| Reino | Periodo | Predecesor | Sucesor |
|---|---|---|---|
| Al Ándalus | 1273-1302 | Muhammad I | Muhammad III |
Muhammad II, (1236- 1302); (1273-1302) [Granada-ibídem]. Segundo rey de la dinastía nazarí de Granada. Sucedió a su padre Muhammad I Al Gálib bi-lláh. Fue el organizador de los cuadros administrativos del Estado nazarí. Hombre inteligente, prudente y culto, había actuado como visir durante el gobierno de su padre. En los privilegios rodados cristianos es llamado don Mahomat aboabdille.
Al subir al trono hubo de hacer frente a una serie de sediciones y revueltas. La más grave de todas fue la originada por sus parientes los Banú Ishqiliwla, gobernadores de Guadix, Málaga y Comares. Muhammad les infligió una grave derrota cerca de Antequera, gracias al infante de Castilla don Felipe y al general don Nuño de Lara. Pero hubo de cambiar pronto de orientación política, porque, no obstante la ayuda prestada por Castilla, esta, por otro lado, alentaba secretamente a los conspiradores, con el propósito de debilitar con luchas intestinas el reino granadino.
Así, pues, Muhammad II buscó la alianza de los reyes meriníes, dueños entonces de la mayor parte de Marruecos, los cuales accedieron gustosos, interesados por los asuntos de Al Ándalus. El sultán de Fez, Abú Yúsuf Ya 'qub ibn Abd-al-Haqq, aceptó la invitación de pasar a España, recibiendo como indemnización las plazas de Algeciras y Tarifa. Hasta cuatro veces volvió el sultán de Fez a la Península en pocos años, aprovechando la más leve insinuación del rey de Granada o del de Castilla Alfonso X, envuelto por entonces en las discordias con su hijo Sancho el Bravo. De esta época arranca la intervención constante de los Banú Marín en los asuntos del reino granadino, donde podían, con pretexto de guerra santa contra los cristianos, presionar hondamente en los destinos de la débil monarquía andaluza, mediante pactos tan fácilmente acordados como violados. Pero Muhammad II, desprovisto de la fuerza militar necesaria para rechazar esta influencia, supo esgrimir desde entonces la hábil política, que seguirían sus sucesores, de jugar la doble carta: alianza de los Banú Marin contra los cristianos cuando estos eran un peligro, y viceversa: alianza con los cristianos cuando los meriníes amenazaban la existencia misma del débil reino granadino. Esta sabia política fue una de las principales causas de la persistencia, durante muchos más años de los presumibles, del último reino musulmán de España.
Muhammad no solo se mostró gran político, sino también oportuno guerrero. Aprovechó la debilidad del reino castellano durante la minoría de Fernando IV, y se lanzó contra los cristianos, a los que en un principio, lo mismo que su padre Muhammad I, rendía cierto vasallaje. Así, a fines del año 1295, a raíz de la muerte de Sancho IV, atacó y tomó la plaza fuerte de Quesada, y en la aceifa de 1300 la ciudad de Alcaudete, dejando en ella una fuerte guarnición.
En sus años de reinado hizo y deshizo alianzas y pactos con castellanos y aragoneses -de los que queda buena huella en documentos cristianos-, encaminados principalmente a debilitar a Castilla, víctima de discordias interiores, y aprovecharse de esa situación en beneficio de Granada. Le sucede en el trono su hijo Muhammad III.