Historia de República Dominicana
Desde Quisqueya a la República del Merengue
Un recorrido pausado y detallado por los eventos, líderes y movimientos que forjaron la nación dominicana. Cada sección ha sido ampliada para una escucha clara y comprensible.
Primera fundación
Santo Domingo (1496)
Independencia
1844
Constitución
1844 / 1966
Padre de la Patria
Juan Pablo Duarte
Época indígena
A la llegada de los españoles, la isla, llamada por los indígenas Haití o Quisqueya, estaba ocupada en su mayor parte por los taínos, cuyo nivel cultural alcanzaba la Edad de los Metales. Eran agricultores -la isla en general era muy fértil- y cultivaban la yuca, cazabe o mandioca, los frijoles, el ají, la batata, el maíz, la raíz yahutia y conocían las virtudes de diversas plantas medicinales. Conocían el tabaco, que mascaban de día y fumaban de noche enrollado en forma de cigarros. Se alimentaban de la pesca y con menos frecuencia de la caza, pues eran escasos los animales, no habiendo más mamífero que el perro mudo. Tejían el algodón y el henequén, con que hacían hamacas; trabajaban la piedra y eran buenos alfareros. Dada la abundancia de oro, lo empleaban en la fabricación de brazaletes y guanines (discos distintivos del cacique y dote de las esposas ricas). Con las maderas finas, que abundaban, se construían vasos y asientos.
Existían tres clases sociales: los nitaínos o nobles, los bohiques o sacerdotes y el pueblo, y dentro de él un grupo especial, los naborías o criados domésticos, todos bajo la autoridad del cacique. Los caciques eran hereditarios y practicaban la poligamia. Además de adorar al Sol y a la Luna daban culto a los cemíes. Su lengua era aglutinante y polisintética; palabras antillanas introducidas en el español son: canoa, hamaca, cacique, enagua, carey, batata, maíz, tiburón, tabaco, sabana, caníbal.
La isla estaba dividida en cinco cacicazgos principales: Marién (Guacanagari), Magua (Guarionex), Higüey (Cotubanamá), Maguana (Caonabó) y Xaraguá (Behechio y Anacaona). De la belleza y fertilidad de la isla se hacen lenguas los primeros cronistas como Colón, el doctor Chanca, Oviedo y, sobre todo, Las Casas.
Descubrimiento y conquista
La isla fue descubierta por Colón en su primer viaje, llamándola Isla Española. Llegó al cabo de San Nicolás el 5 de diciembre de 1492 y recorrió la costa norte. Construyó el fuerte de la Navidad con los restos de la Santa María. En su segundo viaje (1493), fundó la Isabela (6 de enero de 1494), primera ciudad española en América. Exploró el Cibao, rico en oro, y construyó el fuerte de Santo Tomás.
La resistencia indígena, liderada por Caonabó, y las disputas entre los colonos marcaron los primeros años. Francisco Roldán encabezó una rebelión contra los hermanos Colón. El descontento llevó al envío de Francisco de Bobadilla, quien arrestó a Colón y sus hermanos y los envió a España (1500).
En 1502 llegó el comendador Nicolás de Ovando con 2.500 hombres, iniciando una nueva etapa de colonización sistemática. Con él llegaron también los primeros franciscanos y sacerdotes seculares.
Gobierno de Ovando (1502-1509)
Ovando gobernó con mano firme. Sometió la isla con gran dureza, especialmente en Xaraguá, donde Anacaona fue ahorcada (1503), y en Higüey (1504). La población indígena disminuyó drásticamente por las matanzas, el trabajo forzoso y las enfermedades.
Estableció el sistema de encomiendas (1503), regulado luego por las Leyes de Burgos (1512), que en la práctica no impidió la explotación de los indios. Para suplir la falta de mano de obra, se comenzó a importar esclavos negros.
Ovando impulsó la colonización: trasladó Santo Domingo a su actual emplazamiento y fundó otras poblaciones como Azúa, Puerto Real y Puerto Plata. La economía se basó en el oro (pronto agotado) y la ganadería, que prosperó enormemente. En 1511 se crearon los primeros obispados (Santo Domingo y Concepción de la Vega).
Diego Colón y los Jerónimos (1509-1520)
Diego Colón, hijo del Almirante, gobernó de 1509 a 1515 y de 1520 a 1523. Su autoridad fue limitada por la Corona, que creó la primera Audiencia de América en 1511. En 1510 llegaron los dominicos, y fray Antonio de Montesinos inició la denuncia de la explotación indígena (1511).
El cardenal Cisneros envió a tres frailes jerónimos (1516-1518) como comisarios para resolver la cuestión india, pero fracasaron ante la oposición de los colonos. La viruela diezmó a la población indígena. Para 1518, se autorizó la importación masiva de esclavos negros.
En 1519 estalló la larga sublevación del cacique Enriquillo, que no se rindió hasta 1533. Para entonces, la población indígena estaba casi extinguida, reemplazada por una sociedad de criollos, negros y mulatos.
Los siglos XVI y XVII
Santo Domingo, primero centro del Caribe, decayó al descubrirse y conquistarse México y Perú. La Audiencia mantuvo su jurisdicción sobre amplios territorios hasta la creación de nuevas audiencias. En 1546, Santo Domingo fue erigida en archiepiscopal, primada de América.
La isla sufrió ataques de corsarios: Francis Drake la saqueó en 1586. Desde principios del siglo XVII, bucaneros franceses e ingleses se establecieron en la costa occidental. La Paz de Ryswick (1697) reconoció la posesión francesa del oeste de la isla (futuro Haití).
La economía se basaba en la exportación de cueros, azúcar y palo brasil. Para evitar el contrabando, se despoblaron las costas del norte (1606), lo que facilitó el asentamiento de piratas. La cultura floreció con la construcción de la Catedral, el convento de San Francisco, y la fundación de centros de enseñanza como el colegio de Gorjón (1558).
El siglo XVIII
En la primera mitad del siglo, la parte española siguió pobre y despoblada, en contraste con la prosperidad de la colonia francesa. En 1777, el Tratado de Aranjuez fijó los límites entre ambas partes.
La segunda mitad del siglo trajo un resurgimiento gracias al libre comercio y la exportación de ganado a la zona francesa. Se reedificaron y fundaron nuevas ciudades como Puerto Plata (1736), Monte Christi (1751) y Samaná (1756).
La población aumentó a más de 100.000 habitantes hacia 1785, con una importante inmigración canaria. La economía se diversificó con el cultivo de café, añil, tabaco y cacao. Destacan las descripciones de la isla por Sánchez Valverde y Moreau de Saint-Méry.
Revolución haitiana y ocupación francesa
La Revolución Francesa desencadenó una guerra racial y social en Saint-Domingue. En 1793, España declaró la guerra a Francia, y el gobernador Joaquín García Moreno intentó recuperar la parte francesa, con la ayuda de jefes negros como Toussaint Louverture, quien luego se pasó a los franceses.
Por la Paz de Basilea (1795), España cedió su parte de la isla a Francia. La cesión efectiva tardó, pero muchos dominicanos emigraron a Cuba. En 1801, Toussaint Louverture ocupó Santo Domingo y proclamó la autonomía de la isla.
Napoleón envió una expedición en 1802 para someter a los negros. Capturó a Louverture, pero la resistencia continuó. En 1804, los jefes negros Jean Jacques Dessalines y Henri Christophe proclamaron la independencia de Haití. Sin embargo, la ciudad de Santo Domingo siguió en manos francesas hasta 1809.
Proclamación de la Independencia (1821)
Durante la Guerra de Independencia española, los dominicanos, liderados por Juan Sánchez Ramírez, se sublevaron contra los franceses y derrotaron al gobernador Ferrand en Palo Hincado (1808). Con ayuda inglesa, recuperaron Santo Domingo (1809) y la isla fue reincorporada a España, iniciándose el periodo llamado "España boba".
El 30 de noviembre de 1821, el teniente general José Núñez de Cáceres proclamó la independencia del "Haití español", buscando la unión con la Colombia de Bolívar. Pero a las nueve semanas, el presidente haitiano Jean-Pierre Boyer invadió y ocupó la capital el 9 de febrero de 1822.
La anexión de Haití (1822-1844)
La ocupación haitiana abolió la esclavitud, pero persiguió a los blancos y despojó a la Iglesia. El sentimiento nacional dominicano creció, alimentado por figuras como Juan Pablo Duarte, quien fundó la sociedad secreta La Trinitaria en 1838.
El 27 de febrero de 1844, tras una lucha dirigida por Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella (con Duarte en el exilio), los dominicanos proclamaron la independencia en la Puerta del Conde. Una invasión haitiana fue rechazada en la batalla del 19 de marzo en Azúa, consolidando la nueva república.
La Primera República (1844-1861)
La vida independiente fue turbulenta, con luchas entre liberales (seguidores de Duarte) y conservadores (liderados por Pedro Santana y Buenaventura Báez). Santana dio la primera constitución (1844) y gobernó dictatorialmente, enfrentando constantes invasiones haitianas.
Báez y Santana se alternaron en el poder, buscando a menudo un protectorado extranjero (Francia, España, EE. UU.) para protegerse de Haití. Las guerras civiles y la bancarrota marcaron la época. Finalmente, Santana, viendo la inestabilidad, gestionó la reincorporación a España.
Reincorporación a España (1861-1865)
Santana proclamó la anexión a España el 18 de marzo de 1861, siendo nombrado gobernador y capitán general. La reina Isabel II aceptó. Muchos dominicanos, sin embargo, se opusieron. José Contreras, Francisco del Rosario Sánchez y otros lideraron levantamientos.
La guerra de restauración comenzó en serio en 1863, liderada por Gregorio Luperón y José Antonio Salcedo (Pepillo). La guerra fue larga y costosa para España. El general Narváez, en España, decidió abandonar la isla. La evacuación se completó el 11 de julio de 1865.
La Restauración y fin de siglo
Restaurada la independencia, la inestabilidad continuó con gobiernos efímeros. Báez volvió al poder e intentó anexar el país a Estados Unidos, pero el Senado estadounidense rechazó el tratado. En 1882, Ulises Heureaux ("Lilís") inició una dictadura que duró hasta su asesinato en 1899.
Heureaux modernizó el país pero lo endeudó enormemente. Tras su muerte, le sucedieron Juan Isidro Jiménez y Ramón Cáceres. La creciente deuda externa llevó a Estados Unidos a intervenir las aduanas dominicanas en 1907 mediante un acuerdo que garantizaba el pago a los acreedores.
Ocupación norteamericana (1916-1924)
El desorden político llevó a una intervención militar de Estados Unidos en 1916, que estableció un gobierno militar. Se mejoraron las finanzas y las obras públicas, pero se suprimieron las libertades. La ocupación enfrentó resistencia armada (gavilleros) en el este del país.
En 1922, se firmó un plan para el fin de la ocupación. Tras elecciones, asumió la presidencia Horacio Vásquez en 1924. Las tropas estadounidenses se retiraron, pero Estados Unidos mantuvo el control de las aduanas hasta 1941.
La Era de Trujillo (1930-1961)
Rafael Leónidas Trujillo, comandante del ejército, llegó al poder en 1930 tras un golpe de estado. Estableció una de las dictaduras más implacables de América Latina, gobernando de forma directa o a través de presidentes títeres hasta su asesinato en 1961. Su régimen se caracterizó por el culto a la personalidad, la represión violenta (masacre de haitianos de 1937) y el enriquecimiento personal y familiar.
Paradójicamente, su gobierno trajo estabilidad, crecimiento económico (gracias a políticas favorables a la inversión extranjera) y obras de infraestructura. Se pagó la deuda externa y se construyeron carreteras, escuelas y hospitales. Sin embargo, la oposición fue brutalmente suprimida y el exilio fue masivo.
Tras su muerte, hubo un período de transición. Joaquín Balaguer, un colaborador de Trujillo, intentó mantenerse, pero fue derrocado. En 1962, Juan Bosch, un líder de izquierda, ganó las elecciones, pero fue derrocado en 1963 por un golpe militar, lo que llevó a la Guerra Civil de 1965 y a una nueva intervención estadounidense. La Organización de Estados Americanos (OEA) medió y se celebraron nuevas elecciones en 1966, que ganó Balaguer, iniciando un largo período de gobierno conservador.