| Reino | Periodo | Predecesor | Sucesor |
|---|---|---|---|
| Al Ándalus | 1232-1273 | Primer sultán | Muhammad II |
Muhammad I, (1232-1273) [Arjona-Granada] Abú Abdallah Muhammad I, llamado al Galib bi-llah, fue el fundador de la monarquía nazarí de Granada. En los documentos cristianos de la época es conocido por Aboabdille Abennazar.
El historiador Ibn Al Jatib nos cuenta que era de costumbres sencillas y rudas, que había pasado su niñez en el campo y que fue siempre sobrio, valiente y de formas modestas, aunque ambicioso en sus propósitos.
Siendo aún joven, alentado por los éxitos de Ibn Hud contra los almohades, se le despertó la ambición del mando. Efectivamente, secundado por sus cuñados los Banú Ishqili- wla, los Banú Mawl y otros parientes suyos guerreros, se declaró independiente de los gobernadores almohades. Mediante una hábil política consiguió ayuda de algunos soberanos del norte de África rivales de estos. Batalló sin tregua y se ganó aliados en todas partes. Se apoderó de Jaén, Guadix y Baza. En julio de 1232 se proclamó emir de Al Ándalus. Durante un breve tiempo le estuvieron sometidas Córdoba y Sevilla, que, al parecer, pasaron después a depender de Ibn Hud, antes de ser reconquistadas por San Fernando. Finalmente, en junio de 1238, entró en Granada, después de haber recibido a una comisión de la ciudad portadora del juramento de fidelidad.
Tuvo un encuentro favorable junto al castillo de Vallillus (a unos 12 kilómetros de Granada, cerca el río Velillos) con unas tropas cristianas que habían hecho una correría por la vega de Granada.
En 1246 concertó una amplia paz con Fernando III de Castilla, por la que se declaraba vasallo de este. La causa inmediata de este pacto fue el asedio de Jaén por el cristiano. Muhammad, convencido de la inutilidad de todo esfuerzo por salvar la plaza, se dirigió al campamento de San Fernando a negociar la paz. El de Castilla reconocía al de Granada el dominio sobre sus territorios mediante vasallaje; el granadino pagaría parias anualmente; mandaría cierto número de jinetes para ayudar a Castilla en sus guerras cuando esta se lo pidiera; se presentaría en Cortes cuando fuere convocado. Como garantía de estas estipulaciones entregaría la plaza de Jaén.
Muhammad cumplió lo pactado: efectivamente, cuando el asedio de Sevilla, ayudó a Fernando III con una fuerza de 500 caballeros. A la muerte del rey santo envió a la corte castellana una representación de cien nobles granadinos para asistir a sus exequias.
También legitimó Muhammad su situación dentro del mundo islámico invocando en la plegaria pública (jutba) de los viernes el nombre de al-Mustansir bi-llah, califa entonces de Bagdad. Más tarde abandonó esta invocación haciendo pronunciar su propio nombre.
Muhammad hizo bastantes construcciones en la Alhambra y amplió considerablemente el sistema de conducción de aguas. Se ocupó directamente de los problemas de la Hacienda pública y de su patrimonio privado. Antes de morir hizo jurar heredero a su hijo Muhammad II, que, a su muerte, le sucedió en el trono.