Representación artística del rey Alfonso IV de León, el Monje

Alfonso IV de León

Rey de León (925-932) y de Galicia (929-931)

Conocido como «el Monje» o «el Candidato», fue el segundo hijo de Ordoño II. Su breve reinado estuvo marcado por la partición del reino con su hermano Sancho Ordóñez, su abdicación para retirarse a un monasterio y un dramático intento de recuperar la corona, que le costó la visión. Su vida refleja las intensas luchas dinásticas del reino leonés en el siglo X.

Nacimiento

c. 899

Reinado

925-932

Fallecimiento

c. 933

Dinastía

Astur-Leonesa

Reino / Título Periodo Predecesor Sucesor
León 925-932 Alfonso Froilaz Ramiro II
Galicia 929-931 Sancho Ordóñez Ramiro II

Introducción: El Rey Monje

Alfonso IV de León (c. 899 – c. 933), apodado «el Monje», fue rey de León desde 925 hasta su abdicación en 931, y también rey de Galicia tras la muerte de su hermano Sancho en 929. Hijo de Ordoño II y de la reina Elvira Menéndez, pertenecía a la dinastía astur-leonesa. Su reinado se desarrolló en un contexto de fragmentación territorial y rivalidades entre los herederos de Ordoño II, así como de presión del Califato de Córdoba. Su decisión de abandonar el trono para retirarse a la vida monástica y su posterior arrepentimiento constituyen uno de los episodios más dramáticos y peculiares de la monarquía leonesa altomedieval.

Acceso al trono y división del reino

A la muerte de Fruela II en 925, el reino de León entró en una grave crisis sucesoria. Fruela había dejado como heredero a su hijo Alfonso Froilaz. Sin embargo, los hijos de Ordoño II —Sancho, Alfonso (el futuro Alfonso IV) y Ramiro—, con el respaldo de su abuelo materno y del rey Sancho I Garcés de Navarra (suegro de Alfonso), se opusieron al sucesor designado.

Gracias a la alianza con Pamplona, los hermanos consiguieron expulsar a Alfonso Froilaz. Se produjo entonces un reparto amistoso del territorio: Sancho Ordóñez se proclamó rey en Galicia (desde 926) mientras que Alfonso IV gobernó en León. El reparto se mantuvo hasta la muerte de Sancho en 929, momento en que Alfonso reunió bajo su cetro tanto León como Galicia. De acuerdo con Sánchez Albornoz, la ayuda del reino de Pamplona fue decisiva para que Alfonso, a pesar de ser el segundo hijo, obtuviera la capital leonesa.

«Los tres hermanos, hijos de Ordoño II, unieron sus fuerzas con el rey de Navarra y arrojaron del trono a Alfonso Froilaz, repartiéndose después el reino.»

— Claudio Sánchez Albornoz, La sucesión al trono en los reinos de León y Castilla

Abdicación y vida monástica

En el año 931, Alfonso IV tomó una decisión insólita: tras enviudar de su esposa Oneca de Pamplona, abdicó voluntariamente en su hermano Ramiro II y se retiró como monje al monasterio de Sahagún. Las crónicas coetáneas señalan que el rey, impulsado por un profundo sentimiento religioso o quizá por agotamiento ante las disputas nobiliarias, quiso consagrar el resto de sus días a la vida espiritual. Ramiro, que residía en Viseo (Portugal), fue proclamado nuevo monarca sin oposición aparente.

Este acto de piedad causó gran conmoción en la corte leonesa. Alfonso tomó el hábito benedictino y se sometió a la regla monástica, recibiendo el apelativo con el que pasaría a la historia: «el Monje».

Intento de recuperación del trono

Sin embargo, el retiro monástico de Alfonso duró poco. Apenas un año después, en 932, abandonó el monasterio, se apoderó de la fortaleza de Simancas y entró en la ciudad de León, aprovechando la ausencia de su hermano Ramiro, que se hallaba en campaña contra los toledanos sublevados al califa Abderramán III.

Ramiro II, al enterarse de la usurpación, regresó con su ejército, cercó a Alfonso y lo hizo prisionero sin gran dificultad. Como castigo ejemplar y para evitar futuras rebeliones, Ramiro ordenó que cegaran a su propio hermano, condenándolo a una reclusión perpetua. También fueron cegados los tres hijos de Fruela II (Alfonso, Ramiro y Ordoño), eliminando así cualquier pretendiente al trono. Alfonso IV el Monje falleció poco después, probablemente en cautiverio.

«El rey Ramiro, hecho señor de su hermano, mandólo luego cegar, e ansí mismo cegó a los tres fijos del rey Fruela.»

Crónica General de España

Legado y fuentes históricas

La figura de Alfonso IV es paradigmática de la inestabilidad política del Reino de León en el siglo X, donde los pactos entre hermanos se alternaban con violentas luchas fraticidas. Su abdicación voluntaria y posterior intento de recuperar el trono revelan las tensiones entre la piedad religiosa y la ambición de poder características de la alta nobleza medieval.

Las fuentes árabes, especialmente los fragmentos de Ibn Hayyan conservados por Dozy, han sido fundamentales para esclarecer la cronología de estos sucesos, a menudo confusa en las crónicas cristianas. El reinado de Alfonso IV, aunque breve, contribuyó a la consolidación del reino de Ramiro II, quien se enfrentaría con éxito a Abderramán III en la célebre batalla de Simancas (939).

  • Contexto: Fragmentación del reino tras la muerte de Ordoño II.
  • Aportación: Unificación temporal de León y Galicia (929-931).
  • Paradoja: Su abdicación monástica es una de las primeras en la historia de Europa occidental.
  • Consecuencia: Su cegamiento consolidó el poder de Ramiro II y eliminó rivales.

Conclusión: Un reino en pugna

Alfonso IV «el Monje» personifica las contradicciones de la realeza altomedieval: un rey que eligió el claustro y luego la espada, que unificó un reino dividido para luego perderlo todo en un arrebato de ambición. Su trágico final, cegado por orden de su propio hermano, pone de manifiesto la crudeza de las luchas dinásticas en la península ibérica del siglo X.

Pese a la brevedad de su gobierno, su reinado permitió la transición desde el efímero mandato de Alfonso Froilaz hacia la etapa de mayor esplendor bajo Ramiro II. La leyenda del rey que trocó la corona por el hábito y después pretendió recuperarla alimentó crónicas y romances, convirtiéndolo en un personaje fascinante de la historia leonesa.

Nubeluz — El pasado siempre tiene nuevas capas.

Fuentes: Ibn Hayyan (ed. Dozy); Crónica de Sampiro; Claudio Sánchez Albornoz, La sucesión al trono en los reinos de León y Castilla; Luis Vázquez de Parga, Diccionario de Historia de España; Manuel Torres López.

Edición: Historia Universal / Nubeluz.