Los Condados Catalanes: Barcelona, Cerdaña, Besalú y Urgel

Estos condados formaron la base del poder carolingio en la Marca Hispánica y evolucionaron hasta constituir el núcleo de la futura Cataluña.

Wifredo I el Velloso

Wifredo I el Velloso, (?-898), conde de Barcelona, Cerdaña, Besalú y Urgel. En él ha personificado una leyenda medieval el origen de la independencia de Cataluña y otra, más tardía, el de las barras del escudo catalán. Una y otra carecen de fundamento histórico. Su genealogía no deja de ofrecer oscuridades, haciéndolo Calmette, nieto del conde aragonés Aznar Galíndez, y Vic y Vaisette, hijo de Sunifredo de Urgel y nieto de Borrell de Ausona, genealogía esta aceptada por los recientes historiadores catalanes Rovira y Virgili y Soldevila. Desde 873 es conde de Urgel, bien como heredero de su padre o como sucesor de Salomón, a quien dio muerte, según la leyenda. En seguida fue también conde de Barcelona. El reanudó la empresa reconquistadora en la comarca de Vich y Ripoll y la montaña de Montserrat.

En 883 funda el monasterio de San Juan de Ripoll, y en 888, la iglesia de Santa Maria, En 886 restauró el obispado de Ausona (Vich), y después de un período de años de paz, une a los condados que ya poseía los de Cerdaña y Gerona, por muerte, respectivamente, de su hermano Mirón y del conde Dela. De esta manera vino a reunir bajo su dominio una gran parte de los condados de la Marca Hispánica.

Con él se inicia la dinastía catalana, si bien, en tiempo de Wifredo no encontramos nada que nos permita hablar de independencia, y, en cambio, sí encontramos manifestaciones de que él seguía considerándose vasallo del rey de Francia y como vasallo debió tomar parte en las luchas de Carlos el Calvo contra los normandos» (Soldevila, Historia de Catalunya, Barcelona, 1934. I, 56- 57).

Murió, en 898, de heridas recibidas, probablemente de uno de los Banu Muza de Zaragoza, en lucha contra los musulmanes. La leyenda de Wifredo como fundamento de la independencia catalana, juntamente con la novela de su matrimonio con una hija del conde de Flandes, aparece ya en las Gesta Comitum Barcinonensium. Las posesiones que había reunido se dividieron a su muerte entre sus hijos Wifredo II, Sunier y Sunifredo.

VÁZQUEZ DE PARGA, Luis, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z

Wifredo II 898-912/914

Wifredo II, conde de Barcelona (?-912/ 914; 898-912/914). Hijo de Wifredo el Velloso, primer conde soberano de Barcelona, y de Winidilda. En algunos documentos aparece con el nombre de Borrell. Se tienen pocas noticias de su reinado. Extendió los límites del condado de Barcelona más allá del Llobregat, y sufrió varias incursiones de Mohamed Touil, régulo sarraceno de Lérida y Huesca. Asistió personalmente al concilio celebrado en Barcelona en 906, y restauró el monasterio de San Pablo del Campo, de esta ciudad. Las Gesta Comitum Barcinonensium dicen que Wifredo murió envenenado (venenus interfectus), pero la crítica moderna rechaza esta versión.

Respecto a la fecha de su muerte, Próspero de Bofarull la fija en 912 y otros autores en 914 (Próspero de Bofarull, Los condes de Barcelona, vindicados, Barcelona, 1936, t. I, pág. 57). Casó con Garsenda, que Próspero de Bofarull supone hija de algún magnate del condado de Rosellón o del antiguo vizcondado de Narbona. De este matrimonio nacieron varios hijos, que murieron niños; la única que sobrevivió a su padre fue Riquilda, que casó con Oto, vizconde de Narbona (Próspero de Bofarull, obra cit., t. I, pág. 48, nota 1.`).

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z

Suñer I 911-947

Suñer I, conde de Barcelona, Gerona y Ausona (911-947), muerto en 950. Hijo de Wifredo I el Velloso, conde de Barcelona (878-897), y de Winilda. Su primera esposa fue Anilda y casó en segundas nupcias con Riquilda. Al morir su padre en 897, sus hermanos mayores heredaron los condados catalanes indivisos, pero se los repartieron para administrarlos por separado. Por primera vez no era el rey francés quien nombraba a los titulares de estos condados, aunque durante unas décadas éstos siguieron reconociendo la autoridad de los monarcas carolingios. Suñer quedó bajo la tutela de su hermano Wifredo II, a cuya muerte en 911 le sucedió como conde de Barcelona, Gerona y Ausona. Promovió la repoblación de sus condados, especialmente del de Ausona y afianzó la expansión del condado de Barcelona por el Penedès.

Así mismo, protegió generosamente las instituciones eclesiásticas y contribuyó a la fundación de monasterios e iglesias, como santa Cecilia de Montserrat. Combatió contra el señor de Lérida, Muhamamd al Tawil, quien derrotó al conde en Tárrega (Lérida, 1912), pero fue vencido y murió en una incursión contra Barcelona al cabo de dos años. Presionado por los repetidos ataques de la flota de Abderramán III contra el litoral catalán entre 933 y 942, y tras otra expedición fracasada en 936, Suñer I se vio obligado a firmar un tratado de paz humillante que establecía la tutela del califa sobre sus condados. A pesar de ello, entre 941 y 942, emprendió una expedición que alcanzó Tarragona, que quedó temporalmente sin gobierno, Tortosa (Tarragona), que quedó sujeta a un tributo impuesto por el conde, e incluso Valencia, cuyo caíd murió en la lucha contra los catalanes.

En el ámbito catalán, sus pretensiones respecto al condado de Besalú le llevaron a enfrentarse sin éxito con su cuñada, la condesa Ava, viuda de Miro II, conde de Cerdaña y de Besalú. Así mismo, su intento de apoderarse del Ripollés y, especialmente, de las propiedades del monasterio de Sant Joan de les Abadesses provocó un litigio con su sobrino Sunifredo II, conde de Cerdaña y Besalú. En el marco de este enfrentamiento, el hijo de Suñer, Armengol I de Ausona, encabezó una incursión por tierras del Ripollés y la Cerdaña hasta encontrar la muerte, seguramente en manos de los partidarios de Sunifredo. En 947, Suñer I dejó al mando del condado de Barcelona a su hijo Borrell II y se retiró al monasterio de la Grassa.

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXI, pág. 10029

Miron I 950-966 y Borrell II 950-992

Miron, conde de Barcelona (?-966; 950-966). Hijo del conde Suniario y de su segunda esposa, Riquilda. A la muerte de su padre, ocurrida el 15 de octubre de 950, heredó los condados de Barcelona, Ausona y Gerona, en unión de su hermano Borrell II, gobernando conjuntamente con él. Durante su mandato se realizaron notables obras de riego, aprovechando el agua del río Besós, y se construyó la acequia conocida con el nombre de Rec d'en Mir. En 962 firmó, en unión de su hermano un tratado con Sancho el Craso de León. Murió el 31 de octubre de 966. No se conoce su testamento, pero por un documento otorgado por sus albaceas testamentarios, el conde Borrell II, el obispo de Barcelona, el abad de San Cugat y el vizconde Guitart, se sabe que dejó gran parte de sus bienes a la catedral de Barcelona (Valls Taberner, Notes per a la historia de la familia compta barcelonesa. Barcelona, 1923, pág. 206).

Borrell II, conde de Barcelona (2-992; 950-992). Hijo del conde Suniario y de su segunda esposa Riquilda. Cuando su padre, en 947 ó 948, se retiró a un monasterio, Borrell empezó a regir los condados de Barcelona, Gerona y Ausona. A su muerte, ocurrida el 15 de octubre de 950, dejó como sucesores a sus hijos Borrell y Mirón, que gobernaron conjuntamente hasta la muerte de este último el 31 de octubre de 966. En el primer período del reinado de Borrell II, hubo fuertes luchas con los musulmanes, pero en el año 966 hizo la paz con el califa de Córdoba. A partir de esta fecha, fueron enviadas varias embajadas por Borrell a Al Hakan II y constan documentalmente reiteradas declaraciones de obediencia hechas por los condes de Barcelona a favor de los califas de Córdoba Rovira y Virgili, Història Nacional de Catalunya, Barcelona, 1924, tomo III, pág. 247. En 985 tuvo lugar la invasión del condado de Barcelona por las fuerzas de Almanzor. Este, después de devastar las tierras de Castilla, León y Galicia, pasó el Ebro, apoderándose rápidamente de las posiciones de la orilla del Gayá y de los castillos cercanos a la frontera, a pesar de que Borrell II intentó detener al ejército árabe.

El 1 de julio de 985 puso sitio a Barcelona, que cayó el 6. Algunos historiadores catalanes creen inexacta la afirmación de los autores árabes, según la cual, Barcelona se entregó por capitulación y afirman que fue tomada al asalto. Bofarull dice que la ciudad capituló y que las fuerzas de Almanzor la ocuparon el 6 de julio, viéndose obligadas a abandonarla seguidamente a causa de los refuerzos que el conde Borrell había reunido en las montañas de Manresa. Este recuperó la ciudad con ayuda de los hombres de paratge. Los documentos de la época testifican el saqueo, los incendios y la devastación de la ciudad, siendo destruidas buen número de escrituras y libros, y entre otros monumentos, el monasterio de San Pedro de las Puellas. Numerosos cautivos, entre ellos el vizconde de Barcelona, Udalardo y otros caballeros principales, fueron llevados a Córdoba, regresando a Barcelona en 991 después de nueve años de cautiverio.

El conde Borrell pidió ayuda al rey Lotario de Francia, sin conseguirla. Más tarde, Hugo Capeto se la ofreció con la condición de que reconociese su soberanía, pero el conde catalán no hizo ningún acto explícito de vasallaje hacia el rey de Francia, comenzando de hecho con Borrell II la independencia de Cataluña (cf. Valls Taberner y Soldevila, Historia de Cataluña, Barcelona, 1922, t. I, pág. 116). Rechaza Bofarull la afirmación de algunos historiadores de que Barcelona fuese tomada por segunda vez por los musulmanes en 993; se fundan los últimos en la declaración de Gerónimo Paulo: Commites bis a Sarracenis captam Barchinonam receperunt(cf. Los condes de Barcelona Vindicados, Barcelona, 1836, tomo I, pág. 167).

Borrell murió el 30 de septiembre de 992. En un viaje que hizo a Aurillac, casó con Letgarda, hija del conde de Auvernia, de cuyo matrimonio nacieron Ramón Borrell, que heredó el condado de Barcelona; Armengol, conde de Urgel; Ermengarda, casada con un caballero principal llamado Geriberto; Riquilda, esposa de Udalardo, vizconde de Barcelona, y Toda, que casó con Bernardo, señor de Albret. Viudo de Letgarda, Borrell contrajo nuevo matrimonio con Aimeruts, que se cree pertenecía también a la familia de los condes de Auvernia; de sus segundas nupcias no tuvo descendencia.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 573

Ramón Borrell III 992-1018

Borrell III de Barcelona, Ausona y Gerona. Heredó de su padre los condados de Barcelona, Gerona y Ausona, mientras que su hermano Armengol obtuvo el condado de Urgel, de cuya tutela se encargó durante su minoría. Casó en 917 con Ermessenda de Carcasona,futura de su hijo Berenguer Ramón I y de su nieto Ramón Berenguer I . La ascensión al trono pontificio de Silvestre II reforzó las relaciones de Barcelona con el papado, consolidando la independencia de los condes en relación con la monarquía franca. A fines de 1002, junto a su hermano Armengol,organizó una expedición contra los musulmanes del llano de Urgel, que provocó una reacción de Abd al Malik al Muzaffar, hijo de Almanzor, el cual en 1003 puso sitio a Castellolí, destruyó a Manresa y saqueó varios monasterios.

El califa omeya Muhammad al Mahdi, se refugia en Toledo, y su lugarteniente Wadih pudo establecerse pacíficamente en Tortosa. Desde allí entró en negociaciones con el conde de Barcelona , Ramón Borrell III, hijo de Borrell II, que había presenciado el saqueo de Barcelona por las tropas de Almanzor. El ya poderoso condado catalán, del todo desintegrado de la influencia franca, había entrado de lleno en la política peninsular, unas veces reconociendo la supremacía del califato de Córdoba, como en el caso de Borrell II Bonfill, que en 970 y 974 envió a sus embajadores a Al Hakam II, otras aliándose con los príncipes cristianos en contra de los musulmanes. El conde de Barcelona aceptó las dádivas y las ofertas de Wadih y en compañía del conde de Urgel, Armengol, tomó el camino del sur. En Toledo se les unió Muhammad con sus tropas.

A comienzos de Junio de 1010, los eslavos de Wadih, las tropas de Muhammad, reforzadas por 10.000 catalanes, mandados por Ramón Borrell y su hermano lucharon contra los berberiscos de Sulayman en Acaba al Bacar, cerca de Córdoba. La batalla fue dura y en ella murió el conde de Urgel, pero la victoria se decantó por Muhammad y sus aliados.Córdoba fue de nuevo saqueada por los catalanes que tuvieron distinta suerte en otro combate en Guadiaro, que debilitó las fuerzas del conde catalán y decidió retornar a Cataluña y dejó la ciudad califal bajo la amenaza de las represalias berberiscas. La correría marco el fin de la preponderancia musulmana en Cataluña. En 1015, Ramón Borrell emprendió una nueva ofensiva y llegó hasta el Segre y el Ebro. Durante su reinado fueron repoblados los confines orientales de la Segarra, la Conca de Barberá y el Campo de Tarragona. El testamento de Borrell establecía el condominio de sus tierras entre su viuda y su hijo Berenguer Ramón I.

Berenguer Ramón I 1018-1035

Berenguer Ramón I, conde de Barcelona (1005/1007-1035; 1018-1035) [?-Baltarga (Cerdaña)?]. Hijo de Ramón Borrell III y de Ermesindis, hija de Rogerio I, conde de Carcasona. Por ser menor de edad al suceder a su padre en el condado, el 25 de febrero de 1018, se encargó de la tutela su madre, produciéndose discordias entre ambos al pretender la condesa Ermesinda continuar su intervención en el poder después de la mayoría de edad de Berenguer Ramón. Para poner fin a estas diferencias, se firmó un convenio entre madre e hijo en octubre de 1024 (cf. Valls Taberner y Soldevila, Història de Catalunya, Barcelona, 1922, tomo I, pág. 121). Los Gesta Comitum Barcinonensium presentan a este conde como inepto para el gobierno e inferior a su parentela, aunque Rovira y Virgili opina que el juicio de esta crónica no tiene fundamento histórico (Historia Nacional de Catalunya, Barcelona, 1924, t. III, pág. 478).

Los benedictinos de San Mauro, hablan de la venida de un ejército normando poco tiempo después de la muerte de Ramón Borrell, llamado por la condesa Ermesindis para luchar contra los sarracenos. La fuente de esta noticia es Adhemar de Chabannes, y aun cuando algunas de las fechas que cita son evidentemente falsas, parece tener su versión algún fundamento histórico. Según Adhemar, en 1018, las tropas normandas al servicio de Ermensindis lucharon contra Musset, personaje que se ha intentado identificar con el emir de Denia, Mogèhid. Amari da otra versión, según la cual, Mogèhid tomó tropas normandas auxiliares y pagó tributo a Ermesin- dis (Storia dei musulmani di Sicilia, t. III, pág. 4).

En 1019, durante la minoridad de Berenguer Ramón, su madre sostuvo un litigio con Hugo, conde de Ampurias, por la posesión de la villa de Ullastret (cf. Rovira, op. cit., t. III, pág. 483). Sostuvo también cuestiones este conde con los de Cerdaña y Besalú, pero en general, su gobierno fue pacífico; organizó la defensa de las fronteras, concedió privilegios a los barceloneses en 1025; asistió a la fiesta de dedicación de la basílica de Ripoll en 1032 y reunió en Vich una asamblea para la promulgación de una constitución de paz y tregua en 1035 (cf. Valls Taberner y Soldevila, op. cit., t. I, pág. 121). Algunos historiadores acusan a Berenguer Ramón I de haber perdido por su indolencia la llamada Cataluña Nueva. Rovira y Virgili dice que, aun cuando fuese cierta esta pérdida, la zona situada más allá del Panadés fue tomada y perdida muchas veces hasta la conquista definitiva de Tarragona por Ramón Berenguer III, y añade, que es difícil precisar la frontera en tiempo de Berenguer Ramón I, el cual debió de perder una considerable zona del territorio probablemente por la parte de Segarra. Está probado documentalmente que, en 1033, los sarracenos hicieron una victoriosa incursión en la región de Calaf (op. cit., t. III, página 492).

Los Gesta Comitum Barcinonensium fijan la muerte de Berenguer Ramón I en el año 1035, y el martirologio de Vich en el día 26 de mayo. Había otorgado testamento el 30 de octubre de 1032 con el propósito de realizar un viaje a Roma para visitar la iglesia de San Pedro y San Pablo. Bofarull cree posible que realizase este proyecto (Los condes de Barcelona vindicados. Barcelona, 1836. t. I, pág. 250). Baluze afirma que el conde murió guerreando en el lugar de Baltarga, en Cerdaña (Marca Hispánica, pág. 438). Antonio de Bofarull da crédito a esta noticia fundándose en la lucha que hubo en esta época entre el conde de Barcelona y los de Cerdaña y Besalú (Historia crítica, civil y eclesiástica de Cataluña, Barcelona, 1877, t. I, página 295).

Berenguer Ramón I casó en primeras nupcias con Sancha, hija del conde de Castilla Sancho García, llamado el de los buenos fueros, y viudo de esta, en 1027, con Guisla, hija de Gaufredo I, conde de Ampurias. Del primer matrimonio nacieron Ramón Berenguer, que sucedió a su padre en el condado, y Sancho Berenguer, que ingresó religioso; y del segundo, Guillermo Berenguer. El codicilo otorgado por la condesa Ermesindis en 1057, hace un legado a su nieto Bernardo Berenguer, que Bofarull cree hijo del segundo matrimonio de Berenguer Ramón I (op. cit., t. I, página 246).

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, págs. 508-510.

Ramón Berenguer I 1022-1076; 1035-1076

Ramón Berenguer I, conde de Barcelona (1022-1076; 1035-1076) el Viejo. Hijo de Berenguer Ramón I y Sancha de Castilla. Al morir su padre, el 26 de mayo de 1035, recibió en herencia el condado de Gerona y el de Barcelona hasta el Llobregat, correspondiendo a su hermano don Sancho el resto de este, desde el río hasta la frontera de los sarracenos, y a don Guillermo Berenguer el condado de Ausona. Es dudoso que la condesa Ermesindis ejerciese la tutela de su nieto; parece más probable que fue confiada esta a los magnates, especialmente a Poncio Bonsill March, preceptor y consejero del nuevo conde.

El 9 de junio de 1049, Sancho renunció la herencia paterna a favor de Ramón Berenguer, y el 11 de diciembre de 1054, Guillermo Berenguer cedió a su hermano mayor el condado de Ausona, reconstituyéndose así la unidad de soberanía en estos territorios. En los primeros años del gobierno de Ramón Berenguer, Mir Geribert, nieto del conde Borrell II, se rebeló contra él, declarándose príncipe independiente de Olerdola. Las huestes del conde de Barcelona le atacaron en represalia a las incursiones que los partidarios de Mir Geribert hicieron en sus dominios, En 1044, el arzobispo de Narbona y los obispos de Barcelona y Vich, dictaron una sentencia para poner paz entre ellos, que no fue cumplida por el de Olerdola. En 1059, se sometió, por fin, al fallo de un tribunal reunido en Barcelona y cedió a Ramón Berenguer el castillo del Puerto, en la montaña de Montjuich, obligándose a reconocer a vasallaje por las tierras de Olérdola.

Hubo también conflictos en esta época entre la casa condal y la vizcondal de Barcelona representada esta última por Gilaberto, obispo de Barcelona, nieto de Borrell II, y su sobrino el vizconde Udalardo, que fueron resueltos por sentencia arbitral del obispo Oliva, de Vich. Se reprodujeron las luchas con el conde de Cerdeña, en las cuales Ramón Berenguer fue ayudado por Armengol III de Urgel, alianza que se renovó en 1050, al recibir este, en feudo, el castillo de Cubells, obligándose a seguir al conde de Barcelona en sus luchas contra los sarracenos. En 1054, pacto con el conde de Cerdaña, prometiéndole ayuda para recobrar el territorio de Uluges y cobrar los tributos que los reyes de Zaragoza y Lérida debían pagar a los condes de Cerdaña, y este, a su vez, se comprometió a ayudarle en sus expediciones contra los moros.

Poncio I, conde de Ampurias, prestó homenaje a Ramón Berenguer I, entre los años 1040 y 1070, y Guillermo II conde de Besalú, juró serle fiel y ayudarle a defender sus estados el 11 de septiembre de 1054, a pesar de lo cual, hostilizó algunas veces sus dominios. Firmó también un convenio con el conde de Pallars. Artal I. Rovira y Virgili, Història Nacional de Catalunya, Barcelona, 1924. t. III, pág. 507.

De esta forma, el condado de Barcelona fue afirmando su hegemonía y ensanchando sus fronteras, convirtiéndose en el eje político de las tierras catalanas, La desmembración del califato de Córdoba, en multitud de pequeños estados, debilitó el poder musulmán y muchos reyezuelos después de expediciones victoriosas del conde de Barcelona, se le declararon tributarios, comprometiéndose a pagarle parias. El rey de Denia y Mallorca, Mogueyt su hijo y sucesor Alí, mantuvieron excelentes relaciones con Ramón Berenguer I. Valls Taberner y Soldevila, Historia de Cataluña, Barcelona, 1922, t. I, pág. 125).

Realizó este conde numerosas expediciones contra los moros reconquistando buena parte de su territorio. En 1058 emprendió la guerra contra el rey Ahmad al Muqtadir de Zaragoza, apoderándose de los lugares comprendidos entre el Noguera Ribagorzana y el término del castillo de Benavarre. En 1050 el rey de Lérida Yúsuf Almodáfar, había cedido a Ramón Berenguer el territorio de Camarasa, y ello hizo cambiar la dirección de la reconquista catalana, orientándose esta, principalmente, hacia la región de Ribagorza. Parece que la paz con Ahmad al Muqtadir se firmó en 1062 ó 1063.

La condesa Almodis, que había acompañado a su marido en la campaña, recibió los castillos de Estopañá, Purroy y Cañelles, que le fueron cedidos por Ramón Berenguer. Carreras Candi, La frontera oriental del comptat de Barcelona, 1033 a 1067, Miscelánea histórica catalana, Serie II, págs. 19 y 20.

Preparó también una cruzada contra Barbastro, en la que intervinieron catalanes, el conde de Urgel, Armengol III, aragoneses con su rey Sancho Ramírez, gentes del mediodía de Francia, Gui-Geoffroy, conde de Poitiers y duque de Aquitania, y tropas pontificias, mandadas por el normando Guillermo de Montreuil, gonfaloniero de la Santa Sede. Barbastro se rindió a mediados de 1064, tras cuarenta días de asedio. La cruzada se corrió después hacia Valencia y consiguió en Paterna una señalada victoria.

El rey de Zaragoza, con refuerzos enviados por el de Sevilla, recuperó poco después la plaza de Barbastro Rovira y Virgili, ob. cit. , t. III, pág. 518. Algunos historiadores hablan de una expedición de Ramón Berenguer I a Murcia, sin resultado práctico, pero esta fue realizada por su hijo Ramón Berenguer II. Las tierras y castillos tomados eran enfeudados, a medida que iban reconquistándose, entre los magnates de su corte, para que los fortificasen y defendiesen. Próspero de Bofarull, Los condes de Barcelona, vindicados, Barcelona, 1836, t. II, pág. 92.

Las campañas militares de Ramón Berenguer I contra los sarracenos tuvieron una gran resonancia en su época. En el acta de consagración de la catedral de Barcelona (18 de noviembre de 1058) se le llama defensor y muro del pueblo cristiano, y en el capítulo preliminar de los Usatges, Hispaniae subjugator. Boades dice: Fae gran guerra als sarrahins e'ls va toldre molts castells e lochs en Ribagorça. Llivre dels feyts d'armes de Catalunya, Barcelona, 1873, pág. 185, y las Gesta Comitum Barcinonensium añaden que doce reyezuelos moros de España le pagaban tributos Barcelona, 1925, págs. 6, 32 y 126.

A la muerte sin sucesión de Roger III, conde de Carcasona y Rasés y vizconde de Beziers y Agda (1066), Ramón Berenguer, como nieto de la condesa Ermesindis, incorporó estos condados al de Barcelona. Tuvo que luchar, a través de su reinado, con fuertes discordias familiares. En primer término, con la intromisión de su abuela en el gobierno, a la que puso fin el convenio de 1056, y más tarde, con el odio de su hijo, Pedro Ramón, a su madrastra, la condesa Almodis, que terminó con la muerte de esta a manos del príncipe, el 16 de octubre de 1071. El conde, en su testamento, no mencionó ni al hijo homicida ni a Almodis, probablemente, dice don Próspero de Bofarull, porque aun considerando el crimen vituperable, creyó que era esta culpable de sus disensiones con Pedro Ramón ob. cit. , t. II, págs. 45 a 47.

Destaca la obra legislativa de Ramón Berenguer I que promulgó, asistido por sus barones, los Usatges de Barcelona. El núcleo principal de estas disposiciones fue promulgado en 1058 y posiblemente coincidió con la gran reunión que hubo en dicha ciudad, el 18 de noviembre, con motivo de la consagración de la catedral. En fechas sucesivas fueron apareciendo diversos cuerpos de disposiciones legales, recopiladas después de la muerte del conde.

La obra legislativa de Ramón Berenguer I, dice Valls y Taberner, fue tan fecunda, tan oportuna y tan acertada, que durante largo tiempo constituyó la base esencial del derecho catalán y la única ley escrita en que estaba formulada la regulación de la nueva organización social y política de la naciente nacionalidad els problemas de la formació dels Usatges de Barcelona, Rev. de Catalunya, A. 1925, T. II, pág. 32. Al poner bajo la protección del príncipe de Barcelona las naves que se dirigiesen o saliesen de esta ciudad, desde el cabo de Creus hasta Salou Usatges, 60 y 61, contribuyó de forma eficaz a la prosperidad marítima de Cataluña.

Ramón Berenguer I murió el 26 de mayo de 1076 y fue enterrado en la catedral de Barcelona. El 14 de noviembre de 1039 había casado con la condesa Isabel, cuya filiación es desconocida. Únicamente algunos historiadores, al citarla, añaden hija de Ermengarda. De este matrimonio nacieron tres hijos; Berenguer, Arnaldo y Pedro Ramón. Los dos primeros murieron en la infancia. Viudo de esta en 1050, debió contraer segundas nupcias seguidamente, pues en un documento de 16 de marzo de 1052 aparecen el conde Ramón y la comtessa Blanca muller seva. No se ha identificado su linaje, ni si tuvo descendencia del conde de Barcelona.

Parece que Ramón Berenguer la repudió poco tiempo después, para casar con Almodis de la Marca y que fue este el motivo por el que el papa Víctor II excomulgó al conde y a su nueva esposa. Hijos suyos fueron Ramón Berenguer y Berenguer Ramón, que le sucedieron en el condado; Inés, que casó con Hugo de Albo, y Sancha, esposa de Guillermo Ramón, conde de Cerdaña Bofarull, obra cit. , t. II, págs. 40 ss. Hay indicios que hacen suponer que después de la muerte de la condesa Almodis, Ramón Berenguer se unió nuevamente a Blanca, repudiada veinte años antes.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, págs. 394-396.

Ramón Berenguer II 1076-1082

Ramón Berenguer II Cap d´estopes, conde de Barcelona (1053-1082; 1076-1082). Conde de Gerona 1076-1082. Hijo de Ramón Berenguer I y de su tercera esposa, Almodis de la Marca. A la muerte de su padre, ocurrida el 26 de mayo de 1076, heredó sus Estados en unión de su hermano gemelo, Berenguer Ramón II, gobernando ambos conjuntamente: "Nos duos fratres Comites Barchinonenses", dicen los documentos. Siguiendo la política de su padre, fueron cediendo a sus vasallos las tierras nuevamente conquistadas para su defensa y repoblación. Pactaron una alianza con el conde de Urgel Armengol IV, el cual se comprometió a ayudarles en la guerra contra Ahmad al Muqtadir, rey de Zaragoza.

De carácter opuesto, pacífico y alegre, Ramón Berenguer, y violento y duro, Berenguer Ramón II, muy pronto surgieron graves discordias entre ellos. Se intentó una solución jurídica de la desavenencia, acordándose la partición de los bienes heredados de su padre. En un documento firmado el 18 de junio de 1078, Berenguer Ramón se comprometió a ser fiel a su hermano, pero siguió el desacuerdo sobre la partición de la herencia, motivando grandes perturbaciones en el condado de Barcelona que no pudo evitar la actitud conciliadora de Gregorio VII, el cual, con el fin de poner paz entre los dos hermanos envió a Cataluña a Frotardo, abad de San Poncio de Tomeres.

Para poner fin a las discordias, el 17 de mayo de 1079 fue otorgada por ambos condes una carta de división. Según ella, debían residir estos alternativamente en el palacio real de Barcelona, dividiéndose la ciudad en dos partes, correspondiendo el castillo Nuevo a una de ellas y el Viejo a la otra. Los periodos de gobierno debían ser de seis meses. El 10 de diciembre de 1080 se firmó un nuevo convenio, en virtud del cual Ramón Berenguer cedió a Berenguer Ramón el castillo de Barberá y la mitad de Bleda, y le reconoció la mitad de Carcasona y Rosés. En estos documentos aparece Ramón Berenguer como predominante. Rovira y Virgili, Història Nacional de Catalunya, Barcelona, 1924, T. III, págs. 532 y 536.

En 1076 el conde Ramón Berenguer II pactó una alianza con Abenamar, ministro del rey de Sevilla, para combatir a Abentáhir de Murcia, en virtud de la cual las huestes del rey de Sevilla y las del conde de Barcelona atacaron el reino de Murcia.

Ramón Berenguer casó hacia 1078 con Mahalda, hija del príncipe normando Roberto, duque de Calabria y Pulla. De este matrimonio nació Ramón Berenguer III, que heredó el condado de su tío Berenguer Ramón II. Las disensiones entre los dos hermanos correinantes tuvieron un trágico fin El 5 de diciembre de 1082 Ramón Berenguer fue asesinado en el bosque de Gualba, entre Sant Celoni y Hostalrich.

Los documentos de la época acusan a Berenguer Ramón II de la muerte de su hermano. El Martirologio de Gerona dice que el conde de Barcelona fou mort al coll d'Astor pel seu germá amb els seus traldors. En el documento de donación del monasterio de San Lorenzo del Munt al de San Cugat, otorgado por Ramón Berenguer III, el 26 de octubre de 1098, Berenguer Ramón es calificado de fratricida. Donum autem illud quod a fratricida Berengario post parricidium Tomeriensi Abbati inde dicitur esse factum, justiciae obvium, condempnacione dignum meo meorumque nobilium generali judicio habetur semper irritur. Bofarull, Los condes de Barcelona, vindicados, Barcelona, 1890 tomo II, págs. 119 y 121.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, págs. 396.

Berenguer Ramón II 1076-1096

Berenguer Ramón II) el Fratricida, conde de Barcelona (1053-1097; 1076-1096. Hijo de Ramón Berenguer I el Viejo y de su tercera esposa Almodis de la Marca. Sucedió a su padre en unión de su hermano gemelo Ramón Berenguer II, el 26 de mayo de 1076, gobernando conjuntamente con él. Después de la muerte violenta de su hermano y a pesar de que le fue atribuida, Berenguer Ramón asumió el poder. Quiso apoderarse de la tutela de su sobrino, pero la condesa viuda Mahalda y parte de la nobleza se opusieron a ello. Los partidarios de Ramón Berenguer II, acaudillados por Ramón Folch, vizconde de Cardona, se juramentaron para tomar venganza de su muerte.

El 5 de abril de 1085 se celebró una asamblea para designar tutor a Ramón Berenguer III; esto significaba una rebelión contra el conde reinante. Fueron elegidos Guillén Ramón, conde de Cerdaña y su esposa Sancha. Se decidió, además, que el conde de Cerdaña entrase en negociaciones con Alfonso VI de Castilla para que este, en nombre de la asamblea, se encargase de la tutela. Bofarull, Los condes de Barcelona vindicados, Barcelona, 1836, t. II, págs. 131-133.

Esta reunión fracasó en cuanto a la oposición contra Berenguer Ramón II, ya que este consiguió por fin la tutela de su sobrino. El 18 de junio de 1086, Poncio Gerardo, Vizconde de Gerona y otros magnates, celebraron un convenio con el conde de Barcelona, en virtud del cual, le fue confiada por un período de once años la administración de los bienes del hijo de Ramón Berenguer II, de acuerdo con las disposiciones testamentarias de Ramón Berenguer I el Viejo.

Hacia 1090, el obispo de Vich, Berenguer de Rosanes, Gerardo Alamán de Cervelló y otros caballeros, prepararon una expedición para la conquista de Tarragona, de acuerdo con los deseos del papa Urbano II. Algunos autores niegan o ponen en duda la conquista. Rovira y Virgili cree que pudo realizarse con carácter precario como ya había sucedido en otras ocasiones, puesto que la expedición de los catalanes en esta época a Valencia, implicaba el dominio militar del campo de Tarragona. Historia Nacional de Catalunya, Barcelona, 1924, t. III, pág. 546.

Ramón Berenguer II trató de afianzar su protectorado sobre los reinos sarracenos de Zaragoza, Lérida y Valencia, pero en el desarrollo de su política de expansión chocó varias veces con las fuerza de Rodrigo Díaz de Vivar, que después de su ruptura con Alfonso VI de Castilla había entrado al servicio de al Yusuf al Mutamin, rey de Zaragoza El conde de Barcelona, aliado con el rey de Lérida, el conde de Cerdaña y otros caballeros principales del Ampurdán, Rosellón y Carcasona, atacó al castillo de Almenara, siendo derrotado y hecho prisionero por el Cid, pocos días después recibió la libertad de manos del rey Yusuf al Mutamin. Primera Crónica General, Ed Menéndez Pidal, t pa gina 353.

No tardó el rey de Zaragoza en aliarse con el conde de Barcelona para apoderarse de Valencia. Berenguer Ramón sitió la capital, en la que gobernaba Alcadir. Acudió en su auxilio Rodrigo Díaz de Vivar, ya reconciliado con Alfonso VI de Castilla, y el conde catalán levantó el sitio. El Cid invadió después las tierras de Móndir de Lérida protegidas por Berenguer Ramón La Primera Crónica General pone en labios de este: Grandes tuertos me tiene el Cid de Vivar; firiome mio sobrino dentro de mi corte, et nunqua despues me lo enmendó; agora córreme las tierras que yo tenia guarda, et yo nunqual por esto desafié nin le torné amistat, mas quando me lo el vusca tantas veces, yo non puedo estar en que ge lo non demande.

El conde de Barcelona se situó en Calamocha dirigiéndose después a Daroca. La batalla entre los dos ejércitos tuvo lugar en Tébar del Pinar, en la sierra de Albarracín, y después de pelear encarnizadamente, vencieron las fuerzas del Cid, cayendo prisionero Berenguer Ramón y buen número de sus caballeros. Algunos autores se inclinan a creer que el conde catalán fue hecho prisionero una sola vez por Rodrigo Díaz de Vivar. Rovira y Virgili hace notar que aun siendo posible que Berenguer Ramón fuese apresado por el Cid en dos ocasiones, la Primera Crónica General, que equivocadamente da por ocurrida la batalla de Tébar del Pinar antes de la campaña de Almenara, no dice que en esta fuese hecho prisionero el conde de Barcelona, sino numerosos caballeros.

El Cantar de Mio Cid, dice refiriéndose a este lance: Al comde don Remont a preson le a tomado. Hi ganó a Colada, que más vale de mil marcos. Ed. Menéndez Pidal, Clásicos Castellanos, 1913, v. 1909-1910. Después de la conquista de Valencia por el Cid (15 de junio de 1094), Sagunto se negó a reconocer su autoridad y pidió ayuda al rey de Zaragoza y al conde de Barcelona. Este puso sitio al castillo de Oropesa que pertenecia al Cid, pero al tener noticia de que el caudillo castellano se acercaba con sus huestes, se retiró. Posteriormente, Berenguer Ramón Il y Rodrigo Díaz de Vivar se reconciliaron.

Parte de la nobleza catalana, afecta al conde asesinado, al llegar su hijo a los catorce años, obligó a Berenguer Ramón a presentarse ante Alfonso VI de Castilla, en cuya Corte se celebró un juicio per batallam en el que quedó convicto de su crimen, según declara una sentencia de los jueces de corte de tiempo de Ramón Berenguer IV. Bofarull dice que este juicio se celebró el día 5 ó 6 de junio de 1096. Rovira y Virgili lo fija entre el 28 de junio de 1096 y el 8 de julio de 1097.

Unos autores dan por ocurrida la muerte del conde fratricida en Castilla, a consecuencia de las heridas que sufrió en la batalla: según otros, abandonó Cataluña y murió en Jerusalén. En el Necrologio de Ripoll, del día 20 de junio (no indica la fecha de año) se lee: Berengarius comes qui obiit in Jerosol. El cronista Gabriel Tyrell dice que Berenguer Ramón desesperat ana-se´n a Iherusalem, e en lo cami mori. Recort, Barcelona, 1894, pág. 74.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, págs. 510-511.

Ramón Berenguer III

Ramón Berenguer III. Conde de Barcelona, Besalú, de Cerdaña y de Provenza. Heredero del valor y la sagacidad política de su abuelo, Ramón Berenguer III , hijo de Ramón Berenguer II Cap d´Estopa y de Mahalda de Sicilia, hizo dar al condado de Barcelona un nuevo paso en el progreso de su prepotencia política en el Nordeste de la Península Hispánica. A pesar de la renovada agresión de los musulmanes, que en esta época, con los almorávides, vuelven a poner en serio aprieto los resultados de la Reconquista cristiana, este conde de Barcelona logró no solo contener la oleada islámica, sino garantizar la coherencia de sus dominios en Cataluña y practicar una política internacional de altos vuelos, precursora de la inmediatas realizaciones de su hijo Ramón Berenguer IV.

A poco de nacer, su padre fue asesinado, por instigación de su hermano Berenguer Ramón II, el 5-XII-1082. Mahalda y la nobleza barcelonesa defendieron los derechos del joven conde con extraordinaria energía. El 5-IV-1085 los barones nombraron tutores a Guillermo Ramón y a Sancha de Cerdaña. Pero Berenguer Ramón II el Fratricida, se impuso y obtuvo la tutela de su sobrino el 18-VII-1086. La ejerció hasta 1096, cuando fue retado y vencido ante la corte de Alfonso VI. El duelo, en juicio de Dios, tuvo lugar a mediados de este último año y Berenguer Ramón II el Fratricida se expatrió a Tierra Santa, quedando Ramón Berenguer III como único Conde de Barcelona.

Con una energía impropia de su edad, el joven conde se lanzó de lleno al campo de la gran política. En 1106, participó junto a Pedro Ansúrez, en la reconquista de Balaguer, y en 1111, se anexionó el condado de Besalú, tras la muerte sin sucesión de su yerno Bernardo III. Bernardo Guillermo I, conde de Cerdaña, en 1117 muere también sin descendencia, y su condado se integra en el de Barcelona. Sin embargo, sus primeras tentativas para reivindicar el condado de Carcasona-Razés, usurpado por el vizconde Bernardo Ató a raíz del asesinato de Ramón Berenguer II, no tuvieron éxito.

Ató se había apoderado del condado en la minoría de edad de Ramón, pero prometió a los carcasonenses su devolución cuando alcanzara la mayoría. Promesa incumplida que provoca un levantamiento del pueblo contra la tiranía de Roger, hijo de Bernardo Ató. Los habitantes de Carcasona rinden homenaje a Ramón Berenguer III, pero este no pudo ayudarles debido a la invasión de los almorávides del Penedés. La cuestión de Carcasona se prolongó con varias incidencias hasta 1112, año en que el conde de Barcelona renunció por convenio a la posesión del condado de Carcasona, a cambio de una indemnización, del reconocimiento como conde de Barcelona y de la soberanía de otras comarcas y castillos.

A este cambio de actitud ayudó el que pocos meses antes, el 3-II-1112, Ramón Berenguer III se había casado con Dulce, heredera de Provenza, del Aymillán y del Gavaldán. Este tercer matrimonio del conde de Barcelona abría campos insospechados a la actuación ultra pirenaica de este principado peninsular, enlazando su política con la de Provenza. Para garantizar sus nuevas posesiones provenzales, Ramón Berenguer III tuvo que luchar contra los condes de Tolosa, con los cuales llegó a un acuerdo en 1125 a base de la participación del territorio de Provenza.

En primeras nupcias, había contraído matrimonio con María Rodrigo de Vivar en el año 1098, hija de el Cid, y a la muerte de este, ayudó a su viuda Jimena, a retener el señorío de Valencia. De este enlace nacieron dos hijos, una, posiblemente llamada María, que casó con Bernardo III, conde de Besalú y Jimena, que fue esposa de Roger III, conde de Foix.

En 1106, en segundas nupcias casó con Almodis de Mortain. Asimismo, buscó la protección del papa Pascual III, obtenida en un viaje realizado a Roma en 1116, para librarse de las pretensiones del emperador Enrique V de Alemania, el cual le tildaba de usurpador de Provenza.

Simultáneamente, Ramón Berenguer III unificaba los condados catalanes y establecía sobre ellos la hegemonía de Barcelona. Mantuvo la alianza con el conde Urgel, se captó la del Rosellón y del Pallars, y sometió por la fuerza al conde de Ampurias (1128), quien se negaba a prestarle el debido homenaje feudal. Esta cohesión política permitió al conde de Barcelona extender sus territorios por la llamada Cataluña la Nueva.

Ramón Berenguer III también se había destacado en la lucha contra el Islam. Por una parte, había rechazado las invasiones de los almorávides, en particular la de 1108, que se estrelló ante el castillo de Gelida, en el Penedés. Por otra, en 1114, participó en la empresa de los pisanos -autorizada por el papa Pascual_II- contra las islas Baleares. Fue proclamado, por su fama bélica, jefe supremo de la expedición. Ibiza cayó en 1114 y Mallorca en 1115.

En la empresa participó gente de todo el principado, y en ella se mencionó por primera vez el nombre de Cataluña y catalanes

No obstante estas conquistas no pudieron ser mantenidas. Durante su alejamiento de Cataluña, los nobles barceloneses derrotaron en Martorell a un ejército moro, acaudillado por Abenaixa, hermano del califa almorávide y por Abú Abd al Muhammad Abenalhach, gobernador de Zaragoza. Este éxito fue completado al año siguiente por la derrota de los almorávides ante Barcelona por el propio Ramón Berenguer III, quien acababa de regresar de Mallorca (1115). Al año siguiente, estos se apoderan nuevamente de Mallorca. Las tentativas de este conde para progresar por el Sur y el Oeste no fueron muy afortunadas.

Aunque en 1119 hizo tributaria a Tortosa -en un viaje a Italia en 1116, pactó con Pisa y con el pontífice Pascual II organizó una cruzada para reconquistar Tortosa y restaurar la sede metropolitana de Tarragona-, en 1124 ó 1126 fue derrotado por los almorávides en Corbins, en ocasión de una empresa contra Valencia.

En 1120 pactó con el alcalde de Lérida para que le ayudara a reconquistar Tortosa, a la que había hecho tributaria en 1119. Esta alianza le enemistó con Alfonso I de Aragón, el Batallador, quien asedió Lérida en 1123. Sin embargo, el prestigio de que gozaba Ramón Berenguer III no sufrió merma. En sus últimos años se alió con Alfonso I de Aragón, con Roger II de Sicilia, con Génova y con Alfonso VII de Castilla, quien casó en 1128 con su hija Berenguela. Sometió en 1128 al conde de Ampurias. Introdujo en Cataluña y Provenza las órdenes del Temple y de Hospital.

Ramón Berenguer III, cimentó las bases de la unificación política de Cataluña, la orientó hacía el área mediterránea y creó condiciones para su expansión. En su testamento dejó a su primogénito, el futuro Ramón Berenguer IV, los condados de Barcelona, Vic, Gerona, Besalú y Cerdaña, mientras otorgaba Provenza al segundo, Berenguer Ramón. A su muerte, acaecida en Barcelona el 19-VI-1131, después de haber hecho profesión religiosa de templario, Ramón Berenguer fue celebrado como pío, valiente y triunfador. La historia le ha otorgado el nombre de Grande.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, T. I, pág. 116.

Ramón Berenguer IV

Ramón Berenguer IV. Conde de Barcelona, de Provenza y Príncipe de Aragón. La herencia de Ramón Berenguer III el Grande no podía recaer en manos mejores que las de su primogénito, Ramón Berenguer IV, hijo de su tercer matrimonio con Dulce de Provenza. En efecto, el nuevo conde de Barcelona realizó con tenacidad las directrices políticas legadas por su padre y las llevó a sus más afortunadas consecuencias. Respecto a este príncipe se ha habladosu política triangular, cuyos vértices fueron el Mediodía de Francia, Aragón y el Sur de Cataluña. Gracias a su inteligencia nunca desmentida, a su capacidad diplomática y a su singular espíritu de firmeza y decisión, logró verificar la unión política del reino de Aragón con los territorios de los condes de Barcelona, los cuales, por su importancia económica y sus relaciones internacionales constituían un poderoso Estado en la cuenca del Mediterráneo occidental.

A los diecisiete años, muerto su padre el 19-VII-1131, Ramón Berenguer ocupó el trono condal. En sus primeros actos demostró una gran prudencia, pues procuró unir en haz apretado las voluntades de los nobles y eclesiásticos catalanes. Muy pronto se revelaron los buenos resultados de esta política ante los graves problemas con que tuvo que enfrentarse el conde. En 1134 había muerto el rey de Aragón, Alfonso I de Aragón, el Batallador, sin dejar sucesión directa, más que la de su hermano Ramiro II el Monje. Desde entonces el reino aragonés estuvo sumido en una profunda crisis: separación y guerra de los navarros; ambiciones políticas de Alfonso VII de Castilla, quien en 1134 se adueñó de Zaragoza; facciones nobiliarias, etc. Solucionó el problema sucesorio planteado por el testamento de Alfonso I de Aragón, por medio de un tratado firmado por Raimundo, legado del patriarca de Jerusalén, seguido de otro acuerdo con el Temple (1143), en los que se reconocía a Ramón Berenguer como gobernante idóneo y se estipulaba el retorno de Aragón a las órdenes si aquél moría sin descendencia.

Ramón Berenguer IV operó para evitar la anexión de Aragón a Castilla, y una vez lo hubo logrado, para consolidar esta situación aceptó la propuesta de matrimonio con la hija de Ramiro II, Petronila, que aún no tenía dos años de edad, sugerida por algunos nobles aragoneses. En Barbastro, el 11-VIII-1137 se concertó el matrimonio, que no se realizó hasta 1150. Ramiro II, en el acta de esponsales le hizo donación de su reino, incluso en el caso de que muriese Petronila y ordenó que sus vasallos le juraran fidelidad como rey. El conde, aunque se convirtió en el verdadero soberano de Aragón, no se tituló rey, sino príncipe de Aragón. Alfonso VII de Castilla reconoció su sucesión en la corona aragonesa aunque obligándole a declarar su vasallaje por Zaragoza, Calatayud, Daroca, Tarazona y otras ciudades que reputaba suyas.

La unión de Aragón y Cataluña tuvo una trascendencia considerable en la política exterior de ambos países, que hasta entonces había sido a menudo contradictoria y que desde 1137 fue coherente y homogénea. El único extremo que no pudo ser resuelto fue el de reducir Navarra a la soberanía del nuevo príncipe de Aragón; pese a las repetidas empresas de Ramón Berenguer IV; los navarros mantuvieron su independencia. En otras direcciones, en cambio, el éxito fue superior a las más risueñas esperanzas. En el aspecto de la Reconquista, por ejemplo, era inevitable la caída de los dos últimos y poderosos reductos del Islam en Cataluña: Tortosa y Lérida.

Después de cooperar con eficacia a la conquista de Almería junto a Alfonso VII de Castilla (1147), los ejércitos catalano aragoneses, con apoyo de genoveses y de la mayoría de condes languedocianos, conquistaron Tortosa (31-XII-1148) y Fraga y Lérida, (ambas el 24-X-1149).

Tres siglos habían sido precisos para trasladar las fronteras de Cataluña del Llobregat al Ebro. En el mismo año de 1149 cayó Mequinenza, y en el curso de la campaña de 1152 a 1153, fue liberado, asimismo, el territorio de Prades y Ciurana, tierras del bajo Aragón hasta el río Algás. Por otra parte, desde 1151 el príncipe de Aragón había firmado con Alfonso VII de Castilla el tratado de Tudilén por el que se delimitaban entre los dos reinos las futuras zonas de la Reconquista, y se reconocía al primero la conquista de Valencia y la de Murcia. Fortificó los pasos de las cuencas fluviales, entregando las tierras fronterizas a los señores de Alcañiz, Belchite y Daroca. Finalmente convirtió en tributario al rey Lobo en Valencia y Murcia y en ese mismo año fue proclamado gobernador de Bearn por la Asamblea de Canfranc.

Otro espacio territorial donde Ramón Berenguer IV demostró sus altas cualidades fue en el Languedoc. Su padre, al morir, había cedido el condado de Provenza a su segundo hijo, Berenguer Ramón. Los dos hermanos mantuvieron relaciones de estrecha fraternidad. Cuando en 1144 murió el conde de Provenza, Ramón se encargó de la tutela de su sobrino y del gobierno de sus estados, que de hecho regentó -con el título de marqués- hasta su muerte. El príncipe de Aragón puso a raya a la turbulenta familia de los Baucios, y la redujo a la impotencia (expedición a Provenza de 1155).

Por otro lado, para mantener la seguridad de este territorio entró en relaciones amistosas con el emperador Federico I Barbarroja, que reconoció la soberanía de los condes catalanes sobre Provenza a cambio de su vasallaje (1161). Del mismo modo que para aislar a los condes de Tolosa había concertado una alianza con Enrique II de Inglaterra, señor de la Guyena, con cuya cooperación lanzó en 1156 un vigoroso golpe de mano contar la capital tolosana.

Ramón Berenguer IV murió el 6-VIII-1169 en el burgo de San Dalmacio, en el Piamonte, cuando se dirigía a Turín para entrevistarse con el emperador de Alemania. Su muerte fue muy llorada por sus súbditos, quienes reconocieron, con ese vivo instinto de los pueblos, los grandes beneficios que les había reportado su glorioso reinado. En su testamento, legado de palabra, cedió Barcelona y Aragón a su primogénito Alfonso II de Aragón y Cerdaña, Carcasona y Narbona a su hijo Pedro, bajo la protección de Enrique II de Inglaterra.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, T. I, pág. 121.

Miro II 913-927

Miro II 913-927, conde de Cerdaña, Besalú y Urgel, 913-927 [Miró I]. Hijo de Wifredo I el Velloso, conde de Cerdaña y Urgel (870-897) y de Barcelona, Gerona y Besalú (878-897), y de Guiniguilda. Sucedió a su padre en el condado de Cerdaña, en los territorios dependientes del Berguedá, del Conflent (que había gobernado su tío Miró el Viejo como condado), de Fenolleda y de Capeir y en las posesiones del Vallespir. Heredó de su tío Radulfo (813) el condado de Besalú, tras llegar a un acuerdo con los condes de Barcelona Wifredo II Borrell I (897-911) y Suñer (897-947); según parece, Miró otorgó en compensación el Ripollés, que, a pesar de pertenecer al condado de Osona, era suyo desde el año 913.

Continuó la labor repobladora ya iniciada por su padre en el Bajo Berguedá, consagrando en el año 907 las iglesias de Sant Pau de Casserres, Santa María de Avià y Puig-reig, que aquel había mandado construir. A su muerte, y ante la minoridad de sus hijos, Sunifredo II,Wifredo, Oliba y Miró, administró los condados su viuda Ava.

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. XIV, pág. 6580.

Sunifredo II 927-957

Sunifredo II, conde de Cerdaña, conde de Conflent, 927-957 y Conde de Besalú, 954-957. Hijo de Miró II el Joven y de Ava. Tras la muerte de Miró en 927, la condesa asumió la regencia de los condados a causa de la minoría de edad de sus hijos. Su gobierno estuvo marcado por las presiones del conde Suñer I de Barcelona (911-947) y por las rebeliones internas. Sunifredo empezó a gobernar hacia 938. Como primogénito, lo hizo directamente en la Cerdaña y compartió con su hermano Wifredo II la administración del condado de Besalú (954-957).

Entre 951 y 952 realizó un viaje a Roma con el objetivo de obtener mayor independencia eclesiástica para sus condados y bulas de privilegios para el monasterio de Santa María de Ripoll. Impulsó la construcción de la iglesia de Cuixá, consagrada en 953, y protegió el monasterio de Sant Pere de Rodes.

Tuvo que defenderse de las pretensiones de Suñer I sobre el Ripollés, que tuvieron su punto culminante en una expedición fracasada en la que encontró la muerte el hijo del conde barcelonés, Armengol I de Ausona. Probablemente, esta presión ejercida por el condado de Barcelona está relacionada con la traición del vizconde Unifredo en tierras del Ripollés y el Conflent. Finalmente, Sunifredo obtuvo del rey Luis IV de Francia (936-954) la posesión de las tierras del vizconde traidor.

En el año 957 sofocó una rebelión de nobles del condado de Besalú, durante la cual su hermano Wifredo II había sido asesinado. Tras apoderarse de las posesiones de los nobles rebeldes, asumió el gobierno del condado. Sunifredo murió, al parecer sin descendencia, por lo que le sucedió su hermano Miro III Buenhijo, que gobernó con su otro hermano, Oliba Cabreta.

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. XXI, págs. 10027.

Oliba Cabreta 957-988

Oliba Cabreta, conde de Cerdaña y de Besalú, Conde de Conflent. Tercer hijo varón Miró II de Cerdaña (897-927) y Besalú (913-927). A la muerte de su padre (927), los dominios de Cerdaña y Besalú quedaron indivisos y gobernados por su madre, la condesa Ava, pues sus hijos no habían accedido aún a la mayoría de edad. Ava se asoció al gobierno de la Cerdaña, que ejercía de facto su hermano primogénito Sunifredo, y al de Besalú, del que se ocupaba su otro hermanoWifredo -el tercer hermano Miró, había seguido la carrera eclesiástica. - Pese a ello, todos los dominios familiares se gobernaban, en cierto modo, de manera común (en el 952 está documentada la presencia de los cuatro hermanos en la fundación del monasterio benedictino de Sant Pere de Camprodon, Girona). Accedió al gobierno de la Cerdaña al morir su hermano Sunifredo (965), y al de Besalú a la muerte de Miró (984), a quien había encargado su gobierno desde la muerte del primogénito.

Durante su gobierno, viajó a Roma (968), donde el papa Juan XIII (965-972) le otorgó dos bulas para la fundación de los monasterios de Arlès (Provenza) y Cuixá (Vallespir); asistió a la consagración de la nueva iglesia del monasterio de Ripoll (Girona), junto al conde de Barcelona (977), y fundó el monasterio de Sant Pere de Besalú (977). En el ámbito político, dirigió una campaña contra el conde Roger I de Carcasona, del que consiguió para la Cerdaña la cesión de Capcir, y sofocó una revuelta de nobles del pagus de Berga, que por entonces dependía del condado ceretano.

En 988 renunció al gobierno de los dos condados, al parecer bajo la influencia de algunos eremitas de Cuixá, y se retiró al monasterio italiano de Montecassino, donde probablemente falleció. Casado con Ermegarda (h. 966), tuvo cuatro hijos y una hija, entre ellos Bernardo I Tallaferro, conde de Besalú (994-1020), Wifredo II, conde de Cerdaña (988-1035), y Oliba, abad de Ripoll y Cuixá, obispo de Vic y conde de Berga y Ripoll (988-1002).

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. XV pág. 7264.

Wifredo II 988-1035

Wifredo II de Cerdaña, conde de Cerdaña y de Berga, 988-1035. Monje de San Martín de Canigó. (¿?, 970-abadía de San Martín de Canigó, Vallespir, Francia, 1050. También Guifré II. Hijo del conde Oliba I Cabreta de Cerdaña (965-988) y Besalú (984-988), y de Ermengarda. A la muerte de su padre, gobernaron Cerdaña y Besalú, de manera indivisa y nominal, Wifredo y sus hermanos, y efectiva al menos desde 993-994: Bernat I Tallaferro, conde de Besalú y Ripoll (988-1020); Oliba, futuro abad de Ripoll y conde de Berga y Ripoll (988-1002); Berenguer, obispo de Elna (Rosellón, Francia), y Adelaida (m. en 1024). En 1003 recibió el condado de Berga a la muerte de su hermano Oliba.

La fundación monástica más relevante de su gobierno fue la de la abadía benedictina de San Martín de Canigó (1001), para la que obtuvo un privilegio del papa Sergio IV (1009-1012) en visita a Roma (1011), y cuya iglesia consagró en 1026. Casó con Guisla, dama del linaje condal de Pallars, antes de 990, y de la que enviudó en 1020, para contraer segundas nupcias más tarde con una dama de nombre Isabel. En 1035 renunció al gobierno y se retiró, como monje, a la abadía de Canigó.

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. XXII pág. 10927.

Ramón I Wifredo

Ramón I Wifredo, conde de Cerdaña. Tras la renuncia de Wifredo II, la Cerdaña pasa a su hijo Ramón I, que con el fin de solventar los conflictos suscitados con el condado de Urgel firmó pactos de alianza y homenaje (1058) con Ramón Berenguer I, conde de Barcelona, y con Armengol III de Urgel (1063); asimismo hubo de hacer frente a las sublevaciones promovidas por el vizconde Bernat, quien finalmente fue desposeído del título (1067). Su hijo y sucesor fue Guillermo I Ramón.

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. VI pág. 2571.

Guillermo I Ramón 1068-1095

Guillermo I Ramón, conde de Cerdaña, Conde de Berga (1068-1095). Hijo y sucesor de Ramón I Wifredo I. Guillermo I Ramón, casó con Adelaida de Carcasona, en segundas nupcias con Isabel de Urgel y en terceras nupcias con Sancha, hija de Ramón Berenguer I, lo que le permitió desempeñar un papel destacado en las alteraciones que siguieron al asesinato de Ramón Berenguer II (Cap d´Estopes, 1082). Nombrado tutor del futuro Ramón Berenguer III, Guillermo se convirtió en una figura clave de la política catalana del momento e intentó aprovechar esta circunstancia para disputar la hegemonía de los condes de Barcelona sobre los demás condados. Esta idea, sin embargo, quedó frustrada en 1086, año en que la tutela de Ramón Berenguer pasó a su tío, Ramón Berenguer II, que rigió el condado de Barcelona hasta 1086. Desarrolló además una intensa actividad repobladora, como evidencia la fundación de Vilafranca de Conflent y el otorgamiento de su carta de repoblación (h. 1088-1090). Le sucedió su hijo Guillermo II Jordán.

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. VI pág. 2571.

Guillermo Jordán I 1104-1109

Guillermo Jordán I, conde de Cerdaña, Conde de Mont Pelegrí, 1104-1109. Conde de Berga. Conde de Tortosa de Siria. Hijo de Guillermo I Ramón. Entre 1098 y 1099 ayudó a su primo Bertrán de Tolosa a recuperar los estados que le había arrebatado Guillermo IX, conde de Poitiers y duque de Aquitania; en 1102 marchó como cruzado a Palestina y luchó en el sitio de Trípoli (Libia) junto a su tío Ramón de Tolosa, quien al morir (1105) le dejó gran parte de su herencia. Este hecho motivó la llegada a Tierra Santa de Bertrán de Tolosa, quien reclamaba la herencia paterna; el conflicto se agravó y desembocó en un enfrentamiento en el que Guillermo fue herido mortalmente. Le sucedió su hermano Bernardo I Guillermo.

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. VI pág. 2571.

Bernardo Guillermo I

Bernardo Guillermo I, conde de Cerdaña. Conde de Tortosa de Siria. A Guillermo Jordán I le sucede su hermano Bernardo Guillermo I, que ya había ocupado el gobierno de los condados durante las ausencias de Guillermo Jordán; durante su mandato hubo de luchar por mantener la posesión de los territorios enfeudados de Besalú, condado que había sido anexionado por el de Barcelona a la muerte de Bernat III. Al morir sin descendencia, los condados de la Cerdaña, Conflent y Berguedá pasaron a su primo, el conde de Barcelona Ramón Berenguer III (1117); la anexión de estos territorios, sin embrago, no se hizo efectiva hasta 1134, debido a la oposición de Guillém de Sala, descendiente probable del vizconde Enric, hermano de Guillermo I.

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. VI pág. 2571.

Radulfo I

Radulfo I, conde de Besalú, muerto entre 913 y 920, hijo de Sunifredo I y de su mujer Ermesenda, hermano de Wifredo I el Velloso. Ridlina, hija del matrimonio Rotruda-Alaric -Rotruda era hermana de Argila - e hijos ambos del conde Bera casó con un Radulfo. La hermana de Ridlina y Oriol, Ana, ya antes de 868 había hecho donación a Eixalada de unos predios alrededor del monasterio (Canavelles, Tresvalls, Ceny), predios que tenía de su madre Rotruda y que procedían del abuelo Bera; en 876 traspasa a sus cuñados Radulfo y Ridlina otro lote de bienes familiares, seguramente en copropiedad y probablemente con ocasión del matrimonio de Ridlina; consistía en tres villas con las correspondientes iglesias, un alodio y la villa de Padilla, en el Rosellón; una villa en Conflent; la Romanya en el condado de Besalú; finalmente otra villa en Perapertús.

No parece que sea dado dudar de la identificación del marido, Radulfo; se trata de un conocido hermano de los condes Wifredo I y Miró I el Viejo; conjuntamente con ellos hace donaciones de bienes patrimoniales a Cuyxá, en 885, a la Grasa, en 888; es muy probable que el hermano mayor, Wifredo I, le entregase la administración del pago de Besalú después de 878.

Hijos de Radulfo y Ridlina fueron Oliba y Bernardo, que no sucedieron, no obstante a su padre en el honor condal; el condado de Besalú recayó en manos de un hijo de Wifredo I junto con el de Cerdaña, el conde Miró II el Joven. Sin embargo, presumimos que Oliba intrigó más o menos para encaramarse, después de la muerte de Miró II, reconociendo como legítimo el rey Radulfo, el llamado de Borgoña, no carolingio; obtuvo de él, entre 929 y 935, un precepto de confirmación de bienes en el que le designa como fiel suyo. No llegó a más.

D´ABADAL, Ramón y FONT Y RIUS, José María, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1999, T. VII. 2 págs. 484-485.

Wifredo II 913-927

Wifredo II, también Guifré, conde de Besalú. Hijo segundogénito de Miró II de Besalú () y II de Cerdaña (897-927), y de Ava de Ribagorza. Al morir su padre, su madre Ava rigió el gobierno de ambos condados de manera indivisa, ya que tanto Wifredo II como sus hermanos, Sunifredo, Oliba y Miró, eran menores de edad. No obstante, al acceder al gobierno efectivo, Sunifredo se encargó del condado de Cerdaña (927-965), y Wifredo, del de Besalú -siempre, no obstante, al igual que sus hermanos, bajo la autoridad nominal de su hermano mayor-, mientras que Oliba I Cabreta colaboró con su hermano mayor en el gobierno de Cerdaña, y Miró se dedicaba, en un primer momento, a la carrera eclesiástica: llegó a ser obispo de Gerona.

Junto con su hermano, colaboró en la fundación del monasterio de Sant Pere de Camprodon, y en nombre de todos us hermanos, acudió (952) a la corte del rey Luis IV de Francia (936-954) en Reims, donde le rindió homenaje, el último que los monarcas francos recibieron de los condes catalanes. Una revuelta organizada por diversos nobles y un clérigo de nombre Adalberto, acabó finalmente con su vida, a manos de dicho clérigo. A su muerte, el condado pasó sucesivamente a sus hermanos Sunifredo (957-965), Miró III (965-984) y Oliba I Cabreta (984-988).

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. XXII pág. 10927.

Miro III 923-927

Miro III, hijo de Miro II de Cerdaña (897-927) y Besalú (923-927). Ocupó el obispado de Gerona (970 ó 971-984), sucediendo a su hermano Sunifredo. En el año 971 presidió la embajada enviada a Córdoba por su primo, el conde de Barcelona Borrell II (947-992), quien pocos años más tarde (h. 979) llevó sus tropas hasta la frontera de los condados de Gerona y de Besalú, aunque no llegó a culminar su agresión sobre ellos.

Hombre de vasta cultura, de sus escritos se han conservado, entre otros, las alista de consagración de Cuixá (974) y de Ripoll (977), redactadas en latín y que reflejan un culto estilo. Destinado por su familia al servicio a la Iglesia desde pequeño, en el año 977 fundó una canonjía en la capilla del palacio condal de Besalú y concedió una donación al monasterio de Sant Pere de Besalú, para el que obtuvo también una bula del papa Benedicto VII (974-983) en el 979.

Viajó a Roma en el año 981 para asistir a un concilio, en el que también, estuvo presente el emperador Otón II, siéndole encargada la difusión de una encíclica contra la simonía. Regresó a Roma en 983, donde visitó el monasterio de Bobbio. Como hombre de la Iglesia se relacionó con Gerberto, el futuro papa Silvestre II (999-1003), e intervino en la formación moral e intelectual de su sobrino, el conocido abad Oliva.

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. XIV pág. 6580.

Bernardo I 988-1020

Bernardo I, conde de Besalú (988-1020) y de Ripoll (994-1020). Casó con Toda de Pamplona. Hijo de Oliba Cabreta, recibió el condado de Besalú libre de cualquier vínculo feudal respecto a su hermano Wifredo, que recibió el condado de Cerdaña. Bernardo Talleferro participó al parecer en la expedición que el conde Ramón Borrell de Barcelona llevó a cabo contra Córdoba (1010) y, junto con su hermano Wifredo de Cerdaña, trató de conseguir la creación de un obispado en sus dominios, para dejar de depender de los de Gerona y Urgel. Lo consiguió y pudo nombrar obispo a su hijo, pero poco después, y sin que se sepa la causa, Besalú dejó de ser sede episcopal. Los conflictos con los obispos de Urgel y Gerona fueron particularmente violentos en tiempos de sus sucesores.

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. XIV.

Guillermo Trueno 1020-1066

Biografía

Guillermo Trueno, conde de Besalú y de Ripoll A Guillermo I le sucedió su hijo Guillermo II el Trueno, con el que continuaron las violentas disputas con los obispados de Urgel y Gerona. Estos conflictos eclesiásticos marcaron el periodo de gobierno de Guillermo II, caracterizado por enfrentamientos tanto territoriales como de influencia política. La tensión constante con las diócesis vecinas generó numerosos documentos históricos que detallan las escaramuzas y negociaciones fallidas entre las partes.

Le sucedió su hermano Bernardo II, cuyo gobierno inició un periodo de relativa calma tras los turbulentos años del mandato de su predecesor. Bernardo II intentó reconciliar las relaciones con el clero local, aunque mantuvo firme la autoridad condal sobre los territorios de Ripoll. Su administración se enfocó en consolidar las estructuras de poder feudal y mejorar las infraestructuras de los dominios familiares, particularmente en la región de Besalú.

Este periodo histórico representa la transición entre la Cataluña altomedieval y la consolidación del poder condal en los territorios pirenaicos orientales, donde las figuras de Guillermo el Trueno y Bernardo II ejemplifican las complejas relaciones entre nobleza y poder eclesiástico.
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Bernardo II 1066-1100

Bernardo (o Bernat) II, conde de Besalú. ?, 1066-1097-1100. Noble. Conde de Besalú (1066-1100) y regente de Ripoll. Casó con Ermengarda de Ampurias. Hermano y sucesor de Guillermo II el Trueno. Gobernó al parecer asociado con su sobrino Bernardo III, pero que según algunos historiadores fue un usurpador fratricida y según otros un simple regente durante la minoridad de su sobrino, aunque en este caso la regencia parece excesivamente prolongada.

Durante el gobierno de Bernardo II, se celebró en Besalú el concilio no concluido de Narbona (1077), y el Papa le nombró caballero: Bernardo, agradecido, se obligó a pagar a Roma un censo valorado en 100 mancusos de oro. Impulsó la organización y repoblación de su condado, y durante su gobierno tuvo lugar la segunda consagración del monasterio de San Esteban de Bañolas, auténtico centro cultural y espiritual del condado. A su muerte le sucedió su sobrino Bernardo III.

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, T. IV.

Sunifredo II 897-948

Sunifredo II de Urgel, conde de Urgel (897-948). Hijo de Wifredo el Velloso y de Winilda. Al morir Wifredo I, la sucesión al trono de los condados catalanes dejó de ser una decisión de los reyes francos para adquirir carácter hereditario. Sunifredo heredó de su padre, junto con sus hermanos, el conjunto de los condados catalanes; cada hermano gobernó uno o varios condados por separado, aunque el primogénito, Wifredo II, ocupó los principales (Barcelona, Gerona Y Ausona), manteniendo cierta supremacía sobre los demás. En cuanto a Sunifredo, le fue asignado el condado de Urgel. El joven conde promovió la repoblación de sus tierras, muy especialmente del Pallars. Casó con Adelaida, que se convertiría en 949, un año después de enviudar, en abadesa de Sant Joan de Ripoll. Al morir Sunifredo sin que sus hijos Armengol y Borrell le hubieran sobrevivido, el condado recayó en manos de su sobrino, Borrell II de Barcelona.

Varios colaboradores, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXI, págs. 10027

Armengol I ?-1010

Armengol I, conde de Urgel (?-1010) [P-Acbatalbacar?]. Hijo de Borrell II, conde de Barcelona y de Letgarda de Auvernia. En los últimos años de la vida de su padre, intervino en unión de su hermano Ramón Borrell, en el gobierno del condado de Barcelona. En 989 aparece ya en los documentos como conde de Urgel. Hizo dos viajes a Roma en 998 y 1001. En la incursión que llevaron a cabo en el condado de Urgel las fuerzas de Abdelmèlic Almodàfar, hijo de Almanzor, Armengol fue hecho prisionero en la batalla de Albesa. Tomó parte en la expedición a Córdoba, realizada por los catalanes en 1010, en apoyo de Muhammad el Mahdi. Murió en una de las batallas sostenidas con el ejército de Suleiman-ben-Alhakem, probablemente en la de Acbatalbacar (1010). Casó con Geriberga, de la que tuvo a Armengol, que le sucedió en el condado.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 360.

Armengol II ?-1038

Armengol II, conde de Urgel (?-1038) [?-Jerusalén]. Hijo de Armengol I y de Gerberga. Al morir su padre fue confiada su tutela a Ramón Borrell, conde de Barcelona. El conde de Urgel, al frente de sus caballeros, reconquistó de los moros tierras en la parte llana del condado. Según Monfar pasó después al servicio de los reyes de Francia (Historia de los condes de Urgel, t. I, pág. 321). Hizo un viaje a Tierra Santa, muriendo en Jerusalén en 1038. Casó con Constanza, llamada también Belasqueta.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 360.

Armengol III ?-1065

Armengol III, conde de Urgel (?-1065) [2-Barbastro]. Hijo de Armengol II y de Constanza. Tomó parte en la cruzada contra Barbastro. Después de la rendición de la plaza, a mediados de 1064, Armengol fue encargado de su defensa, muriendo en acción de guerra cerca de esta ciudad, en febrero o marzo de 1065. Su cadáver fue llevado a Ager y recibió sepultura ante la portada del monasterio de San Pedro. Tuvo tres esposas: Clemencia, Adelaida y Sancha. La segunda fue la madre de su sucesor, Armengol IV.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 360.

Armengol IV ?-1092

Armengol IV, conde de Urgel (?-1092) [-Gerp]. Hijo de Armengol III y de Adelaida. En 1072 guerreó contra Ramón IV, conde de Pallars y su cuñado el vizconde de Gerona. En 1091 se apoderó de Balaguer por capitulación, aun cuando los sarracenos siguieron ocupando la ciudad bajo ciertas condiciones. Con el concurso de Pedro I de Aragón hizo tributarios a los musulmanes de Lérida y Fraga. Se apoderó también de numerosos lugares de la ribera del Ció. Tuvo divergencias con Berenguer Ramón II, conde de Barcelona.

Casó en primeras nupcias con Lucía, y en segundas con Adelaida de Provenza. Murió en el castillo de Gerp. En su testamento, otorgado en 1086, había dispuesto que si a su muerte su hijo no había llegado a la mayoría de edad, rigiesen el condado de Urgel Berenguer Ramón II, conde de Barcelona, y el rey de Aragón Sancho Ramírez, los cuales encargaba que enviasen a su hijo Armengol a Castilla bajo la salvaguardia del rey Alfonso. Dejó, además de éste, otro hijo llamado Guillén.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 360.

Armengol V ?-1102

Armengol V, conde de Urgel (?-1102) [¿-Moyeruca]. Hiio de Armengol IV y de su primera esposa Lucia. Durante algún tiempo gobernó el condado de Urgel, pero después se trasladó a Castilla, dejando como gobernador del bajo Urgel a Gerardo Poncio. Casó con Maria, hija del señor de Valladolid, Pedro Ansúrez. Murió luchando contra los almorávides en Moyeruca, el 14 de septiembre de 1102.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 360.

Armengol VI ?-1154

Armengol VI, conde de Urgel (?-1154) [?-?(Castilla)] . En 1102 heredó el condado. siendo menor de edad. Aprovechando esta circunstancia, los sarracenos de Balaguer se sublevaron contra los cristianos, Pedro Ansúrez, tutor del niño conquistó definitivamente la ciudad, con ayuda del conde de Barcelona, en 1005. Durante la minoridad ejerció el gobierno el vizconde Geredo Poncio.

Llegado a la mayoría de edad, Armengol intervino en el sitio y conquista de Zaragoza en 1118. En 1133 el conde pasó a Castilla, y en 1144 acompañó a Provenza a Ramón Berenguer IV. Tomó parte en la expedición a Almería, realizada por Alfonso VII de Castilla en 1147 y por su mediación se firmaron treguas entre el rey de Navarra y el conde de Barcelona. Casó en primera nupcias con Arsenda de Ager y en segundas con Elvira Rouric. Murió en tierras castellanas y fue enterrado en el monasterio de Nuestra Señora de Valbuena, cerca de Valladolid.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 360.

Armengol VII ?-1184

Armengol VII, conde de Urgel (?-1184) [?-Requena?]. Consejero y mayordomo de Fernando II de León, tomó parte en la expedición de este monarca contra los sarracenos de Extremadura en 1167. Sirvió de mediador en las desavenencias entre Alfonso II de Aragón y los musulmanes de Valencia y Murcia. En 1163 otorgó la carta de población de Agramunt. Casó con Dulce, de la que tuvo dos hijos: Armengol, que le sucedió en el condado, y Marquesa, que se casó con Poncio de Cabrera. Parece que murió a manos de los partidarios de Sancho de Cas- tilla.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 360.

Armengol VIII ?-1209

Armengol VIII, conde de Urgel (?-1209). Hijo de Armengol VII y la condesa Dulce. Al principio de su gobierno luchó con AIfonso II de Aragón, reconciliándose más tarde con él y firmando una concordia en agosto de 1191. En 1197 hizo la guerra al conde de Foix, Ramón Roger, y este, en 1198, ayudado por los albigenses, devastó el condado de Urgel. En 1203 Armengol lo venció y lo hizo prisionero. La paz se firmó en 1203, pero al año siguiente surgieron nuevas desavenencias entre ellos, llegando por fin a un acuerdo en 1206. El 8 de mayo de 1208, Pedro II, a ruegos de Armengol, firmó un convenio con él por el que se comprometía a ayudar a la mujer del conde, Elvira de Subirats, contra sus enemigos y le aseguraba la posesión de los bienes que había recibido de su marido en concepto de dote.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 360.
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