Escudo de Perú

Historia de Perú

Del Tahuantinsuyo a la república moderna

Un recorrido pausado y detallado por los eventos, líderes y movimientos que forjaron Perú. Cada sección ha sido ampliada para una escucha clara y comprensible.

Imperio Inca

Tahuantinsuyo

Independencia

1821

Constitución

1823 / 1993

Héroe máximo

Simón Bolívar

Época indígena

Los primeros pueblos que aparecieron en territorio peruano fueron cazadores y pescadores y dejaron restos de instrumentos de piedra, conchas y hueso. El largo periodo en que se desarrollan estas culturas ha sido llamado precerámico y los restos más antiguos han sido fechados por el método del Carbono 14 hacia el cuarto milenio antes de Cristo. Alrededor del año 1200 a. C. aparecen los primeros restos de cerámica y hacia el año 1000 el cultivo del maíz y la primera cerámica decorada. Esta es la llamada cultura Chavín que se extendió por la zona andina del N. y por la costa central y septentrional, donde recibe el nombre de Cupisnique.

La decoración de esta pintura se caracteriza por las líneas curvas que aparecen, tanto en los relieves (estela de Raimondi) como en la cerámica, de color marrón terroso y negra. Como tema principal de la decoración aparece la cabeza de un felino. Surgen después una serie de innovaciones técnicas que dan lugar a dos nuevas culturas en los valles de la costa septentrional: Salinar en el valle de Chicama y Gallinazo en el valle del Virú.

En la Península de Paracas se han encontrado restos de viviendas cubiertas con techos de paja, pero los hallazgos más importantes son los de cerámica y tejido. Se pueden distinguir dos periodos: el de las cavernas y el de las necrópolis. Lo más importante de esta cultura son los tejidos, que se distinguen por su delicado colorido, jamás igualado posteriormente. En algunos mantos se han identificado hasta 22 colores distintos.

El siguiente periodo recibe el nombre de clásico y se caracteriza por el desarrollo de los procesos técnicos. A él pertenecen: la cultura Mochica, en la costa septentrional; Recuay, en el callejón de Huaylas; Nazca, en la costa Sur, y Tiahuanaco clásico, en el lago Titicaca.

La Cultura Mochica

Antes llamada Proto-Chimú o Chimú antiguo, fue desarrollada por un pueblo de agricultores y pescadores. La base principal de la fama artística de los mochica es su cerámica, asombrosa por su variedad, cantidad y calidad pictórica. Características de esta cultura son las vasijas retrato que reproducen tipos físicos muy varios y en algunas ocasiones enfermedades, deformaciones o mutilaciones.

La Cultura Nazca

Se situó en tres valles: Nazca, Pisco e Inca. Su cerámica se caracteriza por su policromía, llegando a veces a emplearse hasta ocho colores. En la decoración, los temas representados son pájaros, peces y frutas, muy estilizados, o motivos mitológicos y religiosos.

En el siglo XV todas estas culturas desaparecen absorbidas por un pueblo guerrero e imperialista: los incas. La cultura propia del altiplano cuzqueño, continuación de la llamada cultura de Chanapata, la impusieron los incas en todo este vasto imperio, llamado Tahuantinsuyo.

Entre los yuncas se incluyen los chimús, en la zona norte de la costa, quienes desarrollaron una avanzada civilización. En las regiones andinas precedieron a los incas otras antiguas culturas: Chavín, Huaraz, Recuay. En las mesetas, los collas o aimaraies, cuyo centro fue Tiahuanaco, cerca del lago Titicaca, con grandiosas ruinas que atestiguan un brillante desarrollo arquitectónico.

La cultura de Tiahuanaco corresponde al periodo antiguo (hacia 700 a 900), en el que llega a su fase clásica, esparciéndose después su influjo a la costa y al norte de Chile. Su etapa decadente antecede a la expansión inca.

Descubrimiento y conquista

Así como la isla Española fue el trampolín de las expediciones a Tierra Firme, fue Panamá el punto de partida de los exploradores y conquistas de la América Andina y del Cuzco. De Panamá parte Pascual de Andagoya para la exploración de la costa de Coro, en 1522, en la que tiene las primeras noticias del imperio Birú.

La suerte había reservado al capitán don Francisco Pizarro el premio de ser el descubridor del gran imperio del Perú. El contrato celebrado en Panamá en 1524 entre Luque, como socio capitalista y Pizarro y Diego de Almagro, como socios industriales, fue el inicio de esta gran empresa. Dos años de infructuosas exploraciones, en constante lucha con el mar borrascoso, la tierra inhóspita y los indios alevosos, gastaron pronto las primeras aportaciones.

En la isla del Gallo se decide la suerte de esta arriesgada empresa. Allí, Pizarro traza una raya en el suelo con su espada e invita a sus hombres a cruzar la línea; él fue el primero en cruzarla; trece valientes le siguen, que llevan en la historia el mote de Los trece de la fama (1527). Con las preciosas muestras de aquella gran civilización, orfebrería, tejidos, llamas, y con la visión de aquellas ciclópeas fortalezas, regresan a Panamá.

Pizarro parte para España y celebra capitulaciones con el emperador en Toledo (26-VII-1529). Regresa a Panamá y de allí (enero-1531) parte al Perú para emprender la conquista del Tahuantinsuyo con 185 soldados y 27 caballos. Adueñado de Túmbez, funda en 1532 San Miguel (Piura), primera ciudad española del Perú. Al pie de la fortaleza de Cajamarca le aguarda el inca Atahualpa rodeado de un poderoso ejército.

Pizarro tomó la ventaja y se apoderó del Inca (16-IX-1532). En aquel instante el imperio se hundió. Así se explica que la conquista del Perú fuese una especie de paseo militar. Tuvo además el recurso espectacular del tesoro de Atahualpa, el único tesoro que por su abundancia de oro y plata enriqueció milagrosamente a los soldados españoles.

Remataron la conquista la entrada en el Cuzco (XI-1533) y la fundación de Lima (18-I-1535). Las consecuencias de la conquista de Pizarro fueron trascendentales: una vez dominado el Perú, irradiaron de allí las exploraciones y conquistas de todo el continente sudamericano. Belalcázar conquistó Quito y atravesó Colombia; Almagro descubrió Chile; Orellana recorrió el Amazonas.

Ninguna conquista en Indias pasó por una prueba tan larga, pero ninguna tuvo también más rica recompensa: en tesoros materiales y en mando y poderío. Por eso se dice que la conquista del Perú es la más fecunda de todas las conquistas hechas por los españoles en América.

Guerras Civiles en el Perú

Si bien es verdad que la lucha civil estuvo latente en toda la conquista de América, en ninguna parte llegó a organizarse en forma de verdaderas guerras, ni con tanta frecuencia, como en el Perú.

Primera guerra civil

Provocada por Almagro sobre el cumplimiento de las capitulaciones, por creer que el Cuzco estaba comprendido en su gobernación. De regreso de la fracasada expedición a Chile, Almagro pide el gobierno de dicha ciudad, le es negado y ocupa el Cuzco por la fuerza (1537). Dos batallas: Abancay (12-VII-1537) y las Salinas (26-IV-1538), donde Hernando Pizarro le derrota y le decapita.

Segunda guerra civil

Arranca del asesinato de Francisco Pizarro (26-VI-1541) por los almagristas, que ponen al frente a Diego el Mozo. Llega el gobernador Cristóbal Vaca de Castro y se enfrentan en la llanura de Chupas (16-IX-1542), con derrota y decapitación de Almagro el Mozo.

Tercera guerra civil

Provocada por Gonzalo Pizarro con motivo de las Leyes nuevas de 1542. El virrey Blasco Núñez de Vela es derrotado y muerto en Añaquito (18-I-1546). El licenciado Pedro de la Gasca pacifica el país y derrota a Gonzalo Pizarro en Jaquijahuana (9-IV-1548), siendo ambos decapitados.

Cuarta y quinta guerras

La cuarta fue la sublevación de Sebastián de Castilla en la Plata (1553). La quinta, la rebelión de Hernández Girón (1553-1554), que fue derrotado en Pucará y ejecutado. La explicación de estas luchas hay que buscarla en el contrato tripartito de Panamá, en las capitulaciones de Toledo y en el poco tacto de algunos gobernantes.

Virreinato del Perú

El virreinato del Perú se crea en 1543 para encargar a una máxima autoridad política el cumplimiento de las Leyes nuevas. El primer virrey fue Blasco Núñez de Vela (1544). La jurisdicción comprendía todos los territorios conquistados en América del Sur, menos la gobernación de Caracas. Por su extensión se consideró más importante que el de Nueva España.

En 1717 se creó el virreinato de Nueva Granada, y en 1776 el del Río de la Plata, quedando el Perú reducido casi a los territorios actuales de Perú y Chile. El organizador del virreinato fue Francisco de Toledo (1569-1581), a quien se debió su organización política y administrativa.

Del Perú salieron las expediciones que lograron la conquista y colonización de Chile, Tucumán, Charcas y Quito. Los misioneros realizaron una heroica labor reduciendo a los indios de la Amazonía. Las cuestiones que más preocuparon a los virreyes fueron: las sublevaciones de los indios (Tupac Amaru), los ataques de piratas, las luchas intestinas entre españoles y los desastres naturales.

La población hacia 1570 era de 1.585.000 habitantes (94,6% indios). En 1791 había 1.300.000. La minería fue la industria más importante, destacando las minas de plata de Potosí y Pasco, y las de azogue de Huancavelica. El comercio se resentía de los costosos transportes y del contrabando.

En 1551 se funda la Universidad de Lima (San Marcos). La primera imprenta la establecen los jesuitas en 1584. El virreinato fue la más culta de las colonias españolas de Sudamérica, destacando figuras como el Inca Garcilaso, Santa Rosa de Lima y Peralta Barnuevo.

Virreyes del Perú

Principales gobernantes del Virreinato del Perú durante casi 300 años de historia colonial.

Francisco Pizarro

(1478-1541)
1.

Blasco Núñez de Vela

(1490-1546)
2.

Andrés Hurtado de Mendoza

(1500-1561)
3.

Francisco de Toledo

(1515-1582)
4.

García Hurtado de Mendoza

(1535-1609)
5.

Francisco de Borja y Aragón

(1582-1658)
6.

Diego Fernández de Córdoba

(1578-1630)
7.

Luis Jerónimo Fernández de Cabrera

(1589-1647)
8.

Pedro Antonio Fernández de Castro

(1632-1672)
9.

Melchor de Navarra y Rocafull

(1626-1691)
10.

Manuel de Amat y Junyent

(1707-1782)
11.

Ambrosio O'Higgins

(1720-1801)
12.

José Fernando Abascal

(1743-1821)
13.

José de la Serna

(1770-1832)
Nota: Se han incluido los principales virreyes y gobernantes del Perú colonial. La numeración corresponde al orden cronológico aproximado.

El tiempo de José Fernando Abascal

Ofrece de peculiar la época de la emancipación en el Perú, el hecho de que durante gran parte de ella fue este país el foco de la resistencia española en Sudamérica. Se debió a estar regido por un virrey excepcional: José Fernando de Abascal (1806-1816), dotado de férrea energía y grandes condiciones de mando.

Abascal fue uno de los más relevantes secuaces del Despotismo Ilustrado. Organizó un ejército de más de 8.000 hombres, construyó cuarteles y fundiciones. Cuando se enteró de la proclamación de Fernando VII, precipitó su jura en 1808 para evitar la formación de juntas. En 1809, al sobrevenir los primeros movimientos autonomistas en Quito y Charcas, se convirtió en el campeón de la autoridad española, enviando expediciones que los aplastaron.

En el Perú se esforzó en atraerse a los habitantes, creando nuevas unidades con americanos y peninsulares. Así se formaron en sus ejércitos casi todos los futuros jefes independientes (Torre-Tagle, La Mar, Santa Cruz). Fracasaron varias conspiraciones: los hermanos Silva (1809), Zela en Tacna (1811), Crespo en Huánuco (1812). La implantación del régimen constitucional y la libertad de prensa permitieron la propaganda independentista.

Contenidas las sublevaciones de Quito y Charcas, pudo dedicarse Abascal a Chile, donde envió a Pareja y Gaínza, logrando que Osorio acabara en Rancagua con el primer gobierno chileno (1814). Ese mismo año estalló la insurrección del Cuzco, encabezada por los hermanos Angulo y luego por Pumacagua, que fue reprimida sangrientamente por Ramírez en 1815. En 1816 fue sustituido por Pezuela.

El tiempo de Pezuela y La Serna

En 1816 fue sustituido Abascal por Pezuela. La situación cambió desfavorablemente: San Martín invadió Chile y lo independizó (1817-1818). Ante los fracasos argentinos en el Alto Perú, San Martín concibió el plan de atacar el Perú por mar desde Chile. Con una escuadra de 23 buques y 4.500 hombres, desembarcó en Paracas (8-IX-1820).

Pezuela promulgó la constitución de 1812 e invitó a San Martín a las conferencias de Miraflores, sin acuerdo. Cochrane capturó la fragata Esmeralda en El Callao. Arenales derrotó a O'Reilly en Cerro de Pasco (6-XII-1820). El intendente de Trujillo, Torre-Tagle, proclamó la independencia. Descontentos con la pasividad de Pezuela, los oficiales liberales adictos a La Serna depusieron al virrey en Aznapuquio (29-I-1821).

La Serna asumió el virreinato, confirmado por España. Intentó negociar con San Martín en Punchauca (mayo 1821), pero rehusó aceptar la independencia. Viéndose en situación difícil, evacuó Lima, donde entró San Martín el 12-VII-1821. El 28 de julio proclamó solemnemente la independencia. San Martín asumió como Protector, organizó un Ministerio y emprendió reformas.

Gran parte del Perú seguía ocupado por los realistas, con un ejército de más de 15.000 hombres. La guerra continuó cuatro años más. San Martín, fracasado en su intento de conseguir un príncipe europeo y en desacuerdo con Bolívar en Guayaquil, dimitió ante el Congreso el 20-IX-1822.

Proclamación de independencia y período de transición

San Martín proclamó la independencia el 28 de julio de 1821. Tomó el título de Protector, asumiendo todos los poderes. Legisló en tono reformista y conservador: manumitió a hijos de esclavos, abolió el tributo de indios, creó la Orden del Sol. Su ministro Monteagudo persiguió a los españoles, siendo expulsado en 1822.

Dimitió San Martín y asumió el gobierno una Junta presidida por La Mar. Las derrotas militares (Torata, Moquegua) ocasionaron su caída. Fue nombrado presidente José de la Riva-Agüero (28-II-1823), quien reorganizó el ejército y pidió auxilios a Bolívar. Canterac tomó Lima (18-VI-1823), pero la evacuó al mes. El Congreso depuso a Riva-Agüero y nombró presidente a Torre-Tagle.

La situación era crítica para los patriotas. El ejército realista de La Serna disponía de 9.000 hombres. No hubo más remedio que llamar a Bolívar, que llegó a Lima el 1-IX-1823. El Congreso le otorgó el supremo mando militar y político. Bolívar recibió todos los poderes sin limitación (10-II-1824). Se suspendió el Congreso y se dispuso a emprender la ofensiva.

San Martín y Bolívar

La situación de La Serna empeoró por la sublevación del general absolutista Olañeta en el Alto Perú. Bolívar se dirigió contra Canterac y lo derrotó en la pampa de Junín (6-VIII-1824). Bolívar dejó el mando a Sucre. La Serna acudió en socorro de Canterac. La batalla de Ayacucho (9-XII-1824), decidida por el general Córdoba, puso fin a la dominación española en el Perú y en el continente.

Fueron derrotados 10.000 realistas. La capitulación comprendió a los generales peninsulares, embarcados para España. Olañeta resistió en Charcas hasta 1825, donde pereció. Sucre permitió la formación de Bolivia. José Ramón Rodil resistió en El Callao hasta el 22-I-1826, último lugar de la América independiente en que se sostuvo la causa española.

Bolívar conservó la presidencia del Perú hasta 1827, en que Santa Cruz lo destituyó. Las relaciones entre Perú y España tardaron muchos años en regularizarse.

Primeros años de independencia

La historia de los primeros veinte años registra el choque entre la antigua oligarquía virreinal y el nuevo espíritu democrático. La República fue fundada el 26-I-1827. José de la Mar (1827-29) incorporó Guayaquil al Perú, pero fue derrotado por Gamarra, que entró en Lima y se alzó con la presidencia (1829-33).

Luis José Orbegozo (1833-35) fue depuesto; Salaverry se erigió en dictador (1835-36), fue derrotado por Santa Cruz y fusilado. Santa Cruz estableció la Confederación Perú-Boliviana (1836-39). Gamarra subió de nuevo a la presidencia hasta 1841, muriendo luchando contra Bolivia.

Aparece entonces Ramón Castilla, que sistematizará la República, dándole estabilidad por veinte años. Durante su gestión se restableció el comercio, aumentaron las rentas públicas, se explotaron los depósitos de guano, se inauguró el ferrocarril Lima-Callao.

Tras Echenique (1851-54), Castilla inició su segundo periodo (1854-62). Abolió la esclavitud de los negros y el tributo personal de los indios; promulgó una nueva Constitución (vigente hasta 1919); declaró la guerra al Ecuador (1859), venciéndolo. Perú alcanzó gran crédito en el exterior.

Castilla a la Guerra del Pacífico

Sucedió a Castilla Miguel San Román (1862-63), luego Juan A. Pezet (1863-65). Durante su mandato surgió un conflicto con España (1864). Una escuadra española se apoderó de las islas Chinchas. Se firmó un tratado mal recibido, y Mariano Ignacio Prado asumió el mando como dictador (1865-68), formó alianza con Chile, Ecuador y Bolivia y declaró la guerra a España (1866). La escuadra española bombardeó El Callao.

José Balta (1868-72) firmó una tregua con España (1871). Se inició la construcción de los ferrocarriles transandinos. Surgió el Partido Civil, con Manuel Pardo (1872-76), que impulsó la educación.

En 1876 comenzó la guerra del Pacífico o salitrera. El triunfo chileno fue rotundo. La paz se firmó en 1884 por el tratado de Ancón. Perú perdió Tarapacá, Tacna y Arica (estas dos por diez años). La guerra supuso un grave tropiezo para la economía peruana.

Los últimos años del siglo XIX

Nicolás Pierola (1880-81) saneó la moneda y atrajo capitales extranjeros. Finalizada la guerra con Chile, comenzó la guerra civil entre Iglesias (que firmó la paz) y Cáceres, que alcanzó la presidencia (1886-90). Cáceres restableció la paz interna y reorganizó las finanzas.

Durante el gobierno de Morales (1890-94) hubo levantamientos populares. Cáceres inició su segundo mandato (1894-95). Pierola se lanzó a la revolución (1894-95), tomó Lima y comenzó su dictadura (1895-99). Estableció un nuevo régimen monetario basado en el oro, llevó una misión militar francesa e impulsó el renacer económico.

El Perú de la primera mitad del siglo XX

A Pierola le sucedieron López de Romaña (1899-1903), Candamo (1903-04) y Calderón (1904). José Pardo (1904-08) dedicó gran interés a la educación pública. Augusto Leguía (1908-13) mantuvo la recuperación económica, resolvió límites con Bolivia, Ecuador y Colombia.

Tras Billinghurst (1913-14) y Benavides (1914-16), Pardo en su segundo mandato (1916-18) afrontó las repercusiones de la Gran Guerra. Leguía volvió a la presidencia (1918-30), promulgó una nueva Constitución (1920) y solucionó la cuestión de Tacna y Arica. Fue derribado por Sánchez del Cerro (1930).

Fue elegido presidente Sánchez del Cerro (1931-33), asesinado. Le sucedió Benavides (1933-39), que evitó la guerra con Colombia, organizó el ejército y planificó la evolución técnica. Manuel Prado Ugarteche (1939-45) reanudó problemas con Ecuador. Bustamante Rivero (1945-48) fue depuesto por Odria.

Odria (1950-55) fue destituido en 1955. Nuevas elecciones dieron la presidencia a Prado (1956-62), que consiguió la entrada de Perú en el mercado común latinoamericano. En 1963 fue elegido Fernando Belaúnde Terry, depuesto en 1968 por un golpe militar. Lima ha sido uno de los centros culturales más importantes de la América española, con la Universidad de San Marcos como gran foco irradiador de cultura.