Fotografía de los principales líderes aliados de la Segunda Guerra Mundial.

La Segunda Guerra Mundial

Un relato profundo y pausado (1939-1945)

El conflicto más devastador de la historia explicado para ser escuchado. Desde las primeras chispas en Danzig hasta la firma de la rendición en el Missouri, esta es la historia de cómo el mundo se enfrentó a la tiranía y emergió transformado.

Inicio

1 sept 1939

Teatro principal

Europa y Pacífico

Fin en Europa

8 may 1945

Fin en Japón

2 sept 1945

1. El inicio: La invasión de Polonia

En la madrugada del 1 de septiembre de 1939, sin una declaración de guerra formal, la maquinaria bélica alemana cruzó la frontera polaca. Fue el inicio de la Blitzkrieg o "guerra relámpago". Este nuevo concepto militar combinaba la potencia aérea de la Luftwaffe para destruir la aviación enemiga y sembrar el caos en las líneas de comunicación, con la velocidad de las divisiones panzer, que penetraban como una lanza en territorio enemigo, rodeando a las tropas polacas.

Polonia, a pesar de su valentía, se vio desbordada. Su ejército, aunque numeroso, estaba anticuado. Sus caballerías cargaron contra los tanques, un símbolo de su desesperación y de la nueva era. El 3 de septiembre, dos días después del inicio de la invasión, Gran Bretaña y Francia, cumpliendo sus garantías a Polonia, declararon la guerra a Alemania. Fue el preludio de una conflagración que se extendería por todo el globo.

Mientras los alemanes avanzaban desde el oeste, el 17 de septiembre, la Unión Soviética, en cumplimiento del pacto secreto, invadió Polonia desde el este. El gobierno polaco y los restos de su ejército se exiliaron. Varsovia, que resistió heroicamente, capituló el 28 de septiembre. Polonia había sido borrada del mapa, dividida entre dos potencias totalitarias. A continuación, la Unión Soviética presionó a las repúblicas bálticas: Estonia, Letonia y Lituania, que se vieron obligadas a firmar pactos de asistencia mutua que permitieron la instalación de bases militares soviéticas en su territorio, un preludio de su anexión definitiva al año siguiente.

En el norte, la URSS exigió a Finlandia una serie de concesiones territoriales para proteger Leningrado. Ante la negativa finlandesa, el 30 de noviembre de 1939, el Ejército Rojo invadió Finlandia, iniciando la "Guerra de Invierno". La pequeña nación finesa, liderada por el mariscal Mannerheim, ofreció una resistencia mucho más dura de lo que Stalin había anticipado, infligiendo cuantiosas bajas a los soviéticos y ganándose la admiración del mundo. Sin embargo, la superioridad numérica y material fue abrumadora, y Finlandia se vio obligada a ceder sus territorios en marzo de 1940.

2. La guerra se expande: El norte y la caída de Francia

Tras la conquista de Polonia, se inició un período conocido como la "Guerra de Broma" o Drôle de guerre. Los ejércitos francés y británico se atrincheraron en la Línea Maginot, mientras que los alemanes hacían lo propio en la Línea Sigfrido. Hubo escasos combates. Sin embargo, la calma era engañosa. Hitler tenía prisa por asegurar sus recursos.

En abril de 1940, la guerra se reactivó con la invasión alemana de Dinamarca y Noruega en la Operación Weserübung. Dinamarca cayó en un día. Noruega resistió con ayuda británica y francesa, pero la determinación y superioridad aérea alemana, junto con la traición del político noruego Vidkun Quisling, cuyo nombre se convirtió en sinónimo de traidor, llevaron a la capitulación en junio. Alemania aseguraba así el suministro de mineral de hierro desde Suecia durante el invierno y obtenía bases navales y aéreas para hostigar a Gran Bretaña.

El 10 de mayo de 1940, la Blitzkrieg se desató sobre el oeste. Alemania invadió los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo, todos neutrales. Mientras las fuerzas franco-británicas avanzaban hacia Bélgica para contener el ataque, el grueso de las divisiones panzer atravesó las Ardenas, una región boscosa que el alto mando francés consideraba impenetrable para los tanques. Rompiendo el frente francés en Sedán, los alemanes se lanzaron hacia el Canal de la Mancha, rodeando al ejército aliado.

La situación era desesperada. El cuerpo expedicionario británico y muchas tropas francesas quedaron atrapados en la bolsa de Dunkerque. En una de las operaciones más increíbles de la guerra, la "Operación Dinamo", una flotilla de más de 800 barcos, desde destructores hasta pequeñas embarcaciones civiles, cruzaron el Canal para evacuar a más de 338.000 soldados. Aunque perdieron casi todo su equipo, el ejército británico se salvó para luchar otro día.

El 14 de junio, los alemanes entraron en París, declarada ciudad abierta. El 22 de junio de 1940, Francia firmó un armisticio con Alemania en el mismo vagón de ferrocarril de Compiègne donde se había firmado el armisticio de 1918. Francia quedó dividida en una zona ocupada en el norte y oeste, y una zona "libre" en el sur, gobernada desde la ciudad balneario de Vichy por el mariscal Pétain, un gobierno que colaboraría activamente con los nazis. El general Charles de Gaulle, desde Londres, lanzó su famoso llamamiento del 18 de junio, instando a los franceses a continuar la lucha con la "Francia Libre".

3. La Batalla de Inglaterra y el arma submarina

Con Francia derrotada, Gran Bretaña se encontraba sola frente a la amenaza nazi. Hitler esperaba que los británicos pidieran la paz, pero el nuevo primer ministro, Winston Churchill, declaró que su nación "no se rendiría jamás". Hitler ordenó entonces preparar la invasión de Inglaterra, la "Operación León Marino". Pero para que el desembarco fuera posible, la Luftwaffe debía primero destruir a la Royal Air Force (RAF) y asegurar el dominio del aire sobre el Canal de la Mancha.

Así comenzó, en julio de 1940, la Batalla de Inglaterra. Durante meses, los cielos del sur de Inglaterra fueron el escenario de una titánica lucha. La Luftwaffe atacó primero los convoyes en el Canal, luego los aeródromos y las estaciones de radar de la RAF. La resistencia de los pilotos británicos, muchos de ellos apenas unos veinteañeros, fue heroica. Contaban con una ventaja crucial: el radar, que les permitía detectar la llegada de los aviones enemigos y desplegar sus escasas fuerzas con eficacia.

A principios de septiembre, en un cambio de estrategia, la Luftwaffe comenzó a bombardear Londres y otras ciudades. El "Blitz" buscaba quebrantar la moral de la población civil. Londres fue bombardeada durante 57 noches consecutivas. A pesar de la devastación y las víctimas, la moral británica no solo no se quebró, sino que se fortaleció. Además, este cambio permitió a la RAF reagruparse. El 15 de septiembre, considerado el día de la batalla, la RAF infligió pérdidas tan severas a la Luftwaffe que Hitler se vio obligado a aplazar indefinidamente la invasión. Gran Bretaña había ganado su primera gran batalla.

Paralelamente, Alemania libraba otra guerra en el Atlántico. Los submarinos (U-Boote), en manadas conocidas como "manadas de lobos", atacaban los convoyes de suministros que llegaban a Gran Bretaña desde América. Esta batalla del Atlántico fue una lucha larga y brutal, de la que dependía la supervivencia de la isla.

4. Los Balcanes y el giro hacia el Este

Mientras Alemania se preparaba para su gran objetivo, la invasión de la Unión Soviética, los problemas surgieron en su flanco sur. Su aliado, la Italia de Mussolini, había iniciado una desastrosa invasión de Grecia desde Albania en octubre de 1940. Los griegos no solo resistieron, sino que contraatacaron, ocupando parte de Albania. También en el norte de África, los italianos sufrían una severa derrota a manos de los británicos.

Para salvar a su aliado y asegurar su flanco, Hitler se vio obligado a intervenir en los Balcanes. En abril de 1941, el ejército alemán invadió Yugoslavia y Grecia en una campaña relámpago. Belgrado fue bombardeada y ambas naciones fueron aplastadas en cuestión de semanas. Una fuerza británica enviada para ayudar a Grecia tuvo que ser evacuada, aunque en una operación aún más costosa que Dunkerque, perdiendo gran parte de sus efectivos en Creta, que fue tomada por paracaidistas alemanes en una de las primeras invasiones aerotransportadas de la historia. La conquista de los Balcanes retrasó el inicio de la invasión a la URSS, un retraso que resultaría crucial.

En el norte de África, la situación también cambió. Hitler envió un cuerpo expedicionario, el Afrika Korps, al mando del general Erwin Rommel, quien pronto demostró su genio táctico y empujó a los británicos de vuelta a Egipto. La guerra en el desierto se convirtió en un mortal y cambiante vaivén.

5. Operación Barbarroja: La invasión de la URSS

El 22 de junio de 1941, la Alemania nazi lanzó la Operación Barbarroja, la invasión a gran escala de la Unión Soviética. Fue la operación militar más grande de la historia en términos de hombres y material. Tres enormes grupos de ejércitos avanzaron hacia Leningrado, Moscú y Kiev. Al principio, los éxitos fueron arrolladores. Millones de soldados soviéticos fueron rodeados y capturados. El avance alemán parecía imparable.

Stalin, sorprendido a pesar de las múltiples advertencias, se recuperó y asumió el mando supremo. Ordenó una política de "tierra quemada": todo lo que pudiera ser útil al enemigo debía ser destruido o evacuado. La maquinaria industrial soviética fue desmantelada y trasladada en trenes enteros hacia el este, más allá de los Urales, donde se reinstalaría para producir armamento lejos del alcance alemán.

En otoño, los alemanes habían llegado a las puertas de Moscú y sitiado Leningrado, que resistiría un asedio de 900 días en condiciones de hambre y frío extremos. Pero la llegada del invierno ruso, el más duro en décadas, detuvo a los alemanes, que no estaban equipados para tal clima. El 5 de diciembre, el Ejército Rojo, revitalizado con tropas siberianas entrenadas para el frío, lanzó una contraofensiva que hizo retroceder a los alemanes de las afueras de Moscú. La guerra relámpago había fracasado. Alemania se enfrentaba ahora a una guerra de desgaste para la que no estaba preparada.

6. El Orden Nuevo en Europa

En la cúspide de su poder, Alemania impuso un "Orden Nuevo" en la Europa ocupada. Era un sistema basado en la ideología racial nazi, que establecía una jerarquía de pueblos. En la cima estaban los alemanes, destinados a ser la raza de señores. Luego venían otros pueblos "germánicos" como escandinavos y holandeses, que serían asimilados.

Por debajo estaban los pueblos "latinos", como franceses e italianos, que tendrían un estatus subordinado. En la base de la pirámide se encontraban los eslavos, especialmente polacos y rusos, considerados Untermenschen (subhumanos), destinados a ser esclavizados o exterminados para dar paso a la expansión alemana hacia el este, el Lebensraum o espacio vital.

La implementación de esta ideología fue brutal. Millones de polacos fueron expulsados de sus hogares para dar paso a colonos alemanes. La élite intelectual y política fue sistemáticamente asesinada. Pero la peor barbarie se reservó para los judíos. A partir de 1941, se puso en marcha la "Solución Final", el plan para exterminar a todos los judíos de Europa. Se construyeron campos de exterminio como Auschwitz-Birkenau, Treblinka y Sobibor, donde millones de hombres, mujeres y niños fueron asesinados en cámaras de gas. El Holocausto representa el capítulo más oscuro de la historia humana.

La respuesta de los pueblos ocupados fue diversa: desde la colaboración con los nazis, hasta la resistencia armada, pasando por la indiferencia o el intento de supervivencia. Surgieron movimientos de resistencia en todos los países, que sabotearon el esfuerzo de guerra alemán, recabaron inteligencia y dieron esperanza a sus pueblos.

7. La Carta del Atlántico y la alianza anglosajona

Mientras Gran Bretaña resistía, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, a pesar del fuerte sentimiento aislacionista en su país, buscaba maneras de ayudar. En marzo de 1941, logró la aprobación de la Ley de Préstamo y Arriendo, que permitía a Estados Unidos enviar suministros vitales a Gran Bretaña y, más tarde, a la Unión Soviética.

En agosto de 1941, Roosevelt y Churchill se reunieron en secreto a bordo del acorazado HMS Prince of Wales en la bahía de Terranova. El resultado fue la Carta del Atlántico, una declaración de principios que definía los objetivos de la guerra para el mundo de posguerra. Afirmaba el derecho de los pueblos a elegir su propio gobierno, la renuncia a las expansiones territoriales, la libertad de los mares y la cooperación económica mundial. Fue el germen de las futuras Naciones Unidas. En septiembre, la Unión Soviética también se adhirió a la Carta, formando una alianza de conveniencia contra un enemigo común.

8. Pearl Harbor: La guerra se vuelve mundial

Mientras la guerra asolaba Europa, el Imperio de Japón continuaba su expansión en Asia. Tras la caída de Francia, ocupó Indochina. Estados Unidos, Gran Bretaña y los Países Bajos respondieron con un embargo de petróleo y acero, recursos vitales para la maquinaria de guerra japonesa. Atrapados entre la retirada de sus conquistas o la guerra, los líderes japoneses, dominados por el partido militar del general Hideki Tojo, optaron por un audaz ataque.

El 7 de diciembre de 1941, la Armada Imperial Japonesa lanzó un ataque sorpresa contra la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawái. En un ataque de dos horas, la aviación japonesa hundió o dañó gravemente ocho acorazados y destruyó cientos de aviones, matando a más de 2.400 militares. El día siguiente, el presidente Roosevelt, en un discurso histórico, calificó la fecha como "una fecha que vivirá en la infamia" y el Congreso de Estados Unidos declaró la guerra a Japón. El 11 de diciembre, Alemania e Italia declararon la guerra a Estados Unidos. El conflicto europeo se había convertido finalmente en una guerra mundial.

En los meses siguientes, Japón se extendió como un reguero de pólvora por el Sudeste Asiático y el Pacífico. Hong Kong, Malasia, Singapur, las Indias Orientales Holandesas y Birmania cayeron en sus manos. Llegaron a las puertas de Australia y amenazaron la India. Sin embargo, en mayo de 1942, en la Batalla del Mar del Coral, y especialmente en junio de 1942, en la Batalla de Midway, la Armada estadounidense infligió duras derrotas a los japoneses, hundiendo cuatro de sus portaaviones. Midway fue el punto de inflexión en el Pacífico. La marea expansiva japonesa comenzó a retroceder.

9. El punto de inflexión: Stalingrado y El Alamein

El año 1942 marcó el punto de inflexión de la guerra. En el norte de África, el general británico Bernard Montgomery tomó el mando del 8º Ejército y detuvo el avance de Rommel en la primera batalla de El Alamein. En octubre de 1942, lanzó una ofensiva masiva, la segunda batalla de El Alamein. Tras días de intensos combates, las fuerzas del Eje se vieron obligadas a retirarse, iniciando una larga marcha hacia Túnez.

En el frente oriental, Hitler lanzó su ofensiva de verano de 1942, la Operación Azul, con el objetivo de capturar los campos petrolíferos del Cáucaso. El VI Ejército alemán, al mando del general Friedrich Paulus, recibió la orden de tomar la ciudad industrial de Stalingrado, un importante nudo de comunicaciones a orillas del Volga.

La batalla de Stalingrado fue una de las más feroces y sangrientas de la historia. Durante meses, los ejércitos alemán y soviético lucharon casa por casa, ruina por ruina. Los francotiradores sembraban el terror, los combates se libraban en alcantarillas y sótanos. En noviembre, el Ejército Rojo lanzó la Operación Urano, un gigantesco movimiento de pinza que rodeó a todo el VI Ejército alemán en Stalingrado. Hitler prohibió a Paulus rendirse o intentar romper el cerco. El invierno, el hambre y la desesperación se cebaron con los soldados alemanes. El 2 de febrero de 1943, los restos del VI Ejército se rindieron. Fue una catástrofe sin precedentes para Alemania, que perdió un ejército entero y la iniciativa estratégica en el Este.

10. El ocaso del Eje en el sur

En noviembre de 1942, mientras la batalla por Stalingrado rugía, una enorme fuerza aliada al mando del general Dwight D. Eisenhower desembarcó en el norte de África francés, en Marruecos y Argelia (Operación Torch). Las fuerzas francesas de Vichy ofrecieron una resistencia inicial, pero pronto se unieron a los aliados. Las fuerzas del Eje en Túnez quedaron atrapadas entre el 8º Ejército de Montgomery, que avanzaba desde el este, y las fuerzas angloamericanas, que lo hacían desde el oeste. En mayo de 1943, más de 250.000 soldados alemanes e italianos se rindieron en Túnez. El norte de África estaba en manos aliadas.

El siguiente paso fue la invasión de Italia, la "piel suave del Eje", como Churchill la llamó. En julio de 1943, los aliados desembarcaron en Sicilia. La campaña provocó la caída del dictador fascista Benito Mussolini, quien fue arrestado por orden del rey Víctor Manuel III. Un nuevo gobierno italiano, liderado por el mariscal Pietro Badoglio, inició negociaciones secretas para la rendición. El 8 de septiembre de 1943, se anunció el armisticio de Italia con los aliados.

La reacción alemana fue inmediata. Desarmaron al ejército italiano y ocuparon el centro y norte del país. Mussolini fue rescatado por comandos alemanes en una audaz operación y puesto al frente de la efímera República Social Italiana, un estado títere en el norte. La campaña italiana se convirtió en una larga y sangrienta lucha contra las defensas alemanas. Los aliados desembarcaron en Salerno y Anzio, pero el avance fue lento y costoso. La batalla de Monte Cassino, donde los alemanes resistieron durante meses en un antiguo monasterio, se convirtió en un símbolo de la dureza de la campaña. Roma no sería liberada hasta junio de 1944.

11. Teherán y la estrategia aliada

A finales de 1943, los líderes de las tres grandes potencias aliadas, Roosevelt, Churchill y Stalin, se reunieron por primera vez en Teherán, Irán. La conferencia sirvió para coordinar la estrategia final contra Alemania. El punto más importante del orden del día era la apertura de un segundo frente en Europa Occidental, que Stalin venía exigiendo desde 1941 para aliviar la presión sobre el Ejército Rojo. Churchill aún albergaba dudas y prefería una estrategia periférica a través de los Balcanes, pero Roosevelt y Stalin se impusieron. Se acordó que la invasión del norte de Francia, la Operación Overlord, tendría lugar en mayo de 1944. Stalin se comprometió a lanzar una ofensiva masiva en el Este para coincidir con el desembarco.

En Teherán también se discutió el futuro de Alemania. Se barajaron diversos planes para dividirla y evitar que volviera a amenazar la paz. Aunque no se tomaron decisiones definitivas, se sentaron las bases para la ocupación y desnazificación del país. Se acordó también que las fronteras de Polonia se desplazarían hacia el oeste, perdiendo territorio en el este en favor de la URSS, pero ganándolo a costa de Alemania.

12. El Día D y la liberación de Francia

El 6 de junio de 1944, conocido como el Día D, la mayor operación anfibia de la historia se puso en marcha. Más de 150.000 soldados aliados, en su mayoría estadounidenses, británicos y canadienses, cruzaron el Canal de la Mancha y desembarcaron en las playas de Normandía, en el norte de Francia. Tras una noche de intensos bombardeos aéreos y navales, las tropas asaltaron cinco playas con nombre en clave: Utah y Omaha (estadounidenses), Gold y Juno (británicos y canadienses) y Sword (británicos). La resistencia alemana fue feroz, especialmente en Omaha, donde las bajas estadounidenses fueron muy elevadas. Sin embargo, al final del día, los aliados habían establecido una cabeza de playa.

En las semanas siguientes, los aliados lucharon por expandir su punto de apoyo en Normandía, en una guerra de setos conocida como la batalla de los setos. A finales de julio, lanzaron la Operación Cobra, que permitió la ruptura del frente alemán. Los tanques del general George Patton se lanzaron hacia Bretaña y luego hacia el este. El 15 de agosto, otro ejército aliado desembarcó en la Riviera francesa (Operación Dragoon), avanzando rápidamente hacia el norte.

Ante el avance aliado, la resistencia francesa en París se sublevó. El 25 de agosto de 1944, la 2ª División Blindada francesa del general Leclerc liberó la capital, y el general De Gaulle pudo realizar su triunfal entrada en la ciudad. A principios de septiembre, la mayor parte de Francia y Bélgica estaban liberadas. Los aliados se encontraban en las fronteras de Alemania.

13. La caída del Tercer Reich

Mientras los aliados occidentales avanzaban hacia Alemania desde el oeste, el Ejército Rojo lo hacía desde el este con una fuerza imparable. En el verano de 1944, lanzaron la Operación Bagration, que destruyó al Grupo de Ejércitos Centro alemán y llevó a las tropas soviéticas hasta las puertas de Varsovia. En otoño, habían liberado los países bálticos, Rumanía y Bulgaria. La Alemania nazi se desmoronaba.

En diciembre de 1944, Hitler lanzó una desesperada ofensiva en las Ardenas, intentando dividir a los ejércitos aliados y capturar el puerto de Amberes. La Batalla de las Ardenas fue la mayor batalla librada por el ejército estadounidense en la guerra. Tras un avance inicial alemán, los aliados lograron detenerlos y, finalmente, rechazarlos. Esta fue la última ofensiva alemana de importancia.

En enero de 1945, el Ejército Rojo reanudó su avance, cruzando el Oder y llegando a menos de 70 kilómetros de Berlín. En abril, los aliados occidentales cruzaron el Rin y avanzaron hacia el corazón de Alemania. Los ejércitos estadounidense y soviético se encontraron en el río Elba a finales de abril.

El 30 de abril de 1945, mientras los soviéticos combatían en las calles de Berlín, Adolf Hitler se suicidó en su búnker de la Cancillería. Una semana después, el 7 de mayo de 1945, el Alto Mando alemán firmó la rendición incondicional en el cuartel general de Eisenhower en Reims, Francia. El 8 de mayo, la rendición fue ratificada en Berlín. La guerra en Europa había terminado. Se celebró el Día de la Victoria en Europa (V-E Day).

14. La guerra en el Pacífico y el fin del Japón

Mientras la guerra en Europa llegaba a su fin, la lucha en el Pacífico continuaba con una ferocidad inusitada. Los estadounidenses, bajo el mando del general Douglas MacArthur y el almirante Chester Nimitz, llevaban a cabo una estrategia de "salto de isla en isla", capturando bases estratégicas y aislando las guarniciones japonesas. Batallas como las de Iwo Jima y Okinawa, en 1945, fueron de una brutalidad extrema y mostraron la determinación japonesa de luchar hasta la muerte.

El presidente Roosevelt había muerto en abril de 1945, y su sucesor, Harry S. Truman, se enfrentaba a la perspectiva de una invasión del territorio japonés que, según las estimaciones, costaría cientos de miles de vidas tanto aliadas como japonesas. Sin embargo, Estados Unidos poseía un arma secreta: la bomba atómica, desarrollada en el Proyecto Manhattan.

El 26 de julio de 1945, los líderes aliados emitieron la Declaración de Potsdam, exigiendo la rendición incondicional de Japón. El gobierno japonés la ignoró. Truman autorizó entonces el uso de la bomba atómica. El 6 de agosto de 1945, un bombardero B-29 llamado Enola Gay lanzó la bomba "Little Boy" sobre la ciudad de Hiroshima, destruyéndola casi por completo y matando a unas 140.000 personas. Dos días después, el 8 de agosto, la Unión Soviética, cumpliendo los acuerdos de Yalta, declaró la guerra a Japón e invadió Manchuria. El 9 de agosto, una segunda bomba, "Fat Man", fue lanzada sobre Nagasaki, causando otras 70.000 víctimas mortales.

El emperador Hirohito, rompiendo con la tradición, intervino personalmente para aceptar la rendición. El 15 de agosto de 1945, el emperador anunció la rendición de Japón en un mensaje de radio transmitido a la nación. La rendición formal se firmó el 2 de septiembre de 1945 a bordo del acorazado USS Missouri en la bahía de Tokio. La Segunda Guerra Mundial había terminado.