| Reino | Periodo | Predecesor | Sucesor |
|---|---|---|---|
| Francia | 768-814 | Pipino el Breve | Ludovico Pío |
| Sacro Imperio | 800-814 | Primer emperador | Ludovico Pío |
Carlomagno. Rey de los francos (768-814) y emperador de Occidente (800-814), primogénito de Pipino el Breve y de Berta, hija de Cariberto, conde de Laon. A la muerte de Pipino, 24-IX-768, el poder recayó en Carlomagno y en su hermano Carloman. El reparto previsto por Pipino fue causa de discordias: Carlomagno recibió territorios (parte de Neustria, de Austrasia y de Aquitania) que se extendían en arco alrededor de un reino más coherente: el que correspondió a Carlomán. Este murió el 4-XII-771, y Carlomagno se apoderó sin gran dificultad de su reino.
Conquistó el reino lombardo, que amenazaba a los estados pontificios y se oponía a la expansión franca. Repudió a la hija de Desiderio, rey de los lombardos, con la que se había casado por voluntad de su madre Berta, e invadió Lombardía, donde se habían refugiado su mujer y Gerberga, viuda de Carlomán. Convirtió a la Italia franca en una especie de virreinato y la entregó a su hijo Pipino, de cuatro años de edad, y mantuvo el ducado de Benevento como estado límite entre sus posesiones y las de Bizancio.
En 781, Carlomagno, ante las dificultades de asimilación, creó un reino de Aquitania para su hijo Luis. Intentó deshacerse de Tasilón, duque de Baviera, quien tuvo que reconocer la soberanía franca (781), y fue internado en un monasterio (788), al tiempo que se le confiscaban todos sus bienes. Sajonia fue incorporada al estado franco; Aquitania y la mayor parte de Italia eran reinos subordinados.
Pero el problema fundamental eran los sajones, a los que se venía combatiendo desde 772 y que no fueron sometidos sino al cabo de treinta años. Carlomagno intentó en un principio favorecer la obra de los misioneros, pero pronto fue necesario conquistar el país metódicamente, sin olvidar, no obstante, la obra de conversión.
Las campañas se sucedieron; fue especialmente dura y sangrienta la que de desarrolló al pie de los Süntelgebirge (782). Los sajones, conducidos por Widukindo que tuvo que retirarse en 785, sostuvieron una lucha sin cuartel a la que Carlomagno opuso el terror: ejecutó a 4.500 cerca de Verdún (782), hizo rehenes y deportó en masa entre 799 y 804. Sajonia fue por fin dominada y se incorporó al estado franco en 799, y en 804 fueron sometidos los pueblos de más allá del Elba. Frisia fue reducida a provincia después de la derrota de Widukindo, en 785.
La conquista de Carlomagno llegó hasta Panonia, donde estaban instalados los ávaros. En 796 se apoderó del campamento (ring) de su jefe, el "khaghàn" Tudún. En 805, este se convirtió al cristianismo y pidió protección al rey franco. De esta manera el estado franco extendió sus fronteras hacia el Este y hacia el Norte.
Para dominar el Sur organizó dos expediciones que se reunieron frente a Zaragoza, con objeto de tomar posesión de esta plaza musulmana de acuerdo con el gobernador, pero este cambió de parecer, y Carlomagno, que no llevaba fuerzas suficientes para asediarla, tuvo que pasar de nuevo los Pirineos y su retaguardia fue deshecha en Roncesvalles (778).
Desde entonces Carlomagno renunció a la conquista y se contentó, a partir de 785, con avanzar lentamente en Cataluña (Gerona, 785; Barcelona, 801; Tortosa, 811), donde constituyó una marca fronteriza (Marca Hispánica) de 150 Km. de ancho al Sur de los Pirineos, que puso a cubierto al estado franco de los ataques musulmanes. También creó al Oeste una marca, la de Bretaña (789-790), que entregó a su hijo Carlos el Joven; pero los bretones no cesaron de mostrarse rebeldes. Organizó las defensa de las costas del Atlántico y del Mediterráneo.
A principios del siglo IX, el estado franco era ya un vasto imperio y sus fronteras eran metódicamente consolidadas; su centro de gravedad se desplazó hacia el Este y Carlomagno fijó su residencia en Aquisgrán.
El rey franco era el árbitro de Occidente, y el papa le pidió ayuda contra sus enemigos en 799. Debido a la situación en oriente, Carlos tuvo que asegurar la defensa de la iglesia y logró ocupar el trono imperial. El día de Navidad del 800 fue coronado por el papa. Constantinopla vio en Carlomagno un usurpador; a pesar de ello, probablemente se iniciaron conversaciones que tendían a un posible matrimonio entre la emperatriz Irene y Carlomagno, pero Irene fue destronada por Nicéforo. Las negociaciones se interrumpieron, los francos y bizantinos lucharon entre sí para la posesión del Véneto y de Istria; finalmente se reanudaron las conversaciones en 812.
Carlomagno intentó organizar los territorios conquistados. En su inmenso imperio, donde algunas regiones conservaban una relativa autonomía (Aquitania, Lombardía, Baviera, etc.), mantuvo las instituciones francas. El conde, colocado por el rey a la cabeza de cada pagus, tuvo poderes muy amplios, tanto administrativos como militares; el obispo y el abad de algunos grandes monasterios aconsejaban o vigilaban al conde, organizaban la asistencia, promulgaban o aplicaban con él las ordenanzas emanadas de palacio: las capitulares; los vassi dominici mandaban a los hombres que dependían de ellos en la ost (hueste) y contribuían a la vigilancia de la región; los missi dominici, agrupados generalmente en parejas, uno laico y otro eclesiástico, estaban encargados de realizar inspecciones sobre diversos asuntos, una o varias veces al año. Estos notables asistían a principios del verano de cada año al plaid general, asamblea en la que el emperador tomaba contacto con los agentes del poder y con el pueblo. El palacio recibía las reclamaciones y los ruegos; del emperador emanaban las instrucciones. Carlomagno intentó sustituir las órdenes orales por textos escritos: los más importantes fueron las capitulares (ordenanzas divididas en capítulos), que atestiguaban su voluntad de unificar el imperio y de ser obedecido en todas partes.
Pero a pesar de ello continuaba la anarquía. Se realizó un gran esfuerzo por fomentar los estudios y el renacimiento de la civilización antigua. Carlomagno llamó a Alcunio, el maestro de York, a los italianos Pablo Diácono y Pedro de Pisa y al hispano Teodulfo. Se creó una escuela palatina para formar servidores del estado, laicos y clérigos; en los monasterios se realizaron copias de manuscritos antiguos; se enriquecieron las bibliotecas; se fomentó el estudio de la teología y de los textos sagrados; se restableció el uso del latín; Alcunio introdujo en el imperio el estudio de las artes liberales.
Para Carlomagno este renacimiento de la civilización estaba íntimamente ligado con el desarrollo religioso. Fue el verdadero dueño de la Iglesia: intervino en el nombramiento de obispos, reformó la jerarquía y tomó parte en las discusiones teológicas y litúrgicas. El cristianismo fue para él nexo más seguro entre las diversas partes de su imperio.
En 806 Carlomagno había previsto un reparto de sus estados entre sus tres hijos. Pero murieron dos de ellos, por lo que en 813 coronó a su hijo Luis. A la muerte del conquistador la unidad del imperio parecía segura; sin embargo, no duró mucho tiempo.