Escudo de Ecuador

Historia de Ecuador

Del Reino de Quito a la república moderna

Un recorrido pausado y detallado por los eventos, líderes y movimientos que forjaron Ecuador. Cada sección ha sido ampliada para una escucha clara y comprensible.

Primera Revolución

Quito (1809)

Independencia

1822 (Pichincha)

Fundación

República del Ecuador (1830)

Héroe máximo

Eugenio Espejo / Sucre

Época indígena

Los primitivos pobladores del Ecuador fueron pueblos sedentarios y agrícolas que cultivaron el maíz, la quina, variedades de patata, el ají, frutas de los valles, etc. Sus animales domésticos fueron los perros, los cerdos y las llamas. La población vivía dispersa, pero con frecuencia se unía para las ceremonias o en caso de ataque de un enemigo común. Cada grupo poseía su cacique, que gozaba de gran autoridad y que era honrado por sus súbditos con joyas, adornos y fastuosos enterramientos. Geográficamente los habitantes del Ecuador se pueden dividir en costeros y serranos. Entre estos últimos se pueden distinguir los caras, situados en la provincia de Imbabura y norte de Pichincha; los cañaris, en el sur del Ecuador; los palta, en la provincia de Loja, norte de Piedras y sur de Xoroca.

Figura mitológica de la Tolita

Los caras eran pueblos de lengua chibcha y, según el padre Velasco, procedían del Pacífico y desembocaron por la bahía de Caráquez conducidos por un jefe llamado Schyri en su lengua. Llegaron hasta Quito venciendo a sus primitivos habitantes y se aliaron con sus vecinos los puruhás, formando con ellos un importante imperio. Debido a su espíritu guerrero, los incas tardaron quince años en conquistarlos y Huaina Capac se casó con la hermana del último Schyri, de la que tuvo a Atahualpa.

Su organización política era una monarquía de tipo feudal en la que el cacique estaba rodeado de una nobleza turbulenta y poderosa. La insignia del poder era una esmeralda que el Schyri llevaba en medio de la frente. Sus edificaciones eran llamadas tolas, montículos sobre los que construían habitaciones o templos. Eran excelentes lapidarios y tejedores de algodón y lana, pero destacaron sobre todo en el trabajo del cuero. Practicaban el culto a los muertos, enterrándolos con alimentos y utensilios utilizados en vida. No conocieron los quipus, pero, según Bodín, tuvieron un sistema de cuenta consistente en una placa de piedra y de madera con diferentes compartimentos sobre los que colocaban diferentes objetos de distinto color.

Descubrimiento y conquista

El actual territorio ecuatoriano fue descubierto y conquistado como parte del Descubrimiento y conquista del Perú. El primer español que vio las costas del Ecuador y atravesó de norte a sur la línea equinoccial en el Pacífico oriental fue Bartolomé Ruiz, piloto de Pizarro (1526).

En el segundo viaje (1526 ss.), Pizarro y Almagro llegaron al río San Juan, y Ruiz, enviado a explorar, tocó en la isla del Gallo y en la bahía de San Mateo, y luego, sin desembarcar, atravesó el Ecuador hasta la altura del cabo Pasado (medio grado sur), en territorio ecuatoriano. Volvió donde estaba Pizarro, y habiendo llegado también Almagro con refuerzos desde Panamá, ambos desembarcaron en Tacamez, y ante la resistencia hallada se acordó que Almagro volviera a Panamá por más refuerzos y Pizarro pasó a la isla del Gallo, donde ocurrieron los famosos sucesos de los Trece de la Fama.

Balsa del Corregimiento de Guayaquil

Cuando emprendió Pizarro definitivamente la conquista del imperio inca, en 1531, tocó en San Mateo, de donde se internó al pueblo de Coaque, en el que hallaron muchas esmeraldas. Al salir Pizarro de Cajamarca hacia Cuzco dejó encargado del gobierno de San Miguel en Piura a Benalcázar, quien habiendo oído hablar de las grandes riquezas existentes en Quito, decidió emprender su conquista. Con el apoyo de los cañaris derrotó al general inca Rumiñahui en Alausí, cerca de Riobamba, y tomó Quito, pero no halló los tesoros, sacados anteriormente y ocultos, y la ciudad estaba incendiada (diciembre de 1533).

Tras él llegó Almagro, por temor a una insubordinación de Benalcázar. Estando ambos allí llegó Pedro de Alvarado, que dejó su gobernación de Guatemala, atraído por la fama del Perú, y desembarcó en Puerto Viejo. Se evitó un choque entre los conquistadores, y Alvarado tuvo que renunciar a su proyecto. Para consolidar su posición fundaron Almagro y Benalcázar la ciudad de Santiago de Quito (15-VIII-1534), en la llanura de Riobamba. Terminado el incidente procedieron a erigir la nueva ciudad donde estuvo la capital india, con el nombre ahora de San Francisco de Quito (28-VIII-1534).

Época Colonial

A petición del cabildo de Quito (1560) fundó Felipe II la Audiencia de Quito en 1563, incluyendo en ella la gobernación de Popayán, o sea casi todo el Occidente de la actual Colombia, con Pasto, hasta el puerto de Buenaventura por el norte, y hasta Paita por el sur. La Audiencia de Quito era del tipo llamado pretorial, en que el presidente era también capitán general y gobernador; dependía oficialmente del virrey del Perú, pero en realidad formaba una jurisdicción prácticamente independiente.

El siglo XVI y XVII

El primer presidente fue Hernando de Santillán, que inició su actuación en 1563. Le sucedieron otros, con periodos de corrupción y aciertos. En 1592, la imposición del tributo de la alcabala provocó un motín popular. Al comenzar el siglo XVII gobernó el presidente Miguel de Ibarra (1600-1609), que pacificó Imbabura y Esmeraldas y fundó la ciudad de su nombre (1606).

Las Misiones y la Cultura

Más eficacia tuvieron las misiones de jesuitas y franciscanos en el siglo XVII en el Putumayo, Napo y el Caquetá. La región de Mainas fue evangelizada por los jesuitas desde 1638, destacando el padre Samuel Fritz, que evangelizó a los omaguas y realizó el primer buen mapa del valle del Amazonas (1707).

El territorio de Quito sería uno de los más brillantes focos artísticos de la América española. En el siglo XVI se levantó el templo de San Francisco en Quito, gótico y mudéjar. El barroco tuvo un extraordinario desarrollo, destacando los templos de la Compañía (terminado en 1689), Santo Domingo y San Francisco. También adquirió gran importancia la imaginería y la pintura, con figuras como Miguel de Santiago y Nicolás Javier de Goríbar.

El siglo XVIII

Al crearse el virreinato de Nueva Granada en 1718 se suprimió la Audiencia de Quito, pero se restableció en 1722, aunque dependiente del Perú, hasta 1739, en que se reincorporó a Nueva Granada. En este siglo se erigió Cuenca en obispado. Entre los principales presidentes figuran Dionisio de Alcedo (1728-1736), modelo de gobernantes. Bajo su mandato llegó la comisión de los académicos franceses para medir un grado de meridiano (1736-1743). En 1765 estalló una violenta insurrección en Quito, motivada por el estanco del aguardiente, que degeneró en movimiento contra los peninsulares. Bajo José Diguja (1767-1778) se procedió a la expulsión de los jesuitas.

La cultura ofrece en este siglo aspectos de interés. Destacan el jesuita padre Juan Antonio de Velasco, autor de una Historia del Reino de Quito; el naturalista Pedro Francisco Dávila; el geógrafo Pedro Vicente Maldonado; y la figura más importante de fines de siglo, Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo, representante de la Ilustración y conspirador separatista. A fines de la época colonial brillarían José Mejía Lequerica, diputado en las Cortes de Cádiz, y el poeta José Joaquín de Olmedo.

Independencia de Ecuador

Pocos precedentes próximos tuvo la independencia del territorio de la Audiencia de Quito, siendo de señalar la sublevación contra el estanco de aguardientes y la aduana en 1765, obra de la ínfima plebe de Quito, convertida pronto en movimiento contra los chapetones o peninsulares. Existía rivalidad contra el español y, adelantando el siglo XVIII, por parte de la aristocracia criolla, irritada por la exclusión de los altos cargos. Ideas separatistas y republicanas profesaba el mestizo Eugenio de Santa Cruz y Espejo (1747-1795), la principal figura de la Ilustración ecuatoriana, que propagó sus ideas en el Nuevo Luciano y publicó en 1792 el primer periódico, Primicias de la cultura de Quito. Su ideología influyó sobre un grupo aristocrático, cuya principal personalidad era la de Juan Pío de Montúfar, marqués de Selva Alegre.

Primera Revolución (1809-1812)

Al conocerse los sucesos de 1808, se organizó una conspiración para formar una Junta como las de España. Tuvo noticia el presidente de la Audiencia, Manuel Urríes, y apresó a los conjurados (II-1809), pero estos hicieron desaparecer el sumario. Preparado el plan en casa de Manuela Cañizares, estalló el movimiento el 10-VIII-1809; se depuso a Ruiz de Castilla, y sin hallar resistencia se formó la Junta Soberana, presidida por Selva Alegre. Era la segunda revolución de este tipo en América. Se proclamaba la fidelidad a Fernando VII, defensa de la religión y de la patria.

Pero el movimiento de Quito había sido obra de un grupo restringido y no halló eco en la masa popular ni en el resto del país, rechazándose en Guayaquil, Cuenca y Pasto. Los virreyes de Nueva Granada y Perú se dispusieron a reprimirlo. La Junta, carente de dotes políticas, se disolvió (25-X-1809) y devolvió el mando a Ruiz de Castilla. Pero cuando llegaron las tropas realistas, se anuló el perdón y se encarceló a los patriotas. Los atropellos fomentaron una nueva sublevación popular el 2-VIII-1810, que intentó libertar a los presos, pero las tropas reaccionaron violentamente, muriendo varios cientos de personas.

En septiembre llegó Carlos de Montúfar, comisionado de la Regencia, quien instaló una nueva Junta de Gobierno (19-IX), organizó un ejército criollo y recibió la aprobación de la Regencia. Pero cundieron las disensiones internas. Se convocó un Congreso, que declaró la independencia el 11-XII-1811, siendo el segundo país hispanoamericano en hacerlo. Se promulgó una Constitución (Pacto solemne) el 15-II-1812. Las disensiones internas favorecieron la campaña realista, y Montes entró en la capital el 8 de noviembre de 1812, fusilando a los líderes patriotas y restableciendo la paz.

Restauración Española (1812-1820)

Montes no extremó el rigor sangrientamente, procediendo a procesos y destierros y logrando restablecer la paz. En los años siguientes se luchó en las regiones de Pasto y Popayán contra los insurgentes granadinos. Quito estuvo bien representado en las Cortes de Cádiz por el poeta José Joaquín Olmedo y por José Mejía Lequerica, la figura más destacada de los diputados americanos. A Montes sucedió en la presidencia Juan Ramírez (1817) que mantuvo la autoridad española con severidad, y luego Aymerich (1819).

La Emancipación (1820-1822)

El 9-X-1820 estalló una sublevación por la independencia en Guayaquil, dirigida por José de Villamil, Febres Cordero y otros. Se formó una Junta de Gobierno presidida por Olmedo, que pidió auxilios a Bolívar y a San Martín. Aymerich preparó tropas, que derrotaron a los independentistas en Huachi (22-XI-1820) y otras batallas.

En mayo de 1821 llegó a Guayaquil Antonio José de Sucre con 700 combatientes enviados por Bolívar. Sucre fue derrotado en Huachi de nuevo (12-IX), pero el Gobierno de Guayaquil pidió auxilio a San Martín, quien envió un contingente mandado por Andrés de Santa Cruz (II-1822). Sucre emprendió la campaña decisiva a comienzos de 1822; se unió a Santa Cruz y avanzó sobre Quito, sorprendiendo a Aymerich al pie del Pichincha, donde se dio la batalla final de 24-V-1822. Vencido Aymerich, se rindió y entregó la capital, donde se proclamó la independencia el día 29, agregándose a la República de Colombia.

Quito en la Gran Colombia (1822-1830)

Bolívar llegó a Quito el 16 de junio y a Guayaquil el 11 de julio, sancionando la anexión de esta última contra la voluntad de la Junta y los partidarios del Perú. La región de Quito fue la más sacrificada en los últimos años de la guerra, proporcionando grandes contingentes de soldados y dinero. En 1824 se dio el nombre de Ecuador al departamento de Quito. Las aspiraciones sobre Guayaquil causaron la guerra de 1828 con Perú, en la que la derrota del presidente peruano Lamar por Sucre en el Portete de Tarqui (27-II-1829) aseguraron Guayaquil a la Gran Colombia. Al sobrevenir la disolución de Colombia por la separación de Venezuela, el general venezolano Juan José Flores, comandante general en Quito, reunió una asamblea que acordó separarse y erigir el país en Estado independiente (13-V-1830). Una convención en Riobamba (14-VIII-1830) sancionó la separación y dio al Estado el nombre de República del Ecuador.

Época independiente

La historia del Ecuador independiente ofrece los rasgos considerados típicos de las repúblicas hispanoamericanas en el siglo XIX, es decir la inestabilidad, militarismo, revoluciones y dictaduras. También se ha caracterizado por la aspereza con que han luchado conservadores y liberales, en torno principalmente de la cuestión religiosa, y por la constante rivalidad entre Quito y Guayaquil.

Flores y sus sucesores (1830-1859)

Juan José Flores

Juan José Flores hizo adoptar en 1830 una constitución centralista. Vino a representar la tendencia conservadora. Hubo de hacer frente a muchas sublevaciones, y al más fuerte, la del partido liberal encabezada por Vicente Rocafuerte (1833), pero Flores se lo atrajo en 1834 y le cedió la presidencia en 1835. Rocafuerte se esforzó en fomentar la enseñanza y la economía. En 1839 volvió Flores al poder y aspiró a hacer vitalicio su gobierno. Una convención en 1843 aseguró la reelección, pero los liberales lo derribaron (1845). Comenzó una etapa llamada marcista, de carácter civil y nacionalista.

Flores en Europa propuso la restauración de la monarquía en Quito, coronando rey a un hijo de María Cristina, pero el plan se desechó. Hasta 1860 rigió un régimen de desorden. En 1850 un pronunciamiento encumbró a Diego Noboa, derribado por el general José María Urbina al año siguiente, quien gobernó hasta 1856, desarrollando una política dictatorial y anticlerical. En 1853 quedó abolida la esclavitud. Cundió en 1859 la anarquía.

Régimen de García Moreno (1860-1875)

Gabriel García Moreno

Gabriel García Moreno (1821-1875) era hombre culto, ferviente católico, con honda aversión al liberalismo anticlerical y al militarismo. Se propuso reprimir este y llevar a cabo una reconstrucción cristiana del Estado mediante una férrea dictadura que ejerció durante quince años.

Firmó un concordato con la Santa Sede (1862), que concedía extraordinarios privilegios a la Iglesia; entregó la enseñanza a las órdenes religiosas y consagró el país al Corazón de Jesús. Por otra parte fue un gobernante progresista: mejoró la hacienda, hizo comenzar la construcción de una carretera a Guayaquil, fomentó la economía, moralizó la administración y llevó técnicos extranjeros. En 1869 hizo promulgar otra constitución que aseguraba el poder casi absoluto del presidente. Gobernó duramente contra sus enemigos. Su política hizo cristalizar el partido liberal, siendo objeto de violentos ataques por el escritor Juan Montalvo, y de conjuras, víctima de una de ellas cayó asesinado en 1875.

Progresismo y liberalismo (1875-1960)

Después de la muerte de García Moreno gobernaron los conservadores. El progresismo fue un intento de apertura política. En 1895 triunfó el liberalismo radical con Eloy Alfaro (1895-1897 y 1906-1911), que gobernó dictatorialmente y desenvolvió una política anticlerical. En su tiempo se llevó a cabo el ferrocarril de Quito a Guayaquil.

Tras él, hubo una alternancia de gobiernos. En 1925 un pronunciamiento elevó a Isidro Ayora (1926-1931), que intentó una reforma económica y financiera. Durante varios años hubo una serie numerosa de presidentes de efímera duración, entre ellos por primera vez José María Velasco Ibarra (1934-1935).

El conflicto fronterizo con el Perú por las regiones orientales se agravó en 1941 y fue resuelto por el protocolo de Río de Janeiro en 1942, que privó a Ecuador de sus regiones trasandinas. Derribado Arroyo del Río en 1944, le sucedió Velasco Ibarra, que gobernó con arbitrariedad hasta caer en 1947. Galo Plaza (1948-1952) cumplió su periodo presidencial, teniendo que hacer frente a un catastrófico terremoto. Fue elegido de nuevo Velasco (1952-1956), sucediéndole el conservador Camilo Ponce (1956-1960), que respetó las libertades y logró una recuperación económica. De nuevo volvió Velasco elegido en 1960 para ser derribado en 1961.