Escudo de Paraguay

Historia de Paraguay

Corazón de América: de la resistencia guaraní a la epopeya del Chaco

Un recorrido pausado y detallado por los eventos, líderes y movimientos que forjaron Paraguay. Cada sección ha sido ampliada para una escucha clara y comprensible.

Fundación

Asunción (1537)

Independencia

1811

Héroes máximos

Francia, López

Guerras cruciales

Triple Alianza / Chaco

Época indígena

La historia de Paraguay se remonta a los pueblos indígenas guaraníes que habitaban la región antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI. En 1537, los conquistadores fundaron Asunción, que se convirtió en un importante centro colonial. Durante el periodo colonial, Paraguay desarrolló una identidad única, mezclando tradiciones indígenas y españolas.

Dos son los grupos étnicos que habitan las tierras del actual Paraguay, en la región oriental estaban los amazónicos, que ocupaban una larga faja de terreno cuyos extremos eran el Amazonas y el Plata; el otro grupo denominado pampidos, se extendía del oeste del río Paraguay hasta la Patagonia. Racialmente los dos grupos eran bien diferentes. El río Paraguay era la frontera entre estos dos pueblos que vivían en continuas luchas.

Cuando los españoles llegaron a estas tierras encontraron a los guaraníes, la rama más meridional de la gran familia lingüística guaraní-tupí. Los guaraníes no constituyen una raza individualizada, sino que forman parte de un tipo racial de mediana cultura; su máxima característica es la lengua guaraní y se puede afirmar que son guaraníes todos los indios que hablan el guaraní. Su zona de influencia se extiende desde las cabeceras de Alto Paraguay hasta las islas del Paraná y desde el río Paraguay hasta las costas del Brasil.

Los guaraníes estaban divididos en varios grupos: los canís, el núcleo más adelantado; los tape, los guaraníes de las islas o chandules, los tatines, los chiriguanís y los guarayos.

El guaraní es de estatura media, cabeza redonda con poco pelo, anchos hombros, gruesas caderas, manos y pies pequeños. Son apáticos e indiferentes a las emociones, hablan poco, no gritan ni se quejan, están dotados de una gran reserva, pero tienen los sentidos muy agudizados. Su cultura era de tipo neolítico, basada en el cultivo de la tierra; sus principales productos eran: la mandioca, el maíz, la batata, el zapallo, el maní, el algodón. Sus viviendas, construidas de troncos y hojas, servían a toda la familia; una aldea se componía de seis a nueve casas. Practicaban la antropofagia con carácter ritual y solo con los prisioneros de guerra.

Al frente de cada aldea había un mburuvicha, cargo que a veces era hereditario y otras electivo. El poder se repartía entre este y un Consejo de ancianos y padres de familia. No estaban ligados a la aldea, por lo que podían abandonarla cuando desearan. Eran excelentes guerreros y se aliaron con agrado a los españoles desde el primer momento con el deseo de hacer la guerra a otros pueblos americanos.

Preludios de independencia

En 1813 se constituyó el Paraguay en República y sustituyó el Gobierno de la Junta provisional por el de dos cónsules, que fueron Yegros y Rodríguez de Francia, pero el Congreso suprimió estos nombramientos y al año siguiente nombró dictador, por tres años, al último de aquellos. Otro Congreso reunido en 1816 convirtió el cargo en vitalicio: de entonces la República fue gobernada por el doctor Francia durante veintiséis años. La última década de la dictadura fue tranquila. El doctor Francia continuó en su política anterior. En VIII-1840 el dictador cayó enfermo y murió (septiembre) sin dejar dispuesto sobre su sucesión.

A la muerte del doctor Francia se constituyó una Junta provisional al frente de la cual estaba Manuel Antonio Ortiz y los cuatro comandantes de los cuarteles de la plaza. Después de unos meses de expectación y visto que la Junta no llevaba a efecto lo prometido, un sargento de Fusileros, Romualdo Duré (30-I-1841), detuvo a todos los miembros de la Junta y formó un triunvirato con los tres alcaldes de la ciudad, presidido por él, pero su actuación vacilante le llevó a un derrocamiento efectuado por el subteniente Mariano R. Alonso, que fue designado comandante general de armas. Con él colaboró un hombre que más tarde va a estar presente en los destinos de su país durante cerca de veinte años, Carlos A. López.

Reunido el Congreso, quedó formado un consulado que nombró cónsules de la República a López y Mariano R. Alonso por el término de tres años. La labor era muy difícil, dado el estado en que se encontraba el país y la situación internacional. En 1842 se reúne el Congreso y reafirma la independencia nacional, ratificando los símbolos nacionales y el juramento de constituirse en un país libre e independiente de todo poder extraño. Entre los varios proyectos de ley dictados, los más interesantes fueron la emancipación de los hijos de esclavas y la abolición de la trata. El 25-XII-1842 se juró solemnemente la independencia. Uno de los pocos jefes americanos que no aceptó la independencia de Paraguay fue Rosas.

Independencia de Paraguay

Dentro del virreinato del Río de la Plata, ofrecía el Paraguay una personalidad muy marcada, que le distinguía del resto. Su aislamiento geográfico, la vida particular que había llevado, la huella impresa sobre la masa india por el régimen jesuítico, su historia con rasgos propios, le daban una fisonomía diferente del núcleo argentino, que le había superado después de haber constituido el Paraguay en los primeros tiempos de la colonización el foco principal en el Plata.

Al triunfar, en 1810, la revolución argentina, el nuevo gobierno criollo quiso heredar al virreinato, extendiendo su autoridad sobre todos los países que lo componían, y, por tanto, invitó a las autoridades paraguayas a adherirse a la revolución de Mayo. Surgieron tres partidos en el Paraguay ante los acontecimientos: el españolista, reducido, pero influyente; el porteñista, partidario de la unión con Buenos Aires; y el patriota, partidario de amplia autonomía y de la separación de España.

Era gobernador Bernardo de Velasco, perteneciente al tipo de mandatarios españoles mediocres y sin energía. Ante la invitación de la Junta de Buenos Aires, convocó Velasco una asamblea general (24 de julio de 1810), la cual acordó reconocer a la Regencia de España, mantener buenas relaciones con la Junta de Buenos Aires, pero sin admitir su autoridad. Asistió a la asamblea el doctor José Gaspar Rodríguez de Francia, que se mostró partidario de la independencia.

Buenos Aires se anticipó decretando el bloqueo y enviando una expedición militar mandada por Manuel Belgrano, pero halló, no la del elemento realista, sino la de carácter nacional paraguayo. Belgrano fue derrotado en el Paraguarí (19-I-1811) y en Tacuarí (9-III-1811).

Estalló la sublevación la noche del 14 de mayo de 1811, por un golpe de mano de Cavallero sobre los centros militares. Capituló Velasco y dejó agregársele dos diputados para el gobierno, Juan Valeriano de Zevallos y el doctor Francia (16-V), alma de la revolución, quien publicó un manifiesto el día 17, en que se reconocía la autoridad de Fernando VII y se afirmaba que no se entregaría la provincia a Buenos Aires ni a otra potencia, pero que se deseaba la confederación con aquel Gobierno bonaerense en plan de igualdad.

El Congreso, abierto el 17 de junio, acordó formar una Junta Suprema Gubernativa, presidida por Yegros, con Francia, Cavallero y dos vocales más; se inhabilitó a los peninsulares y se decidió unirse a Buenos Aires y demás provincias platenses, pero sin reconocer su autoridad, insistiéndose en la idea vaga de la confederación y en la propia insumisión.

Francia, dueño indiscutible de la Junta, dimitió por disensiones, pero volvió (16-XI-1812) y exigió la jefatura de parte de la fuerza armada; no se enviaron diputados a la Asamblea general del Río de la Plata. Había pedido este la convocación de un congreso, que se abrió el 30 de septiembre de 1813. El Congreso rechazó unánimemente la propuesta del delegado argentino. Renunciaron Francia y Cavallero y se aprobó por aclamación, el 12 de octubre, un reglamento constitucional, que creaba la República del Paraguay, rompiendo definitivamente con España, y asimismo con la Argentina. El nuevo Congreso, reunido el 3 de octubre de 1814, otorgó la dictadura al doctor Francia con el título de Dictador Supremo, que otro Congreso, en 1816, declaró perpetua, y que duró hasta la muerte de Francia, en 1840.

Gobernantes y Presidentes de Paraguay

Figuras clave en la construcción de la república paraguaya, desde los dictadores del siglo XIX hasta los presidentes del siglo XX.

1.

José Gaspar Rodríguez de Francia

(1766-1840)
2.

Carlos Antonio López

(1792-1862)
3.

Francisco Solano López

(1827-1870)
4.

Bernardino Caballero

(1839-1912)
5.

José Félix Estigarribia

(1888-1940)
6.

Higinio Morínigo

(1897-1983)
7.

Alfredo Stroessner

(1912-2006)
Nota: Se han incluido los principales gobernantes. La numeración es ilustrativa del orden aproximado.

La guerra con la Triple Alianza (1864-1870)

El 6-IV-1862 vencía el plazo del pacto sobre los límites que años antes se había firmado con el Brasil, y tras una serie de conflictos políticos se llegó a la declaración de la guerra en 1864. Las grandes campañas militares de esta guerra fueron: Matto Grosso, Corrientes y Uruguay, Humaitá, Pikysyry y Cordilleras. Paralela a esta acción militar el Congreso Nacional declaró a Argentina la guerra por las siguientes causas: negación del paso a tropas paraguayas por territorio argentino; abierto apoyo al Brasil en la prensa oficial contra el Paraguay; protección al Comité revolucionario paraguayo en Buenos Aires.

El Gobierno ordenó el ataque y ocupación de la ciudad de Corrientes, que formó una Junta y dictó un decreto declarando al Gobierno argentino traidor a la patria y aliándose con Paraguay. El 1-V los representantes de Argentina, Brasil y Uruguay firmaban el tratado de Triple Alianza, con carácter ofensivo y defensivo contra Paraguay. Las batallas más célebres fueron la naval de Riachuelo (12-VI), Estero Bellaco (16-IV-1866), Tuyuti (20-V-1866), Curupaity (21-IX-1866), siendo el héroe de esta última el general Díaz, que murió un año más tarde, y Lomas Valentinas (21-XII-1866). La ocupación de Asunción se llevó a cabo tras la derrota del ejército paraguayo y la toma de Angostura. Nada se respetó y se inició el saqueo de una forma cruel.

El mariscal López se marchó de Cerro León y formó un nuevo ejército que antes de un mes contaba con 12.000 hombres divididos en cinco divisiones; Piribebuy fue la tercera capital de la República y allí funcionó la Administración. El ataque a Piribebuy se efectuó el 12-VIII-1867, cayendo el mismo día. La última batalla tuvo lugar en Cerro-Corú (1-III-1870). López al frente de 200 hombres presentó batalla y fue muerto; igualmente sucumbieron el vicepresidente Sánchez, anciano de ochenta años, y los hijos de López, uno de ellos José Félix, de once años. Crímenes y abusos ensangrentaron la jornada. La guerra terminó y el país quedó arrasado. No solo se produjo la ruina económica, sino que el país había perdido durante la contienda la mitad de la población.

Las cláusulas del tratado de la Triple Alianza fueron humillantes para los derrotados, pues iban a significar la pérdida de 150.000 kilómetros cuadrados y pagar una fuerte indemnización de guerra.

La guerra del Chaco (1932-1935)

Uno de los problemas de la política paraguaya ha sido la región del Chaco. A lo largo de su historia el Paraguay siempre ejerció su jurisdicción sobre esta región occidental, y el dominio nunca le fue discutido. Bolivia, ante la necesidad de romper su enclaustramiento y encontrar una salida al Plata, inicia en 1927 una serie de ataques que culminan en el del fortín Sorpresa. Se intentó llegar a un acuerdo, pero en julio de 1931 se produjo una nueva ruptura de relaciones.

El 15-VI-1932 un destacamento boliviano atacó y se apoderó de un fortín a orillas de la laguna Pitiantuta. La victoria de Boquerón (20-IX-1932), que marca el principio de la larga contienda, tuvo una trascendencia incalculable, no solo en el orden militar, sino en el moral, pues devolvió a la nación paraguaya su fe en la victoria. Tras una serie de batallas, en las que ambos ejércitos demuestran actos de verdadero heroísmo, se llega al final de tres años de lucha, encontrándose los dos países totalmente agotados, tanto militar como económicamente.

Después de estos años se alza un clamor de paz por doquier. Una gestión realizada con este fin por Estados Unidos y otros países americanos termina el 12-VI-1935 con la firma de un protocolo de paz por el cual se convenía el cese definitivo de las hostilidades y se ratificaba este protocolo el 3-VIII. Se convocó una conferencia para resolver las diferencias que surgieran entre los dos países. La conferencia, reunida en Buenos Aires, continuó sus trabajos, que después de serios obstáculos rubricó el tratado el 9-VII-1938, otorgando la mayor parte del Chaco Boreal a Paraguay.

Los últimos gobiernos

El 17-II-1936 fue depuesto el presidente Eusebio Ayala y fue designado por Acta Provisional el coronel Franco (1910), que fue derribado el 13 VIII-1937; fue restablecida la Constitución de 1870 por el nuevo presidente, Félix Paiva (1937-39), firmándose bajo su gobierno el tratado definitivo de paz en VII-1938. José F. Estigarribia (1939-40), héroe de la guerra del Chaco, fue designado presidente, pero murió al año siguiente en un accidente aéreo en Altos. El Consejo de Ministros nombró a Higinio Morínigo (1940-48), que declaró la guerra a Italia y Japón en enero de 1942. Bajo su mandato se fundaron el Banco del Paraguay y la Facultad de Filosofía y Letras.

El 14-II-1948 fue elegido presidente por el periodo 1948-53 J. Natalio González, que normalizó las relaciones diplomáticas con España. Fue depuesto en 1949, sucediéndole como presidente provisional el general Raimundo Rolón. En 1949 asume el poder Federico Chaves siendo depuesto en mayo de 1954 y le sucede en la presidencia el general Alfredo Stroessner.

Durante la presidencia de Stroessner, Paraguay recibe la segunda visita del general Perón; se inicia la construcción del camino a Paranagua y el Trans-Chaco y de un oleoducto a través del Chaco; hay intensa actividad diplomática. El presidente Stroessner acude a la Conferencia de Panamá de 1956 y después recorre en visita oficial los más importantes países de hispanoamérica; las obras públicas avanzan considerablemente y se inician prospecciones en busca de petróleo en el Chaco. En 1958 Stroessner es de nuevo elegido para el mandato 1958-63 y continúa impulsando las obras públicas.

Esta última etapa de la política paraguaya que se inicia con la paz del Chaco se caracteriza por una creciente industrialización del país. En los últimos años la directiva del gobierno es la intensificación de las relaciones con Estados Unidos y Bolivia. El desarrollo de la aviación repercute en el florecimiento del país y Asunción adquiere relieve como nudo de comunicaciones.

En el aspecto económico hay que señalar que Paraguay en estos años pasa de ser un país agrícola ganadero a una creciente industrialización. La población ha crecido en estos últimos años llegando a tener el país más de dos millones de habitantes (en la época de redacción). A pesar de no tener costas tiene asegurada su salida al Océano Atlántico a través de la gran vía navegable del Paraguay-Paraná, ríos que forman el núcleo del Estado paraguayo.