| Reino | Periodo | Predecesor | Sucesor |
|---|---|---|---|
| Aragón | 1479-1516 | Juan II | Juana I |
| Castilla | 1475-1504 | Isabel I | Juana I |
Fernando II el Católico, (1452-1516). Los astrólogos creyeron observar prodigios en el cielo; se iluminó bruscamente el sol, y a su vivo resplandor una corona real, formada por los brillantes colores del arco iris, apareció en el firmamento. En Nápoles un religioso carmelita se acercó al trono de Alfonso el Magnánimo y le anunció la feliz nueva. Un infante de su linaje, le dijo, había nacido en la España citerior; sus obras serían grandes, muchas y santas, en tal forma que descollaría sobre todos los príncipes y entre ellos sería llamado el Mayor.
Sin embargo, nada en su nacimiento hacía presentir su destino, a no ser que este seria duro y arriesgado. El infante don Fernando vivió sus primeros días en medio de la guerra civil que enfrentaba a su padre don Juan II de Aragón y a su hermanastroel príncipe Carlos de Viana. En el fragor de la lucha entreagramonteses y beaumonteses, doña Juana Enríquez-valor, intrepidez, energía- abandonó precipitadamente Navarra para dar a luz el hijoesperado. Y nació el infante de Aragón, en la villa fronteriza de Sos, cuyos enhiestos murosvigilaban de tiempo inmemorial las agresiones de los navarros. Nacimiento sin pompa ni festejos, enuna modesta alcoba del palacio de Sada. Nadie se preocupó de dar lustre y brillantez a la ceremonia,cuando el padre se jugaba el reino a diario en lucha contra su hijo y sus fieles. Nació y se crió-comenta Baltasar Gracian -; no en el ocio ni entre las delicias del rey don Juan II, supadre, sino en medio de sus mayores aprietos. Las luminarias de su nacimiento fueron rayos de lasbombardas, y los regocijos de la corte, triunfos de multiplicadas victorias.
De ahí que su educación resultara muy sumaria. Fue su preceptor, desde los siete años, el humanistaFrancisco Vidal de Noia, elegante traductor de Salustio; de él recibió el gusto por las lecturashistóricas, casi su única afición literaria; y de la Historia recogió las máximas de su vidapolítica, que luego fueron completadas por la experiencia personal de los hombres y de los pueblos.Porque en la escuela de la vida halló don Fernando sus más diestros maestros en política, gobierno yconducta social, así como en el guerrear completó, desde muy mozo, las lecciones de armas ycaballería de sus preceptores.
A los nueve años don Fernando interrumpió sus diversiones infantiles para vivir como un hombre. Lamuerte en Barcelona de su hermanastro don Carlos (1461) le llamaba a la capital del Principado paradesempeñar el cargo de lugarteniente del mismo, tal como prescribían las capitulaciones deVillafranca que habían sido arrancadas por la fuerza a Juan II. En Barcelona el príncipe, gracias ala habilidad de Juana Enríquez, fue jurado heredero y lugarteniente el 20 de noviembre de 1461.
Heredero y lugarteniente a los nueve años. A los diez aún no cumplidos, fugitivo, con su madre, deBarcelona, y poco después, en junio y julio de 1462, sitiado en la ciudadela de Gerona por lashuestes del conde de Pallars. Allí conoció el niño las privaciones del asedio y la visita cotidianade la muerte, pero también supo apreciar el valor y la fidelidad de los campesinos que le ayudaronen su lucha Después de esta intervención pasiva, muy pronto la intervención activa en la lucha entreel rey y el General de Cataluña. A los doce años, ejerciendo la lugartenencia de Aragón; aun nocumplidos los trece, capitán general de los ejércitos realistas por incapacidad física de su padre.Aunque en la batalla y victoria de Calaf (febrero de 1465) los laureles correspondieron al conde dePrades general efectivo de las huestes de Juan II, el príncipese glorificó al correr en el campo del honor el mismo riesgo que sus partidarios.
Poco después, en 1467, asistimos a la primera operación que dirige personalmente. Dispuesto asocorrer Gerona, sitiada por el duque de Lorena, parte de Vich, escala los ásperos collados de lasGuillerías, desciende al llano del Ter, acude a recibir a su padre en Ampurias y marcha luego aintroducir un convoy en aquella plaza. Sorprendido en Vilademat, está a punto de caer prisionero delas tropas del General. Esta rota es para él tan aleccionadora como la victoria de 1465.
En la encadenada y fulgurante sucesión de los hechos de su vida, muy pronto se presenta al jovenpríncipe una oportunidad única, que su padre ha venido preparando con cuidado desde 1461: su enlacecon Isabel de Castilla. Para prevenirlo todo, Juan II le dala corregencia de Sicilia con el título real (Zaragoza, 27 de marzo de 1468). Poco después, acaecela muerte de Alfonso de Castilla (julio) y el reconocimiento de Isabel como heredera del trono porel tratado de Toros de Guisando (diciembre). Los hechos se precipitan. La princesa castellana sedecide por el joven rey de Sicilia -un año más joven que ella-, y este se apresta a laboda a pesar de que le consta la oposición de Enrique IV.Después de varios preparativos, don Fernando sale de Zaragoza disfrazado de arriero, se da areconocer en Burgo de Osma (7 de octubre de 1469), se presenta en Valladolid y el 19 de octubrecontrae matrimonio con la adorable infanta castellana.
Para un muchacho de diecisiete años -aunque este el mejor mozo de España- la tarea querecae sobre sus espaldas es tan ingente como para doblegarlas. En Castilla, defender los derechos desu esposa ante las veleidades de Enrique IV; en Aragón, ayudar a su padre a rematar felizmente lacampaña contra los rebeldes de Cataluña En estas circunstancias se revela plenamente la capacidad yel dinamismo del rey de Sicilia. En 1472 firma un tratado de alianza con el rey de Inglaterra y loatrae al partido de doña Isabel.
En 1473, ya apaciguada la insurrección catalana, acude con buen golpe de lanzas en socorro de supadre, puesto en situación peligrosa por las huestes de Francia en la guerra del Rosellón. A finesdel mismo año se entrevista con Enrique IV en Segovia para tratar de la concordia entre este monarcay su esposa. Luego, regresa de nuevo a Aragón, preocupado por el mal cariz de la contiendarosellonense. Mientras celebra Cortes en Zaragoza, le llega la noticia de la muerte del rey deCastilla (diciembre de 1474).
El 2 de enero de 1475 se halla ya en Segovia, donde, después de unas intrigas que duran meses, lograimponerse como corregente de Castilla y efectivo monarca de este reino al lado doña Isabel. Desdeeste momento, y por espacio de veintiún años, su nombre se vinculará, como Fernando V, a las grandesproezas realizadas por los castellanos, a los cuales conducirá en más de una ocasión a las másresonantes victorias.
Entre 1475 y 1477 se halla absorbido por la guerra de sucesión planteada por Juana la Beltraneja y Alfonso V de Portugal. Con impetuosidad explicable en su juventud, se lanza al ataque contra elinvasor que acaba de apoderarse de Toro y Zamora. En julio de 1475 fracasa ante los muros de aquellaciudad, en la segunda edición del error de Vilademat. Pero no tarda en sacarse esta espina.Ardiendo, como decía, en deseos de pelear, aprovechó una ocasión más favorable para echarse sobre suadversario y derrotarlo ante los mismos muros de Toro (1 de marzo de 1476). Aquí se decidió lacampaña, aunque esta se prolongase todavía otros tres años.
En el transcurso de 1476, dando prueba de su acostumbrada actividad, acude a las Vascongadas y obligaa los franceses a levantar el sitio de Fuenterrabía. En 1477 pelea de nuevo en la región de Zamora,pasa luego a Extremadura para contribuir con su esposa a la pacificación de la región, va de un ladopara otro, aprestando refuerzos, levantando los ánimos y coadunando voluntades. En marzo de 1479 laguerra con Portugal halla un término favorable en las negociaciones de Alcántara, a las que asistemuy de cerca don Fernando. Es en Extremadura que el rey de Castilla y de Sicilia recibe la noticiade la muerte de Juan II en Barcelona (19 de enero precedente).
En el verano de 1479 don Fernando toma posesión de sus reinos patrimoniales. En este momento serealiza la efectiva unión política entre Castilla y Aragón. En 1480 celebra Cortes a los castellanosen Toledo, y nuevamente pasa a Cataluña para liquidar la época de las turbaciones de este Principado(Cortes de 1480-1481), lo que realiza con sin igual tacto. Luego, se traslada al Sur, donde se haencendido la guerra de Granada. Con escasas escapadas hacia el Norte -una de ellas en elinvierno de 1484-, don Fernando vive de 1481 a 1492 entregado a la dirección de la campañagranadina. En esta dura lucha, consolida su fama de esforzado general, ya ganada desde su heroicamocedad en Cataluña y Castilla.
En uno de esos raptos de bravura impremeditada, fracasa en el ataque a Loja (julio de 1482). Pero luego rehace su fortuna en las tomas de Coín y Ronda (1485), Loja y Moclín (1486) y Málaga (1487).Auxiliado por grandes generales, apoyado y alentado siempre por su esposa, Fernando V despliega enla contienda no solo sus dotes militares sino sus sutiles y refinadas redes políticas, en cuyasmallas quedó prendido en 1483 el desdichado Boabdil de Granada.Igualmente, la rendición de Baza, Guadix y Almería (1489) fue obra más de la diplomacia que de lasarmas. Rodeada Granada por las huestes de Castilla, encendidas estas en su valor combativo por lapresencia de sus monarcas, la importante plaza se rindió a los Reyes Católicos el 2 de enero de1492.
Libre del peso de esta durísima contienda, fortalecida su posición en Castilla, alentada laexpedición descubridora de Cristóbal Colón, don Fernando sedispone a desplegar sus formidables alas de político por toda Europa. De su padre tiene la sagacidadprofunda, la sutilísima habilidad de maniobra, la rápida percepción de las intenciones deladversario, la despreocupación ante el rival para lograr un bien positivo para el Estado. Pero,además, su visión política es de una envergadura sin igual y su capacidad de trabajo es enorme. EnBarcelona, a donde se ha trasladado a fines de 1492 y en donde su vida es objeto de un gravísimoatentado por parte de Juan de Cañamás (7 de diciembre de 1492), el Rey Católico empieza adesarrollar su plan político internacional, cuyo artículo básico es el establecimiento de lahegemonía española -heredera del imperialismo mediterráneo catalán- en Italia.
En Barcelona Fernando V alienta la quimérica empresa italiana de Carlos VIII a cambio de la restitución inmediata de loscondados de Rosellón y Cerdaña (19 de enero de 1493). Luego, cuando el rey de Francia parece a puntode triunfar en Italia, suscita una liga contra el invasor so pretexto de defender los intereses delPapado, tal como rezaba una de las cláusulas del tratado de Barcelona. Así España interviene en laLiga Santa, que hace fracasar los proyectos de Carlos VIII en Italia (1495) y prepara la futurapolítica anexionista en Nápoles Al mismo tiempo, y al objeto de aislar a Francia de sus relacionesinternacionales, los Reyes Católicos ponen en juego en el tablero de Occidente las personas de sushijos, a las que enlazan con las coronas de Portugal, Inglaterra y Borgoña (1497).
En 1498 se firma una paz con Francia. Luis XII y Fernando V,antes de engañarse mutuamente, se disponen a unir sus fuerzas para acabar con la dinastía aragonesaen Nápoles. En 1500 conciertan un pacto secreto en Granada para repartirse este reino. El rey deEspaña no se equivoca sobre el futuro. Logrado el propósito de destronar a Fadrique de Nápoles,franceses y españoles se disputan la total posesión de sus estados. En la guerra, inevitable, laproximidad de la base de Sicilia y la pericia militar del GranCapitán dan la victoria a don Fernando (1501-1503).
En este momento, sobreviene la muerte de doña Isabel (26 de noviembre de 1504), con la que el rey sehabía identificado hasta formar una sola voluntad en la ejecución de los planes estatales(reorganización de la administración central y de la justicia, establecimiento de la Inquisición, expulsión de los judíos, etc. ). La muerte de la Católica plantea ungrave problema político, pues aunque por el testamento de la reina don Fernando es nombrado regentede Castilla, las ambiciones de su yerno don Felipe I,espoleado por la nobleza castellana, provocan una situación inestable que se resuelve a favor del deBorgoña en la entrevista de Villafáfila (27 de junio de 1506).
Abandonado de todos, amargado por la recompensa que daba Castilla a sus servicios, el rey de Aragónpartió para sus reinos, donde le esperaba su nueva esposa, doña Germana de Foix, matrimonio que acababa de ser concertado en Blois con Luis XII de Francia (12 de octubre de 1505), no solo paraatraerse el favor de la corte francesa en la pugna con su yerno sino para resolver diplomáticamenteel asunto de Nápoles.
El Rey Católico se embarcó para esta ciudad, puso aquí coto a las exageraciones del Gran Capitán yespero con confianza el porvenir, En Castilla, la rápida muerte de Felipe I el Hermoso (25 deseptiembre de 1506) hacía temer que el reino recayera en la anarquía de la época de Enrique IV.Reclamado por Cisneros, don Fernando aceptó volver a encargarse de la regencia, lo que hizo en 1507.sujetando de nuevo a los nobles más levantiscos a la legítima autoridad de la monarquía.
En esta última fase de su reinado, de unos ocho años de duración, don Fernando patrocinó las empresasllevadas a cabo por el cardenal Cisneros en África, intervino activamente en los conflictositalianos provocados por Luis XII y Francisco I de Francia, el Papado y Venecia, y aprovechó laoportunidad que aquellos le depararon para completar la unidad de España anexionando a la corona deCastilla la Navarra cispirenaica, operación que se llevó a cabo en 1512. Fomentó asimismo losdescubrimientos oceánicos, mantuvo a sus reinos en estado de gran prosperidad y perfeccionó laadministración pública.
La muerte le sorprendió en Madrigalejo el 25 de enero de 1516, cuando se trasladaba a Andalucía paraver de hallar alguna mejoria en una dolencia que le aquejaba hacía algunos años. Este fue el fin delmayor monarca que conoce la historia de España, no quizá por sus virtudes ni por sus grandes dotesmilitares, pero sí por sus geniales condiciones de estadista y por su vida sacrificada por completoal servicio de los altos ideales de la nación.