| Reino | Periodo | Predecesor | Sucesor |
|---|---|---|---|
| Sacro Imperio | 892-898 | Guido de Spoleto | Arnulfo de Carintia |
Lamberto II de Spoleto (c. 880 – 15 de octubre de 898) fue un noble italiano de la dinastía Guidoni, hijo del emperador Guido de Spoleto y de Ageltruda. Gobernó como duque de Spoleto, rey de Italia y, finalmente, como emperador de Occidente durante el turbulento período de decadencia del Imperio carolingio.
Nació alrededor del año 880, en el seno de una poderosa familia franco-lombarda. Su padre, Guido de Spoleto, se autoproclamó rey de Italia y luego emperador (891), mientras que su madre, Ageltruda, era una noble lombarda influyente. Desde joven, Lamberto fue preparado para suceder a su padre en el trono imperial.
En 892, su padre lo asoció al trono y fue coronado coemperador por el papa Formoso, a pesar de las tensiones entre los Spoletos y la Santa Sede. Esta coronación buscaba asegurar la sucesión dinástica, pero generó resistencia entre los nobles italianos y los carolingios.
Tras la muerte de su padre en 894, Lamberto II heredó el título imperial, pero su autoridad fue disputada por Arnulfo de Carintia, rey de Francia Oriental, quien invadió Italia y fue coronado emperador en 896. Sin embargo, la repentina enfermedad de Arnulfo permitió a Lamberto recuperar el control.
Desde 896 hasta su muerte en 898, Lamberto II gobernó como único emperador, aunque con una autoridad limitada. Su reinado estuvo marcado por conflictos con la nobleza romana y los partidarios de los carolingios. Intentó consolidar su poder en el norte de Italia, pero su gobierno fue efímero.
Lamberto II murió el 15 de octubre de 898, en un accidente de caza cerca de Marengo. Algunas fuentes sugieren que pudo haber sido asesinado. Su muerte marcó el fin de la dinastía Guidoni en el trono imperial, ya que no dejó herederos. El título pasó luego a Luis III el Ciego, un carolingio, pero el Imperio ya estaba en franca decadencia.
Lamberto II fue uno de los últimos emperadores de Occidente antes del largo interregno que precedió al Sacro Imperio Romano Germánico. Su reinado reflejó la fragmentación del poder en Europa tras la caída de los carolingios y el ascenso de las dinastías locales en Italia.