Taifa de Toledo | Nubeluz

Taifa de Toledo

La Ciudad de los Reyes

Un recorrido por la historia de la taifa de Toledo, la antigua capital visigoda, gobernada por la dinastía bereber de los Banu Di l-Nun, que convirtió la ciudad en un centro cultural de primer orden hasta su conquista por Alfonso VI en 1085, hecho decisivo en la historia de la Reconquista.

Fundación

c. 1032

Fin de la taifa

1085

Dinastía

Banu Di l-Nun

Conquista

Castilla (1085)

Toledo: Ciudad de los Reyes

Toledo conservaba el renombre de haber sido la urbe regia de los visigodos, por lo que los árabes la conocían también como Madinat al Muluk (ciudad de los reyes). Como capital de la frontera o Marca Media —junto con Zaragoza (Marca Superior) y Badajoz (Marca Inferior)—, era una circunscripción militarizada que mantuvo una cuasi independencia frente a Córdoba hasta la época califal. Tras las guerras civiles que acabaron con el califato a principios del siglo XI, Toledo recuperó su independencia, ayudada por su posición inexpugnable.

Ismail Al Rahman Di l-Nun fue el auténtico fundador del reino de taifas de Toledo. Según el historiador Ibn Hayyan, contemporáneo suyo, Ismail fue el primero de los reyes de taifas en romper con la autoridad central, siendo luego imitado por los demás. Sin embargo, se desconoce la fecha y las condiciones exactas de esta secesión. Ismail convirtió a Toledo en uno de los reinos de taifas más brillantes, activos y prósperos.

Origen de la taifa

El primer personaje que formó una jefatura política (riyasa) en Toledo fue el cadí Abi Bakr Yais ibn Muhammad, hacia 1010. Sin embargo, fue expulsado por los toledanos y se refugió en Calatayud, donde murió entre 1027 y 1028. Tras este periodo, otros personajes intentaron apoderarse de la ciudad, como Ibn Masarra, quien fue depuesto rápidamente. Otras fuentes mencionan a Abderramán ibn Manyub o Matiyo, quien tampoco logró mantenerse en el poder.

Finalmente, los toledanos decidieron enviar una misiva a Abderramán ibn Di l-Nun, señor de Santaver, ofreciéndole la dirección de la taifa toledana. Este envió a su hijo Ismail para hacerse cargo del poder. Los Banu Di l-Nun eran una familia beréber de la tribu Hawwara, que llegó a España durante la conquista islámica. Sus descendientes se establecieron en Santaver, un lugar estratégico cerca de la confluencia del Guadiela y el Tajo.

Viguera Molins, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, T. VIII-I.

Dinastía Banu Di l-Nun

Los Banu Di l-Nun eran una familia beréber de la tribu Hawwara, que llegó a España durante la conquista islámica. Ismail persiguió tres objetivos principales en su política exterior:

  • Legitimación de los Banu Di l-Nun: Defendió las fronteras del reino contra los ataques cristianos.
  • Oposición a la expansión de otras taifas: Se opuso a cualquier política expansionista de taifas vecinas.
  • Hostilidad hacia la reunificación de al-Andalus: Combatió cualquier intento de restauración del califato.

Ismail tuvo que enfrentarse a varios pretendientes al califato, como Abu I Hazm Yawar de Córdoba. En una ocasión, Ismail declaró: "Tiene derecho al poder quien lo tiene efectivamente. Yo no elijo para el poder más que a mí mismo y no me someto a nadie" (La Crónica anónima).

Gobernantes de la Taifa de Toledo

Tres soberanos de la dinastía Banu Di l-Nun rigieron el destino de Toledo, desde su fundación hasta la conquista castellana.

1.

Ismail ibn Abderramán

(1032-1043)
2.

Yahya I al-Mamun

(1043-1075)
3.

Yahya II al-Qadir

(1075-1085)
Nota: La dinastía Banu Di l-Nun era de origen bereber (tribu Hawwara). La caída de Toledo en 1085 precipitó la llamada de los almorávides a la Península.

Conquista por Alfonso VI

La pérdida de Toledo para Al Ándalus tuvo inmensas consecuencias. Alfonso VI se instaló en el famoso palacio de al-Mamun en otoño de 1084, y el 25 de mayo de 1085 entró triunfador en la ciudad, tras haber firmado una capitulación que permitía a los musulmanes permanecer como mudéjares o marcharse libremente.

Al Qadir, por su parte, recibió de Alfonso VI el cargo de gobernador de Valencia, donde se instaló en febrero de 1086 con tropas cristianas. Su gobierno arbitrario e impopular provocó una revuelta y fue asesinado en 1092, abriendo las puertas de Valencia al Cid.

"La pérdida de Toledo para Al Ándalus tuvo inmensas consecuencias. Por de pronto determinó la llamada de los almorávides, por el tremendo impacto que sufrieron el resto de las taifas amenazadas por las acometidas cristianas."
VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, 2003.